"Mis estudios de literatura y mi amor por el teatro combinaban con lo que ofrecía la beca"

Cuando Patricia Velasco tuvo noticia de la convocatoria de becas para las XLI Jornadas de teatro clásico de Almagro, no lo dudó y la solicitó sin demora. Era su oportunidad de conocer este pequeño pueblo manchego, del que esta estudiante del Curso de Cualificación para la Enseñanza de Lengua y Literatura de UNIR ha vuelto enamorada, y de disfrutar de su gran pasión, las tablas.

Además, vuelve con todo un descubrimiento: el de Agustín Moreto, un dramaturgo madrileño del Siglo de Oro perteneciente a la denominada “Escuela de Calderón”. En definitiva, una experiencia única que Patricia ha vivido sumergida en el mundo de las representaciones clásicas.

P. ¿Por qué decidiste solicitar la beca?

En una de las clases de Literatura Moderna Alejandra Ulla, docente de UNIR, nos comentó la existencia de estas becas. Desde los 15 años estoy muy ligada al mundo del teatro, me apasiona. Es más, al empezar a estudiar en UNIR me llegó un correo electrónico donde me informaban de que en la Sala Arapiles de Madrid, Inés Piñole impartía clases de teatro. Y allí que fui. Mis estudios de literatura y mi amor por el teatro combinaban a la perfección con lo que ofrecía esta beca.

P. ¿Qué destacarías de las jornadas?

La pasión de los organizadores, colaboradores y asistentes. Y, especialmente, la gratitud y el acercamiento del profesor Felipe Pedraza, uno de los directores de las jornadas y Director del Instituto de Almagro de Teatro Clásico. Asimismo, quiero señalar la profesionalidad dentro de un ambiente distendido, entre amigos que aman el Siglo de Oro y que pelean por seguir indagando en un literato que, para los que no somos especialistas, nos resulta totalmente desconocido.

P. ¿Recomendarías la experiencia?
Recomiendo encarecidamente que todos aquellos interesados en Literatura, Siglo de Oro y teatro prueben suerte con las becas del próximo año.  Me ha encantado vivir esta experiencia porque he conseguido desconectar por completo de la ciudad y en un instante haces amistad con infinidad de personas de distintas partes de España, incluso del mundo: había un grupo de estudiantes alemanes enamorados del Siglo de Oro Español que hablaban un perfecto castellano.

 P. ¿Pudisteis disfrutar de alguna obra de teatro allí?

En mi estancia vi tres obras. El primer día estuve en el Teatro Municipal viendo El libro andante, de Maní Obras Teatro, una maravillosa pieza que contaba la historia de Don Quijote de una forma muy original. La noche siguiente vimos La Hidalga del Valle de Calderón en el Corral de Comedias. Y, la última noche, vimos la representación del Burlador de Sevilla a manos de la Compañía Nacional en el Hospital de San Juan.

Además, dentro de las jornadas, algunos actores de las obras que habíamos visto venían a darnos una charla. Fue el caso de Raúl Prieto o del Grupo de Teatro Morboria, que representaron De fuera vendrá quien de casa nos echará, de Agustín Moreto. Fue un placer tener allí a los actores para que de primera mano te pudieran contar cómo se preparaban los personajes, cómo los sentían, anécdotas… En resumen, un lujazo.

P. ¿Hay algo que hayas aprendido sobre Agustín Moreto que te llamara especialmente la atención?

Llegué a Almagro sin conocer a Moreto, solo me sonaba por lo que la profesora Alejandra Ulla nos había comentado. Me ha dado la impresión de que siempre ha estado bajo la sombra de Calderón y de Lope, pero era un gran cómico virtuoso a la hora de escribir diálogos con dobles sentidos. Me queda mucho por indagar, hay grupos de investigadores llamados Moretianos que se desviven investigando sus obras.

Intentaré leerme sus obras y poder impartirlo en clase, para que desde Secundaria y Bachillerato empiece a sonar poco a poco, y se pueda revivir su figura que, repito, para los que no somos especialistas es totalmente desconocida. Y lo mismo haré, si tengo ocasión, con Almagro. Creo que a los adolescentes les vendría muy bien perderse por un lugar así, desconectar un poco de tanta tecnología y sentir un mundo que para estas nuevas generaciones parece inimaginable, imposible. Soy muy soñadora, pero con pasión y cercanía tal vez se consiga.