Miércoles, 08 enero 2020

Liderazgo e Inteligencia Emocional

Todos somos conscientes de que vivimos en un mundo cambiante, desafiante y con multitud de incertidumbres. El entorno empresarial se hace eco de esta complejidad y se mantiene en continua evolución.

La sociedad que hemos construido en este siglo XXI ya lleva tiempo dando señales claras de los grandes retos a los que se tienen que enfrentar los líderes que pretendan gestionar organizaciones. Para ello, tienen que  pasar por adquirir y desarrollar una serie de competencias y habilidades que van mas allá de su formación académica y de sus experiencias laborales.

 Los líderes deben adquirir y desarrollar una serie de competencias y habilidades que van mas allá de su formación académica y de sus experiencias laborales.

Las organizaciones que no estén revisando sus planes de forma constante y no realicen los ajustes necesarios, tendrán muy pocas posibilidades de sobrevivir. Para ello,  necesitarán contar con líderes que tengan capacidad de adaptación y estén dispuestos a gestionar el cambio con rapidez y sin apenas coste económico y emocional.

Los nuevos retos

Estos son algunos de los retos a los que se tendrán que enfrentar, ya durante el 2020,  las organizaciones y sus líderes:

Como decimos, la complejidad de estos retos, pasa por adquirir y desarrollar nuevas competencias y habilidades, una de ellas,  es la Inteligencia Emocional (IE), como ya mostro el informe publicado en el marco del Foro Económico Mundial de Davos: The Future of Jobs Employment, Skills and Workforce Strategy for the Fourth Industrial Revolution, en el que se distinguían las competencias que un líder debería desarrollar:

  • 1. Inteligencia emocional.
  • 2. Creatividad.
  • 3. Relaciones productivas.
  • 4. Gestión de personas.
  • 5. Toma de decisiones eficaz.
  • 6. Orientación al servicio.
  • 7. Negociación.
  • 8. Flexibilidad cognitiva.
  • 9. Conectividad.
  • 10. Comunicación productiva.

Aquellos líderes que opten por desarrollar sus competencias emocionales, pasarán por un proceso de transformación personal que influirá directamente es su Liderazgo Consciente.

Podríamos decir que, cada una de las competencias que la IE ayuda a desarrollar pasa por un aprendizaje que arroja una serie de beneficios:

El brio y el empuje del siglo XXI  aprieta con una fuerza implacable.  Según el tipo de negocio, organización y producto o servicio que se quiera ofrecer, el factor humano en las  empresas será una decisión estratégica de negocio.

Existirán modelos totalmente automatizados que buscan eficiencia en los procesos;  la distribución, los procesos industriales… y otros que necesitarán apoyar a las las personas por encima de las máquinas, para contribuir a personalizar la experiencia del cliente y para hacer de la organización un modelo sostenible.

Las habilidades que necesitan los nuevos líderes

Veamos situaciones en las que el liderazgo va a necesitar habilidades emocionalmente inteligentes:

Gestión de conflictos, autorregulación emocional, empatía y asertividad son algunas de las habilidades que necesitan los líderes.

  • 1. Cuando el nivel de dificultad de una tarea sea compleja: hay mucha incertidumbre, mucho reto y los procesos no son claros, la posibilidad de  que aparezcan  conflictos es mucho más elevada y por tanto, la gestión de conflictos es una competencia esencial para el liderazgo.
  • 2. En la continua adaptación al aprendizaje: Estar abierto al aprendizaje ya no será una opción voluntaria, será prácticamente parte de nuestra cotidianidad. La velocidad que propone la innovación se incrementa sin dejarnos el poder de frenarlo y esta velocidad genera estados de ansiedad y estrés. La autorregulación emocional es una competencia básica y saludable para nuestra capacidad de adaptación inmediata.
  • 3. Para comprender los cambios de roles y paradigmas: Los roles con funciones de autoridad han visto desaparecer la obediencia y la respetuosa sumisión al superior. Es necesario un paradigma de visión compartida y de ideas alineadas, por eso es tan necesario suplir el peso de la jerarquía por el de la autoridad con la  habilidad en el manejo de las relaciones humanas.
  • 4. En el encuentro con la diversidad, la igualdad, la convivencia generacional, las diferentes culturas: La mujer se ha incorporado al mundo del trabajo de una forma integral y sin retorno, en las empresas trabajan conjuntamente varias generaciones; Millenians, Baby Boomers, Generación, por lo tanto en muchas conviven diferentes prácticas y perspectivas y todas traen consigo necesidades diferentes. Añadamos que aproximadamente 3 de cada 100 personas del mundo han dejado sus países de para trabajar en otros territorios, a las empresas en un lugar de intercambio cultural y de diversidad que hace necesaria una alta dosis de escucha, empatía, asertividad y una comunicación para el encuentro.
  • 5. En el descubrimiento del talento y la visión: Un líder necesitará encontrar puntos en común con las personas de sus equipos, no solo para alinear la visión sino para evitar desencuentros y situaciones de bloqueo. Conocer sus creencias, valores y modelos mentales – autoconocimiento – permitirá un liderazgo más responsable, emocionalmente saludable y de alto valor para la organización.
  • 6. En la captación, en el desarrollo, en la gestión y en la retención del talento. En una sociedad conecta, en red, la motivación y la creatividad individual constituyen un bien común en todos los perfiles organizativos. Los buenos lideres tienen que tener competencias en lo personal, el lo grupal y en lo estratégico para poder dar respuestas ágiles y flexibles que generen vínculo con el proyecto y la organización. La propuesta organizativa tiene que ser capaz de generar automotivación. El compromiso emocional está directamente ligado con la productividad

Podríamos seguir revelando escenarios en los que un buen desarrollo de la inteligencia emocional es imprescindible para un líder consciente. Pero es probable que nunca acabásemos y además, si somos honestos,  no tenemos ni idea de lo que va a pasar en el futuro.

Podemos entrenarnos  en ser flexibles, en ser capaces de adaptarnos, en buscar la colaboración y en construir redes sociales que sean sólidas y sostenibles. Podemos aprender a distinguir la flexibilidad, la capacidad de adaptación y apoyarnos, colaborar en el camino, construir una red social sólida. Así es este nuevo “algoritmo organizativo” en el que la secuencia de instrucciones representan,  un modelo de solución para poner a la persona en el centro, en el foco. Y luego, cuando ya lo hayamos hecho tendremos que estar abiertos a lo que sigue y que no es mas ni menos que la evolución a la que ya estamos acostumbrados desde hace millones de años