Miércoles, 27 mayo 2020

¿Cómo hacer una evaluación de riesgos laborales? Principales claves

La evaluación de riesgos laborales es una herramienta que sirve para determinar los daños que pueden sufrir los trabajadores mientras desempeñan sus funciones profesionales. Como medida de gestión de la salud y la seguridad hay que controlar los riesgos del lugar de trabajo, por lo que la responsabilidad del empresario es ver qué podría dañar a sus empleados y qué medidas tomar para evitarlo. Si quieres conocer cómo hacer una evaluación de riesgos laborales y en qué consiste el proceso, en UNIR lo abordamos en detalle.

Para llevar a cabo una evaluación de riesgos es necesario tener en cuenta diferentes aspectos de la organización. Es importante analizar los lugares de trabajo, tareas a realizar, formación de la plantilla, herramientas, procedimientos operativos… Los objetivos principales de las evaluaciones son: 

  • – Identificar los riesgos para la salud y seguridad de los trabajadores en sus puestos
  • – Eliminar los factores de riesgo posibles
  • – Evaluar aquellos riesgos que no pueden eliminarse en la organización
  • – Definir y planificar la implantación de las medidas correctivas para los riesgos que no han podido ser eliminados

 

El proceso de evaluación de riesgos laborales

Para realizar una evaluación de riesgos laborales debemos tener en cuenta los siguientes pasos:

1. Clasificación de las actividades de los puestos

En este momento se analizan los puestos de trabajo, las tareas realizadas o de mantenimiento, si los hubiese. Hay que tener claramente identificadas las descripciones de todos los puestos.

2. Analizar los riesgos

Es necesario identificar y estimar el nivel de los riesgos que hay en la organización.

Para realizar correctamente este paso es importante tener en cuenta los resultados de la vigilancia de la salud de los empleados, políticas de seguridad y salud implantada en la organización, investigación de incidentes…

Una vez identificados, se analizan los riesgos, esto es, determinar su probabilidad de ocurrencia y su grado de severidad. En función de la probabilidad y de la severidad se obtiene el nivel de cada uno de los riesgos.

Podemos conocer la severidad del daño si observamos la naturaleza de este y las partes afectadas. Por otro lado, la probabilidad del daño se determina teniendo en cuenta por ejemplo las medidas de control, códigos de buenas prácticas…

Es fundamental en este apartado seguir estos pasos:

  • – Cuestionarse cuáles son los riesgos del puesto de trabajo, examinar las sustancias y materiales con las que se trabaja…
  • – Preguntarles a los trabajadores acerca de los peligros que pueden afectarles.
  • – Revisar las instrucciones y hojas de instrucciones si se usan materiales peligrosos, herramientas, etc.
  • – Examinar la información disponible acerca de los accidentes/ incidentes que se dieran en otras ocasiones.

3. Valorar los riesgos

Se trata de conocer si los riesgos son aceptables o no. Para ello dividimos los niveles en trivial, tolerable, moderado, importante o intolerable.

4. Determinar controles

Se requiere un procedimiento para planificar la implantación de medidas. Para llevarlos a cabo es imprescindible:

  • – Analizar los riesgos desde el origen
  • – Adaptar el trabajo a la persona
  • – Anteponer la protección colectiva a la individual
  • – Facilitar la formación e información a los trabajadores
  • – Sustituir lo peligroso por lo menos peligroso
  • – Considerar la evolución de la técnica

5. Crear y compartir la evaluación de riesgos con los empleados

Una vez clasificados los riesgos, se comparte con los compañeros y responsables para que puedan tener visibilidad de los peligros existentes en la empresa.

6. Revisar la evaluación de manera regular

Se revisa la evaluación siempre que haya cambios y/o algún accidente/ incidente. En el caso que no se produzca lo mencionado, se establece una fecha de revisión periódica de la evaluación.

Realizar este procedimiento es mucho más que un mero checklist de evaluación de riesgos laborales. Más allá de conocer los riesgos y plantear puntos de mejora, la importancia de este proceso de evaluación reside en su posterior puesta en marcha. Para ello es importante que exista un responsable con una formación especializada en prevención de riesgos laborales que lleve a cabo la evaluación de dichos riesgos y actué a su vez como coordinador para su subsanación.