Lunes, 09 octubre 2017

Aprendizaje integrado de contenidos y lengua extranjera: más sobre el CLIL

El aprendizaje integrado de contenidos y lengua extranjera (AICLE, CLIL en inglés) hace referencia a una metodología para el aprendizaje de lenguas que traspasa las fronteras del aula de la propia asignatura, ya que supone que otras materias, o al menos parte de ellas, sean enseñadas en una lengua extranjera con dos objetivos: el aprendizaje del contenido y el de la lengua involucrada. Desde el punto de vista de David Marsh, uno de sus fundadores, esta metodología solo tiene ventajas:

En el vídeo anterior cabe destacar cómo el autor, defensor de este método, reniega de sus malos usos, indicando que no son ejemplos de AICLE, sino enseñanza de inglés a través de otras lenguas. Es decir, cuando el profesor que intenta seguir la metodología no lo consigue, no se toma como un fallo del sistema sino como una mala implementación del mismo, que hace que no pueda ser considerado como tal. Parece un modo directo de evitar responsabilidades: cuando funciona es AICLE, cuando no funciona, es otra cosa.

El funcionamiento de AICLE se basa en que los contenidos enseñados a los alumnos sean presentados en una lengua diferente a la materna. De esta manera, el conocimiento del idioma se fusiona con el conocimiento del contenido y la lengua ve aumentada su presencia en el currículum de una forma muy amplia. AICLE está basado en la adquisición de un idioma de manera natural. Esta metodología no muestra sus beneficios de forma inmediata. Es un proceso largo que requiere dedicación: para convertirse en un alumno con conocimientos de inglés muy altos se requieren una media de cinco a siete años formando parte de una educación bilingüe.

Dos factores son muy importantes a la hora de adquirir las habilidades necesarias para defenderse en dos idiomas de la misma forma. El primero es la lectura, que debe transformarse en un hábito saludable y en una actividad que no conlleve un esfuerzo extra. Cuando se lee por placer se aprende mejor. El segundo factor, pero no por eso menos importante, es la fluidez oral. Es importante equivocarse a la hora de hablar para así aprender de los errores. A la hora de aprender una lengua, se puede pronunciar incorrectamente o utilizar un vocabulario no adecuado, formando, todo ello, parte del aprendizaje. Así, los estudiantes desarrollan una fluidez en inglés para conseguir comunicarse con gran variedad de fines y en contextos muy diferentes.

La mayoría de las ventajas tienen relación con la lengua que se pretende emplear en las asignaturas, ya que si se decide utilizar el método AICLE, los alumnos aprenderán el idioma a la vez que nuevos conocimientos acerca de la cultura propia de esa lengua. De esta forma, se crea un nuevo conocimiento multicultural y los alumnos desarrollan habilidades para tener una comunicación intercultural más fluida. También hay un incremento de la motivación de los alumnos, de su capacidad oral y de su capacidad escrita. Aparte de esto, el aprendizaje de la lengua se lleva a cabo en un contexto significativo. Por último y siguiendo en la línea de las ventajas, los alumnos desarrollan una mayor capacidad de concentración y una enorme espontaneidad a la hora de usar la lengua.

A pesar de las ventajas presentadas por Marsh, y las señaladas en el párrafo anterior, es indudable que la implementación de AICLE en el aula reporta ciertas dificultades que no pueden, ni deben, ser obviadas. Así, el profesor de las materias que van a ser impartidas en otra lengua, debe tener suficiente dominio en ese idioma, al igual que deben tenerlo los alumnos, para no tener que disminuir el nivel de la asignatura. Esto solo se producirá, según destacan muchos expertos, si el bilingüismo en el aula se impone desde la educación infantil, y no hace una aparición repentina en etapas posteriores, sin que los alumnos hayan tenido el suficiente contacto con la lengua que se pretende emplear como vehicular.

Sobre cómo aplicar AICLE en el aula en distintas asignaturas y con alumnos de diferentes edades, el siguiente vídeo, grabado en varios países de la Unión Europea, muestra ejemplos relevantes al respecto:

Una vez realizado el visionado, resultaría interesante cuestionarse si todas parecen buenas aplicaciones de AICLE, o si, por el contrario, alguna de ellas podría considerarse, más bien, una clase de inglés para fines específicos. Igualmente surge la duda de cuánto tiempo puede llevar a un profesor no nativo preparar una sesión para su asignatura. Cabe preguntarse, finalmente, si la inclusión de esta metodología se está llevando a cabo de forma adecuada en nuestras aulas y qué se podría hacer para mejorar la situación, tanto en relación a los docentes como a los alumnos y a los contenidos de las asignaturas.

En todo caso, no se debe renegar de una idea por el hecho de ser complicada en su aplicación. Dados los múltiples beneficios que esta metodología puede aportarnos, como profesores debemos observar y analizar el proceso para intentar mejorar los resultados, implementando las medidas necesarias durante el propio desarrollo de la docencia.

Como en otras charlas educativas para la reflexión, puedes compartir tus respuestas a las preguntas sugeridas o, simplemente, ofrecer tu opinión en twitter, a través de @imgende.

Esta entrada ha sido elaborada en estrecha colaboración con Denisse Mery Roif Arellano, alumna del Máster Universitario de Formación del Profesorado de Secundaria.

 

Más información:  

British Council Spain (2016). Activating CLIL…putting the theory into practice. Recuperado de página web enlazada.

Council of Europe (2017). Content and Language Integrated Learning. Recuperado de página web enlazada.

García Cisneros, L. (2016). Aplicación de la metodología AICLE en educación secundaria. Recuperado de página web enlazada.

Intef (2017). Materiales y recursos específicos AICLE. Recuperado de página web enlazada.

Junta de Andalucía (2017). Recursos y materiales. Recuperado de página web enlazada.