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El melanoma es un tipo de cáncer de piel que requiere de medidas preventivas, especialmente en los meses de mayor exposición solar.

Con motivo del Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, que se celebra cada 13 de junio, aumenta la atención sobre la importancia del diagnóstico precoz y los hábitos de fotoprotección. El abordaje clínico y la investigación en oncología cutánea son pilares esenciales para comprender mejor la biología del melanoma y mejorar su pronóstico.
La formación especializada en este ámbito permite profundizar en los mecanismos que explican cómo se originan y progresan los tumores, así como en las estrategias diagnósticas y terapéuticas más actuales. En este contexto, programas como el Máster en Oncología Pediátrica y Hematología online de UNIR incorporan el estudio de los tumores sólidos y las líneas de investigación emergentes, con un enfoque que combina práctica clínica, análisis molecular y avances en terapias dirigidas e inmunoterapia.
¿Qué es el melanoma y cómo se origina?
El melanoma es uno de los tumores cutáneos más relevantes por su capacidad de diseminarse y por el impacto que tiene en la salud pública. Comprender sus características y adoptar medidas preventivas es clave, especialmente en los meses de mayor exposición solar.
Se trata de un tipo de cáncer de piel que se desarrolla cuando los melanocitos, es decir, las células encargadas de producir melanina, sufren mutaciones y comienzan a multiplicarse de forma descontrolada. Aunque representa alrededor del 1 % de todos los tumores cutáneos, es responsable de la mayoría de las muertes por cáncer de piel debido a su capacidad de metastatizar.
Según datos recogidos por organismos como el Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU., el melanoma puede aparecer en cualquier zona donde existan melanocitos, como la superficie de la piel, el lecho ungueal (la zona de la piel que está justo debajo de las uñas), los ojos o determinadas mucosas. En los hombres es más frecuente en la espalda y el cuello, mientras que en las mujeres suele localizarse en las piernas. Aunque es más habitual en adultos, también puede diagnosticarse en niños y adolescentes.
En España, la incidencia del melanoma continúa en aumento. La Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) asegura que se diagnostican cerca de 4.000 casos anuales, además de decenas de miles de tumores cutáneos. La exposición solar acumulada, los antecedentes familiares, la presencia de lunares atípicos y las quemaduras solares en la infancia son factores que incrementan el riesgo.
Tipos de melanoma
Los melanomas se clasifican según su localización y la forma en que crecen. Como ocurre con otros tumores sólidos, su comportamiento biológico y su capacidad de invasión varían en función del tipo. Entre los más frecuentes se encuentran:
- Melanoma de extensión superficial: es el más habitual y se desarrolla primero de manera horizontal sobre la superficie de la piel.
- Melanoma nodular: crece de forma vertical desde el inicio, lo que hace que avance más rápido.
- Melanoma lentiginoso acral: aparece en palmas, plantas o en el lecho ungueal.
- Melanoma lentigo maligno: más frecuente en personas mayores con daño solar acumulado. Suele comenzar como una mancha plana que crece lentamente.
- Melanoma mucoso: se origina en superficies internas como la boca, los senos nasales, el canal anal o la vagina.
- Melanoma ocular: afecta a las estructuras pigmentadas del ojo y requiere un abordaje específico.
Detectar el cáncer de piel de forma precoz es esencial. Los cambios en la forma, el color o el tamaño de un lunar, así como la aparición de nuevas lesiones pigmentadas, deben ser valorados por un profesional sanitario. La dermatoscopia, cada vez más presente en Atención Primaria, permite mejorar la precisión diagnóstica y reducir biopsias innecesarias.

¿Cuáles son los factores de riesgo del melanoma y otros tumores cutáneos?
Los factores que aumentan el riesgo de melanoma y de otros tumores cutáneos son diversos y proceden tanto de características personales como de la exposición solar y de determinados hábitos. Entre los más relevantes se encuentran:
- Exposición a la radiación ultravioleta (UV): es el principal factor de riesgo. La luz solar y las cabinas de bronceado dañan el ADN de las células cutáneas.
- Quemaduras solares en la infancia: especialmente relacionadas con el melanoma del tronco y las piernas.
- Lunares múltiples o atípicos: en el ámbito médico se conocen como nevos displásicos y presentan características intermedias entre un lunar benigno y un melanoma.
- Edad y sexo: la incidencia aumenta con los años y a partir de los 50 es más elevada en hombres.
- Antecedentes personales o familiares: haber tenido un melanoma previo incrementa el riesgo de desarrollar otro.
- Alteraciones del sistema inmunitario: un sistema inmune debilitado reduce la capacidad de controlar el crecimiento celular anómalo.
- Tabaquismo: asociado a determinados tumores cutáneos aunque no sean específicamente melanomas.
La prevención primaria (evitar que el cáncer de piel aparezca) y la secundaria (detectarlo precozmente) son esenciales para reducir tanto los nuevos casos como las complicaciones más graves, especialmente en el melanoma.
¿Cómo cuidar la piel en verano para reducir el riesgo de melanoma?
El aumento de horas de luz y la mayor exposición solar durante el verano hacen imprescindible reforzar los hábitos de fotoprotección. La evidencia científica señala que una parte importante de los casos de melanoma y otros tumores cutáneos podría prevenirse con hábitos sencillos.
Entre las recomendaciones más relevantes destacan:
- Evitar la exposición solar en las horas centrales del día, especialmente entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde.
- Aplicar fotoprotección de amplio espectro: UVA, UVB e IR, con un FPS de 30 a 50 renovándola cada dos horas y después del baño.
- Utilizar ropa, sombreros y gafas homologadas, sobre todo en actividades al aire libre.
- Proteger de forma estricta a los niños: las quemaduras en la infancia aumentan el riesgo de melanoma en la edad adulta.
- Realizar autoexploraciones periódicas siguiendo la regla ABCDE (asimetría, bordes, color, diámetro y evolución).
- Consultar ante cualquier cambio sospechoso, como lesiones nuevas, sangrado, picor o alteraciones en lunares previos.
Otro punto a tener en cuenta es que la fotoprotección no debe limitarse exclusivamente al verano. La radiación UV está presente todo el año, incluso en días nublados. La educación sanitaria y la vigilancia activa son herramientas clave para reducir la incidencia del melanoma y mejorar el pronóstico.
Bibliografía
- Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN). Melanoma: la importancia de la prevención y el diagnóstico precoz Disponible en: https://semergen.es/?seccion=sociedad&subSeccion=detalleNoticia&idN=406
- Instituto Nacional del Cáncer de EE. UU. (NCI). Tratamiento del melanoma (PDQ®). Versión para pacientes. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/tipos/piel/paciente/tratamiento-melanoma-pdq#_429
- AIM at Melanoma Foundation. Etapas del melanoma. Disponible en: https://www.aimatmelanoma.org/es/Etapas-del-melanoma/
- Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel. Disponible en: https://aedv.es/el-13-de-junio-dia-europeo-de-la-prevencion-del-cancer-de-piel/
- Fundación Vencer el Cáncer. Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel. Disponible en: https://vencerelcancer.org/eventos/dia-europeo-de-la-prevencion-de-cancer-de-piel/
- Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Protección frente al sol. Disponible en: https://www.contraelcancer.es/es/todo-sobre-cancer/prevencion/evita-exposicion-sol/proteccion-frente-sol






