El aprendizaje social y emocional en la enseñanza: componentes clave y beneficios

El ASE es un proceso educativo que desarrolla habilidades para gestionar emociones, relacionarse positivamente y mejorar el bienestar y la convivencia en el aula.

el aprendizaje social y emocional (ASE) ha adquirido más importancia en los sistemas educativos
Los estudios respaldan el uso del ASE en la educación.Descubre nuestros estudios de Educación

La educación no puede entenderse únicamente como la transmisión de conocimientos. Aprender también implica saber gestionar las emociones, relacionarse con otras personas, afrontar dificultades o trabajar en equipo. En este contexto, el aprendizaje social y emocional (ASE) ha adquirido más importancia en los sistemas educativos al centrarse en aquellas competencias que ayudan al alumnado a desenvolverse de manera positiva tanto en el aula como fuera de ella. Por ello, estudiar el Máster Universitario en Educación Emocional de UNIR permite profundizar en el desarrollo de estas competencias y adquirir herramientas para aplicarlas en diferentes contextos educativos, así como para acompañar a niños, jóvenes y familias.

Máster Universitario en Educación Emocional

¿Qué es el aprendizaje social y emocional?

La UNESCO define el aprendizaje social y emocional (ASE) como “un proceso educativo mediante el cual el alumnado adquiere y desarrolla progresivamente conocimientos, actitudes y habilidades relacionadas con el ámbito social y emocional”. Este enfoque permite comprender y gestionar las propias emociones, mostrar empatía, establecer relaciones saludables, tomar decisiones responsables y afrontar situaciones complejas.

El ASE combina, por tanto, dimensiones cognitivas, emocionales, sociales y relacionales para favorecer el bienestar, la convivencia y el desarrollo integral de una persona. No se limita a enseñar a identificar las emociones, sino que incluye las capacidades necesarias para interactuar con los demás, afrontar los retos y desenvolverse de forma responsable en distintos contextos.

¿Por qué el ASE es importante en educación?

El interés por el ASE también está relacionado con algunos de los desafíos a los que se enfrenta actualmente el alumnado. La capacidad para gestionar el estrés, afrontar las dificultades, establecer relaciones positivas o colaborar con otras personas influye en la experiencia escolar y en el bienestar personal. Sin embargo, los cambios sociales apuntan a un menor apoyo a los menores tanto a nivel familiar como entre los propios compañeros. Diferentes estudios constatan esta tendencia. Así, por ejemplo, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizado en 2021/2022 entre 279.117 jóvenes de 11, 13 y 15 años de 44 países y regiones, constató un descenso del apoyo familiar y de los compañeros desde 2018, al tiempo que aumentaba la presión escolar. Entre los estudiantes de 15 años, el porcentaje de chicas que se sentían presionadas por el trabajo escolar pasó del 54 % al 63 %.

En este contexto, el ASE adquiere una dimensión que va más allá de la educación emocional entendida de forma aislada. También se relaciona con la creación de entornos escolares seguros, inclusivos y capaces de favorecer el bienestar y las relaciones positivas. Por este motivo, la UNESCO recomienda integrar el aprendizaje social y emocional de manera sistémica en los sistemas educativos. Su Guía de políticas para integrar el aprendizaje social y emocional en los sistemas educativos, publicada en 2024, plantea incorporarlo a los currículos, la formación docente, las metodologías, la evaluación y la cultura de los centros, en lugar de limitarlo a actividades puntuales.

¿Qué competencias desarrolla el ASE?

El aprendizaje social y emocional engloba competencias relacionadas con la regulación emocional, la perseverancia, la responsabilidad, la empatía, la colaboración o la confianza.

La OCDE agrupa estas habilidades en diferentes ámbitos, entre ellos el desempeño de tareas, la regulación emocional, la relación con los demás, la apertura de mente y la colaboración. Su Estudio sobre Competencias Sociales y Emocionales (SSES) permite analizar cómo se relacionan estas habilidades con el bienestar y diferentes resultados al aplicarlo al ámbito educativo.

Por tanto, el ASE no consiste únicamente en enseñar al alumnado a reconocer sus emociones. También implica desarrollar recursos para perseverar ante las dificultades, trabajar con otras personas, comprender diferentes puntos de vista y tomar decisiones

Evidencias sobre la aplicación del ASE

Los estudios respaldan el uso del ASE en la educación, pero también muestran que la forma de aplicarlo es clave para obtener buenos resultados.

