UNIR Revista
El turismo social es una herramienta de accesibilidad, inclusión y bienestar sostenible que tiene en el modelo del IMSERSO una clave para combatir la exclusión y mantener el empleo en temporada baja.

En ocasiones, el turismo suele estar asociado a imágenes de ocio asociadas al lujo. De ahí, surge la cuestión de si se trata de un privilegio o un derecho. Ante esta coyuntura, nace el concepto de turismo social, una filosofía que busca redefinir la esencia de los viajes a través de un mecanismo de inclusión que persigue garantizar que el descanso, el enriquecimiento cultural y el desarrollo personal estén al alcance de todos.
Se trata, por lo tanto, de un factor a tener en cuenta para los profesionales que buscan liderar la evolución de este sector, una cuestión que explora en profundidad el Máster en Turismo online de UNIR.
El turismo social, viajes para todos
El turismo social es una modalidad de turismo que trasciende la mera transacción comercial de un viaje. Su objetivo principal es la democratización del acceso al ocio y al turismo, dirigiéndose especialmente a aquellos colectivos que, por diversas circunstancias —económicas, físicas, sociales o de edad—, encuentran barreras para disfrutar de momentos de descanso y desconexión.
No se trata de un turismo para pobres, sino de un modelo estructurado que combina la viabilidad económica con un compromiso ético, articulado como una herramienta de política social que utiliza el viaje como un instrumento para mejorar la calidad de vida, combatir la soledad no deseada, fomentar la socialización y promover la igualdad de oportunidades.
Ventajas del turismo social
Son cuatro los pilares sobre los que se articula la estructura del turismo social:
- Accesibilidad económica: es el pilar más visible y se concreta en la oferta de programas y paquetes turísticos a precios muy por debajo de los del mercado, gracias a un sistema de subvenciones y financiación procedente de administraciones públicas, empresas con responsabilidad social corporativa o fondos específicos. La estrategia de operar principalmente en temporada baja es crucial, ya que permite optimizar costes y ofrecer precios asequibles sin comprometer la calidad. Esta accesibilidad es el principio sobre el que se construyen muchas de las nuevas propuestas formativas, como las que se imparten en el Grado en Turismo online de UNIR, que prepara a los estudiantes para diseñar productos turísticos inclusivos y financieramente sostenibles.
- Inclusión social: su target son colectivos específicos que enfrentan barreras de acceso. Entre ellos se encuentran las personas mayores y jubiladas, para quienes el viaje es una herramienta de envejecimiento activo; los jóvenes y familias con bajos recursos; o las personas con discapacidad. Al facilitar que estos grupos viajen, se rompe el círculo de la exclusión, se fomenta la interacción entre generaciones y se contribuye a construir una sociedad más integradora y menos fragmentada.
- Bienestar y calidad de vida: el turismo social reconoce el impacto de un cambio de ambiente y una experiencia de ocio sobre la salud física y mental, enlazando conceptos como turismo y cultura o turismo y calidad de vida. Este pilar va más allá del descanso, conectando con la idea de que el turismo es una experiencia enriquecedora global.
- Impacto comunitario y sostenibilidad: lejos de ser un gasto, el turismo social es una inversión de alto retorno para los destinos. Al concentrar sus flujos en la temporada baja (otoño e invierno), ayuda a minimizar los efectos de la estacionalidad. Esto permite a los hoteles, restaurantes, compañías de transporte y guías turísticos mantener un nivel de actividad y empleo estable a lo largo del año. De esta manera, el turismo social se alinea perfectamente con los principios del turismo sostenible, al promover un desarrollo económico más equilibrado y menos agresivo con el entorno y las comunidades locales, evitando los efectos perniciosos de la turistificación que satura algunos destinos en verano.
El IMSERSO, ejemplo de turismo social en España
Cuando en España se habla de turismo social, el mayor ejemplo es el programa del IMSERSO. Gestionado por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales, este programa público ofrece viajes vacacionales a precios subvencionados para personas jubiladas y pensionistas. Su éxito radica en su doble objetivo, que refleja de forma fiel los pilares del turismo social:
- Objetivo social: ofrecen a las personas mayores la oportunidad de disfrutar de vacaciones, favoreciendo un envejecimiento activo y saludable. El programa combate la soledad, fomenta la socialización y les permite seguir conociendo y disfrutando de su territorio en una etapa de la vida donde los ingresos suelen ser fijos y limitados.
- Objetivo económico: ayuda de manera decisiva al mantenimiento del empleo en el sector turístico durante la temporada baja. El volumen de viajeros del IMSERSO alcanza varios cientos de miles cada año y eso supone un balón de oxígeno para los destinos de sol y playa, así como para el turismo rural y cultural, dinamizando la economía local y ayudando a fijar población en regiones que, de otro modo, sufrirían una drástica caída de actividad.
El IMSERSO se articula como una política de Estado basada en el turismo como parte del ecosistema de relación entre el bienestar individual y colectivo. Su modelo ha servido de inspiración para otras iniciativas, demostrando que la lógica del turismo social puede aplicarse a otros segmentos, como el turismo deportivo, creando eventos y paquetes accesibles que fomenten la salud y la actividad física entre la población.
Teniendo en cuenta estos factores, el turismo social busca trascender el valor económico del sector promoviendo la inclusión y mejorando la salud pública al combatir el aislamiento y la depresión. Además, al fomentar el viaje en temporada baja, contribuye a un modelo de desarrollo territorial más sostenible; del mismo modo que, al facilitar el encuentro entre personas de diferentes realidades, fortalece el tejido social.
La figura del guía turístico, en este contexto, adquiere una nueva dimensión, transformándose en un facilitador de experiencias significativas e inclusivas para todos los públicos.
Bibliografía relacionada
- Hall, C. M. (2009). El turismo como ciencia social de la movilidad. Editorial Síntesis.
- Gómez, P., & Ortega, R. (2019). La desestacionalización turística a través del programa IMSERSO. Revista de Análisis Turístico.
- Martínez, C. (2020). Turismo social y envejecimiento activo: evaluación de resultados. Papers de Turismo.
- Pérez de las Heras, M. (2004). Manual del turismo sostenible: Cómo conseguir un turismo social, económico y ambientalmente responsable. Ediciones Mundi-Prensa.







