Miércoles, 08 julio 2020

Gonzalo Puertas: "El reto constante ha sido el de cómo llegar a más posibles clientes"

Seis veces ganador del Premio LUX Oro en la categoría Publicidad, Gonzalo Puertas ha trabajado con agencias como McCann, Publicis, TBWA u Ogilvy. Este fotógrafo compartirá, el próximo curso, sus dos décadas de experiencia con los alumnos del Máster de Fotografía Publicitaria en UNIR, para enseñarles a crear crear piezas únicas en diferentes ámbitos publicitarios.

P: ¿Cómo un ingeniero industrial acaba siendo un reconocido fotógrafo, 6 veces ganador del Lux Oro?

R: La fotografía me gustaba desde pequeño. Mi padre tenía una vieja ampliadora que yo desempolvé para empezar usar a los quince años más o menos. Por otro lado, también me encantaba la ciencia y la tecnología, así que estudié una carrera acorde con esos gustos y que además me permitiera ganarme la vida; nunca me planteé siquiera estudiar algo que tuviera que ver con la fotografía.

Una vez acabada la carrera empecé a trabajar en la compañía Repsol, pero aquello no tenía que ver nada ni con ciencia ni con tecnología, mi trabajo consistía en ir a una oficina a gestionar la construcción de estaciones de servicio.

Para mí fue algo un poco traumático y tuve que replantearme hacia dónde quería ir.

Me apunté a varios cursos para aprender fotografía porque eso sí me llenaba, hasta que tuve el valor de abandonar mi trabajo para lanzarme a la fotografía de forma profesional. No fue nada fácil pero aquí estoy ahora. Probablemente si mi primer trabajo hubiera sido algo más relacionado con la ciencia o la investigación no estaría ahora escribiendo esto.

P: ¿Qué aprendizaje te llevaste de tu primer trabajo en Repsol?

R:  Me ayudo a tener claro el tipo de vida que no quería llevar, aquello simplemente me aburría, no me interesaba. Me di cuenta de que yo necesitaba crear, lo que fuese pero crear; y la fotografía era el vehículo que estaba a mi alcance en aquel momento para conseguirlo. Como decía, si hubiera trabajado en algún laboratorio, investigando, probando, creando algo, no habría necesitado de la fotografía y ahora quizá la tendría como un hobby. Por otro lado, fue mi primer trabajo y me sirvió para conocer el mundo real, aprender a trabajar en equipo y a relacionarme en un entorno adulto y profesional.

P: ¿Cómo consigues llevar una idea creativa a la vida con tus fotografías?

R:  Con los años y la experiencia, algunos proyectos se convierten en un trabajo bastante mecánico o rutinario, y es precisamente de ellos de los que trato de huir. Me apasionan mucho más las ideas que suponen un reto en cuanto a su resolución y su ejecución.

Cuando me llega una idea o un proyecto me lo tengo que imaginar en un espacio tridimensional, real. Cuando esto ya lo tengo claro tengo que seguir pensando en cómo llevarlo a la práctica, a un espacio en dos dimensiones. A veces es sencillo y no encuentro más que una sola manera de resolverlo, pero en otros casos tengo que tomar decisiones que implican una sola resolución de varias posibles; buscando la mejor imagen con el menor gasto posible de recursos.

P: ¿A qué retos te has enfrentado a la hora de abordar la fotografía publicitaria?

R:  Los retos son de muchos tipos. El más constante a lo largo de los años ha sido el de cómo llegar a más posibles clientes. La fotografía publicitaria es mi profesión y esto hace que sea inseparable su lado comercial. Aunque va por épocas, a veces es casi innecesario salir a dar a conocer mi trabajo, porque la petición de presupuestos es bastante constante; pero en otras ocasiones es imprescindible hacerlo. De hecho, es lo que más me cuesta de mi profesión.

Además, están los retos dentro del trabajo en sí, de cada proyecto, y con ellos no sólo es que me sienta cómodo, sino que me motivan muchísimo y me llenan.

P: ¿Cuáles son las claves para crear productos visuales de impacto?

R: Bajo mi punto de vista es vital la experiencia. Con el tiempo se va adquiriendo una cultura visual imprescindible para la creación de imágenes, además de la que se tenga antes desde incluso antes de tomarse la fotografía como algo profesional. Asimismo, el tiempo da agilidad en la resolución y en las relaciones con los demás profesionales implicados en cualquier proyecto.

P: Colaboras con reconocidas agencias y grandes anunciantes nacionales e internacionales, ¿cómo es el workflow con estos clientes?

R: El workflow es muy similar independientemente de la agencia o de su nacionalidad. Cuando son de fuera es más común que las reuniones sean online, al menos al principio del proceso.

En teoría el proceso no es complejo. Se empieza por contactar para petición de un presupuesto y/o disponibilidad y a veces un portfolio específico. Si todo va para adelante y el presupuesto es aprobado hay que definir de la manera más precisa y clara posible todo el trabajo que queda por delante, nada puede quedar a la improvisación. En una reunión de preproducción se decide todo (modelos, localización, vestuario, etc.) y, una vez conseguido y cerrado todo se procede a hacer el shooting. Posteriormente hay unos días de postproducción hasta que las imágenes están ok.

P: ¿Cómo ha impactado el uso de la tecnología en el trabajo del fotógrafo?

R: El cambio más brusco y de mayor envergadura fue el salto de usar película a usar un sensor digital. Aunque técnicamente es algo muy simple -sustituir una cosa por otra-, sus consecuencias económicas fueron nada despreciables. Fueron unos pocos años duros en ese aspecto y en tomar decisiones sobre qué alternativa elegir entre todas las que ofrecía el mercado.

Son más recientes las consecuencias que están teniendo el uso de las redes sociales y su utilización como herramienta publicitaria. En ellas todo es mucho más efímero; más cantidad y menos calidad. Esto ha provocado un cambio a la hora de producir que a veces es complicado de digerir. No es lo mismo entregar un par de imágenes cuidadas, bien producidas, bien retocadas, que tener que entregar treinta realizadas con menos recursos y en menos tiempo que las otras dos.

P: ¿Qué habilidades demanda el mercado en un profesional de la fotografía?

R: Supongo que, como en cualquier trabajo de este tipo, hay que dar seguridad al cliente, que tenga la tranquilidad de estar respaldado por un profesional con experiencia, con soltura en el trato durante todo el proceso y, por supuesto, que ofrezca un resultado final excepcional.

Un buen portfolio, los premios ganados y los clientes y agencias de publicidad para los que se ha trabajado también son de mucha ayuda.

Es importante saber interpretar con rapidez y correctamente la idea que nos transmite un creativo; pero a la vez hay que saber aportar ideas que complementen la ejecución y mejoren el resultado final.

P: ¿Cuáles son las claves para crear un buen porfolio de presentación?

R:  Empatía. Pensar e intentar averiguar qué es lo que el otro quiere ver. No siempre es fácil, sobre todo cuando al ‘otro’ no lo conocemos de nada y no sabemos qué espera de nosotros.

Hay un portfolio genérico, como puede ser la web del fotógrafo, y portfolios más específicos, preparados para cuando vamos a visitar a determinadas agencias o creativos. Pero en general, para todos ellos, hay que tener muy buen criterio a la hora de seleccionar las fotos a mostrar; y pedir ayuda a gente en la que confiemos en su buen criterio, alguien de la profesión, o no.

Aprende a crear productos visuales importantes y creativos de la mano de Gonzalo Puertas y otros fotógrafos de renombre internacional en el Máster de Fotografía Publicitaria en UNIR.