Una revisión publicada en 2023 por investigadores vinculados al Collaborative for Academic, Social, and Emotional Learning (CASEL), una organización internacional especializada en aprendizaje social y emocional, analizó 12 metaanálisis sobre programas escolares universales de ASE, con una muestra conjunta de aproximadamente un millón de estudiantes. Los resultados mostraron efectos positivos en las competencias socioemocionales, las actitudes, las conductas prosociales y el rendimiento académico, además de una reducción de los problemas de conducta entre los alumnos.

Los datos del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE) sobre el estudio SSES 2023 de la OCDE también muestran la relación entre las competencias socioemocionales y los resultados educativos. En España, las competencias más relacionadas con un mayor rendimiento académico en Matemáticas, Lengua y Artes son las vinculadas con el desempeño de tareas —motivación de logro, persistencia, responsabilidad y autocontrol— y la curiosidad. Además, algunas competencias socioemocionales se relacionan con una menor frecuencia del absentismo.

Estos resultados respaldan la importancia de trabajar el ASE en los centros educativos, pero también que no basta con introducir actividades aisladas. Para que realmente sea efectivo es necesario que se aplique de forma coherente y continuada.

El aprendizaje social y emocional puede incorporarse a la actividad cotidiana del aula

El ASE en el sistema educativo español

En España, el aprendizaje socioemocional ya tiene presencia en el marco educativo establecido por la LOMLOE. La competencia personal, social y de aprender a aprender incorpora aspectos como la gestión de las emociones, la resiliencia, la empatía, la cooperación, la convivencia y el bienestar físico y mental.

Esta orientación también está presente en las diferentes materias. En Matemáticas, por ejemplo, el currículo incluye el desarrollo de habilidades relacionadas con la perseverancia, la gestión de las emociones ante situaciones de incertidumbre, la empatía y el trabajo en equipo.

Sin embargo, que estas competencias estén recogidas en el currículo no significa que su aplicación sea igual en todos los centros. Por eso, su desarrollo requiere que los docentes dispongan de los conocimientos y estrategias adecuados para integrarlos en el día a día y que haya una coordinación real entre el profesorado, el centro y las familias.

¿Cómo aplicar el ASE en el aula?

El aprendizaje social y emocional puede incorporarse a la actividad cotidiana del aula sin convertirlo necesariamente en una materia independiente. Las propias situaciones de aprendizaje ofrecen oportunidades para desarrollar estas competencias: el trabajo cooperativo permite practicar la colaboración; los proyectos pueden fomentar la perseverancia; los debates ayudan a comprender las ideas de los demás y la resolución dialogada de conflictos favorece la empatía y la gestión emocional.

También pueden utilizarse recursos específicos, como dinámicas de grupo, ejercicios de identificación y regulación de emociones, dramatizaciones teatrales o actividades de reflexión. La clave está en que estas propuestas formen parte de una estrategia planificada y continuada y no se reduzcan a actuaciones puntuales.

La UNESCO recomienda precisamente un enfoque sistémico que implique al conjunto de la comunidad educativa y contemple aspectos como el currículo, la formación del profesorado, las metodologías, la evaluación y la cultura del centro.

Retos para la implantación del ASE

Uno de los principales desafíos para la implantación del ASE es la formación del profesorado. Para aplicarlo de manera eficaz no basta con conocer algunas actividades: los docentes necesitan comprender cómo se desarrollan las competencias socioemocionales, cómo adaptarlas a las diferentes etapas educativas y cómo integrarlas en las distintas materias.

A ello se suman otros obstáculos, como la falta de tiempo, la disponibilidad de recursos, la coordinación entre profesionales y la dificultad para evaluar determinadas competencias. También hay que evitar que el ASE se plantee como una responsabilidad exclusiva de los tutores o de determinados docentes. Por eso la formación especializada desempeña un papel relevante.

El aprendizaje social y emocional se ha consolidado como una cuestión relevante de la educación. La evidencia internacional y los datos disponibles muestran su relación con el bienestar, la convivencia y determinados resultados académicos. El reto ahora es pasar de iniciativas puntuales a una integración planificada y continuada que permita desarrollar estas competencias como parte de la formación integral del alumnado.

Bibliografía

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