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El síndrome del impostor o la incapacidad de asumir el propio éxito

Aunque no sea un trastorno en sí, el síndrome del impostor puede acarrear consecuencias si no se trata correctamente con alguna terapia psicológica.

Persona que se esconde detrás de una máscara, representando el síndrome del impostor

Sentir inseguridad al realizar una actividad nueva es habitual. Con el tiempo, a medida que la vamos normalizando y aprendemos de los errores que cometemos, adquirimos más seguridad. Sin embargo, esto no es lo que le sucede a una persona con el síndrome del impostor.

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Este síndrome es un fenómeno en el que una persona se ve atrapada en un ciclo negativo de pensamientos y emociones sobre sus propias capacidades. Es incapaz de asumir que su éxito se debe a sí mismo o a su inteligencia y, por lo contrario, piensa que no se merece un determinado logro o que ha sido gracias a un golpe de suerte o a factores externos. Está convencido de que es un fraude y no merece los cumplidos recibidos.

Causas y sintomatología del síndrome del impostor

Las posibles causas que se relacionan con el síndrome del impostor son:

  • La dinámica familiar en la infancia y el historial académico, como por ejemplo en el caso de padres que presionan demasiado a sus hijos para que saquen buenas notas.
  • Los estereotipos sexuales, debido a los mensajes recibidos sobre el éxito en los hombres y el fracaso en las mujeres.
  • Las altas expectativas y la autoexigencia.
  • La baja autoestima.
  • La falta de seguridad personal.
  • La pérdida de confianza en uno mismo.

Las principales manifestaciones observadas en el síndrome del impostor son:

  • Creencia de no merecer los logros obtenidos. Piensan que no son justos o que se han obtenido gracias a un golpe de suerte.
  • Insatisfacción permanente.
  • Desconfianza hacia sus propias capacidades.
  • Temor constante a ser percibido como un fraude por sus logros.
  • Desmotivación por falta de confianza en sí mismo.
  • Expectativas de fracaso ante cualquier situación.
  • Sentimientos de tristeza y desesperanza.
  • Ansiedad y depresión.

Baja autoestima derivada del síndrome del impostor

Consecuencias y tratamiento del síndrome del impostor

Al no considerarse un trastorno en sí, el síndrome del impostor puede asociarse con sentimientos de ansiedad y depresión, dado que las situaciones de éxito nunca llegan a ser satisfactorias y esto provoca sentimiento constante de malestar y problemas de autoestima.

Otras consecuencias son el sentimiento de culpabilidad por los logros obtenidos, la incapacidad de disfrutar de los éxitos y el miedo a que descubran que sus éxitos no se deben a ellos mismos.

Así, el síndrome del impostor desencadena en varias consecuencias que deberían ser tratadas por un psicólogo formado con un Máster en Psicología General Sanitaria. Solo este profesional dispone de varias terapias para tratar este síndrome, como podrían ser la psicoterapia breve o la de larga duración, con tal de buscar el origen de este trastorno.

Máscaras representado el síndrome del impostor

Durante la terapia, se pretende que la persona se conozca más a sí misma, tanto sus capacidades como sus limitaciones, que reconozca sus éxitos y que no los minimice.

Otros aspectos que deberá trabajar el psicólogo son el sentimiento de insatisfacción y desmotivación, el miedo al fracaso y la dificultad para manejar sus emociones, lo cual puede derivar en la procrastinación (dejan las tareas para más tarde y así evitan el fracaso).

En definitiva, aunque no se trata de un trastorno como tal, existe una sintomatología por la que regirse para diagnosticar un posible síndrome del impostor. Las consecuencias de este síndrome pueden llegar a ser depresión, ansiedad, insatisfacción o desmotivación. Todas ellas deberán ser tratadas por un psicólogo, con el objetivo de no desarrollar problemas de autoestima y sentimientos negativos que pueden generar inseguridad y baja autoestima.

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