Jueves, 23 julio 2020

La animación a la lectura en infantil y primaria: una actividad fundamental en el aula

Fomentar la lectura desde pequeños es una idea excelente. En UNIR abordamos las claves de la animación a la lectura en infantil y primaria.

La clave para conseguir que los pequeños se conviertan en grandes lectores comienza por despertar su curiosidad por los libros. Los programas y actividades de animación a la lectura pretenden exactamente eso: acercar al alumno las maravillosas historias que encierran los libros, que aprenda a amarlos y a cuidarlos, y en definitiva: fomentar el hábito de lectura desde una perspectiva lúdica, alejada de la mera obligación.

Beneficios de la lectura

¿Por qué conformarse con vivir una sola vida si podemos vivir millones a través de los libros? La lectura no es solo una mera herramienta para almacenar conocimiento e información. Es un pasaje para descubrir nuevos mundos, un potente estímulo para activar la creatividad en los niños y el desarrollo cognitivo.

A través de los cuentos y libros, el niño aprende valores y normas sociales. Descubre de una manera natural a dar significado a las emociones, a las suyas y las de los otros. En otras palabras: leer estimula también su inteligencia emocional, se aprende a empatizar. Pero, sobre todo, un sólido hábito de lectura mejora significativamente las capacidades lingüísticas y comunicativas del niño: su vocabulario es más rico, muestra mejor expresión oral y escrita, mejora su comprensión y le empuja a la reflexión. De ahí que en el contenido curricular de los grados de Educación Infantil y Primaria y, especialmente en los másteres en Didáctica de la Lengua en Educación Infantil y Primaria, se incluya el diseño e implantación de programas de animación a la lectura en el aula para una completa formación de los docentes.

Del hábito de la lectura… al deshábito

A pesar de que la motivación por leer no es algo innato en todos los alumnos, en los últimos años se ha observado que desde el propio seno de la familia se fomenta el hábito lector en los más pequeños.

Según el último estudio sobre hábitos de lectura y compra de libros de la Federación de Gremios de Editores de España, en 3 de 4 hogares con niños menores de 6 años los padres leen a sus hijos habitualmente. Una afición que un 85,2% sigue alimentando de manera autónoma dentro y fuera de la escuela. Sin embargo, muchos de estos lectores noveles abandonan esta rutina cuando alcanzan esa etapa del desarrollo tan crítica: la adolescencia.

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7 ideas para animar a la lectura en Infantil y Primaria

Mejor una afición que una obligación. Quizá este es el gran secreto para fomentar el gusto por leer en los más pequeños. Aquí, algunos ejemplos de actividades y dinámicas de animación a la lectura con tintes lúdicos y fáciles de implementar en el aula.

1. Los libros tienen el poder de despertar al lector que llevamos dentro

Tanto en casa como en el colegio es importante que el niño esté rodeado de ellos, que sean accesibles para él. Ya en el aula de Infantil se debe crear una pequeña biblioteca y un rincón de lectura: un espacio relajado, decorado con ilustraciones de cuentos y las normas para cuidar estos pequeños tesoros.

Cada semana el maestro puede nombrar un cuidador o responsable de biblioteca para que le ayude a organizar los títulos, al préstamo de libros o, incluso, animarle para recomendar nuevas lecturas al resto de sus compañeros.

2. Confeccionar el primer libro

Una de las primeras estrategias didácticas para iniciar a la lectura es animar a los niños de Infantil a plasmar en papel la historia de su vida con ayuda de su familia y a través de fotos y dibujos. En esta misma línea, a los alumnos de Primaria se le puede proponer la autoría de un libro algo más elaborado, como crear una biografía del familiar que les parezca más interesante.

3. Lectura escenificada

Este recurso consistirá en formar grupos en clase y que cada uno de ellos represente un personaje del libro o cuento para representar una pequeña obra de teatro. Se puede aprovechar este espacio para proponer a los alumnos que piensen diferentes finales para la historia, esos giros de guión improvisados que mantendrán en ascuas al resto de sus compañeros.

4. Taller de creación de cuentos

Las posibilidades de estos talleres son infinitas: desde crear un cuento colectivo con las aportaciones de todos los estudiantes hasta elaborar (por grupos) cuentos que contengan pictogramas, pop-ups o adaptarlos a viñetas de comics.

5. Un rato al día de lectura en voz alta

Durante la asamblea o en los descansos, el profesor puede premiar a sus alumnos leyendo un cuento. Para atrapar la atención del grupo hay que cuidar tres aspectos de la lectura: recalcar la entonación, las distintas voces de los personajes y hacer las pausas entre oraciones. Con niños de Primaria, puesto que ya han aprendido a leer, se les puede pasar el relevo y proponerles que se graben para así crear sus propios audiocuentos.

6. Miniclub de lectura

Al igual que en los clubs de lectura de adultos, este espacio consiste principalmente en analizar el libro y poner en común las opiniones y reflexiones de cada miembro. Con lectores principiantes es importante ir un poco más allá y realizar actividades complementarias de carácter lúdico y distendido.

No hablamos de redactar la tradicional ficha de lectura, si no de plantear juegos en torno a la historia, por ejemplo: implementar un trivial sobre la trama y los personajes; proponer la redacción de otros finales, la ilustración de portadas del libro alternativas, de otras portadas para el libro o introducir el personaje de otro libro conocido por los alumnos en la historia que acaban de leer.

7. Premio al gran lector

Las técnicas de refuerzo positivo son muy eficaces para modelar una conducta y asentar nuevos hábitos y rutinas. El hábito de la lectura no es una excepción. Una estrategia de recompensa es crear un cuadrante en la clase con todos los nombres de los alumnos y las semanas lectivas. Por cada libro leído se le entregará un gomet que pegará en su celdilla. Aquel alumno que atesore más libros leídos recibirá un pequeño regalo y el título de Gran Lector del Año.

El eje central de las actividades de animación a la lectura consiste en hacer partícipe a los alumnos de las historias y mundos que esconden los libros. Leer es una actividad intelectual que les ayuda a madurar neurológicamente y desarrollar habilidades lingüísticas, sociales y emocionales. La lectura es más que un pasatiempo: es la mejor arma para preservar la agilidad mental desde la infancia a la vejez, una gran compañera de vida.