Ciberdelitos o delitos informáticos: qué son, tipos más comunes y cómo prevenirlos

La suplantación de identidad, las estafas informáticas o el hacking son algunos de los delitos cometidos en internet más frecuentes.

Los ciberdelitos o delitos informáticos representan una realidad en España que pone a prueba la labor de los profesionales jurídicos
En 2025, la cibercriminalidad en España aumentó un 5,1 % respecto a 2024, según los datos del Ministerio del Interior.Descubre nuestros estudios de Ciencias de la Seguridad

Los ciberdelitos o delitos informáticos representan una realidad en España que pone a prueba la labor de los profesionales jurídicos y desafía el entorno digital del país. Por ello, es fundamental conocer y comprender sus diferentes manifestaciones, como estafas, fraudes o suplantación de identidad, entre otras, para abordarlas eficazmente y prevenirlas garantizando la seguridad de los usuarios.

En esta línea, la persecución de estos delitos exige una formación para los profesionales del derecho como la que ofrece UNIR con el Máster en Ciberdelincuencia. Un posgrado con un enfoque práctico que forma a los futuros abogados en la investigación y prevención del cibercrimen, aportándoles las herramientas clave para desenvolverse en un entorno digital en constante evolución.

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¿Qué es un delito informático?

La Real Academia Española (RAE) define el término ciberdelito como “el delito que se comete a través de internet”. El Observatorio Español de Delitos Informáticos (OEDI) amplía esta definición añadiendo que el delito informático es “cualquier acción delictiva que se lleva a cabo a través de medios digitales, principalmente mediante internet y redes informáticas”.

El Código Penal español no regula los delitos informáticos en un único bloque, sino que recoge estas conductas en distintos preceptos según el bien jurídico afectado: intimidad y acceso ilícito a sistemas, estafas, daños informáticos, propiedad intelectual, amenazas, coacciones o delitos contra menores. A modo de ejemplo:

  • El artículo 197 bis castiga el acceso no autorizado a sistemas de información y la interceptación de transmisiones no públicas de datos informáticos.
  • El artículo 249 incluye supuestos de estafa mediante manipulación informática o transferencia no consentida de activos patrimoniales.
  • Los artículos 264 y siguientes regulan daños, interferencias y herramientas destinadas a cometer ataques contra datos o sistemas informáticos.

En cuanto a las penas, varían según la gravedad del delito, y las sanciones pueden incluir prisión, multas y medidas de reparación a las víctimas.

En 2025, la cibercriminalidad en España aumentó un 5,1 % respecto a 2024, según los datos del Ministerio del Interior, suponiendo el 19,8 por ciento de la criminalidad total. Se registraron 488.426 ciberdelitos, de los cuales 429.677 fueron fraudes informáticos o estafas, que representaron casi el 88 % del total. El Informe sobre la Criminalidad en España 2025 recoge, además, que el “perfil mayoritario del ciberdelincuente es un hombre (70 % de los detenidos o investigados), de entre 26 y 40 años (23,7 %) y de nacionalidad española (75,7 %)”.

Tipos de ciberdelitos

Existen varios tipos de delitos informáticos, que abarcan una amplia variedad de actividades ilegales realizadas a través de internet y otros medios digitales:

  • Accesos ilícitos y ataques informáticos, donde los delincuentes informáticos acceden a sistemas para robar datos y causar así daños.

En esta categoría se incluyen:

  • El hacking o el acceso ilícito a sistemas informáticos ajenos.
  • El ransomware, que bloquea el acceso a los sistemas o archivos de un usuario, exigiendo un rescate económico para liberarlos.
  • Delitos contra la intimidad y el honor, en los que existe suplantación de identidad, difusión de imágenes sin consentimiento y ciberacoso.

Por ejemplo, los ciberdelincuentes crean perfiles falsos con los datos personales de otra persona con el fin de dañar su reputación o difundir información privada sin su consentimiento, violando su derecho al honor y la intimidad.

  • Delitos contra la propiedad intelectual e industrial, lo que implica piratería digital y distribución ilegal de contenidos protegidos, como es el caso de software, música o películas.
  • Estafas informáticas y fraudes online en las que se busca acceder a datos sensibles de los usuarios, robar dinero o información personal. El phishing es una práctica incluida en esta clasificación, que consiste en engañar a las personas a través de mensajes falsos, como correos electrónicos o páginas web suplantadas, para robar datos personales, contraseñas o información financiera.

Por ejemplo, el SIM swapping es otro tipo de delito informático, que consiste en clonar una SIM para acceder a cuentas bancarias.

  • La cibercriminalidad organizada hace referencia a redes delictivas que operan en internet para realizar actividades ilegales como el blanqueo de dinero, tráfico de datos o la venta de productos y servicios de procedencia ilícita.
  • Explotación sexual y delitos contra menores, que incluyen prácticas como el grooming o manipulación online, la distribución de pornografía infantil y otras formas de abuso sexual a través de internet.

Entre las técnicas y modalidades más habituales de la ciberdelincuencia se encuentran el phishing, el hacking y las estafas online.

Para prevenir los ciberdelitos es necesario acometer una serie de medidas que sirvan de herramienta disuasoria para los delincuentes informáticos

Cómo prevenir los ciberdelitos

Para prevenir los ciberdelitos es necesario acometer una serie de medidas que sirvan de herramienta disuasoria para los delincuentes informáticos. Así, se recomienda aplicar las siguientes prácticas de seguridad:

  • Desconfiar de enlaces de fuentes desconocidas.
  • Utilizar contraseñas fuertes y seguras, y actualizarlas regularmente. También es clave mantener actualizados los programas antivirus.
  • Activar la autenticación en dos pasos y limitar las solicitudes de amistad en redes sociales.
  • No compartir información personal, especialmente en redes wifi públicas.
  • Evita descargar archivos de origen dudoso.
  • En caso de dudas sobre la autenticidad de un mensaje, verificar y ratificar siempre el contenido con fuentes oficiales.

Pese a que la mayoría de las víctimas no denuncian este tipo de delitos, el OEDI aconseja hacerlo para ayudar a identificar a los responsables, prevenir futuros incidentes y contribuir a la mejora de la ciberseguridad.

En España, estos delitos pueden denunciarse ante el Grupo de Delitos Telemáticos (GDT) de la Guardia Civil y la Brigada Central de Investigación Tecnológica (BCIT) de la Policía Nacional.

Conocer los principales ciberdelitos y las técnicas utilizadas para cometerlos permite adoptar mejores medidas de prevención y actuar con mayor rapidez en caso de ser víctima. La formación especializada de los profesionales y la concienciación de los usuarios son, por tanto, elementos clave para mejorar la seguridad en el entorno digital.

Bibliografía:

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