Lunes, 11 noviembre 2019

Paco Vázquez: un orientador en tierras lejanas

Paco Vázquez nació en Córdoba pero lleva desde que terminó su licenciatura en Psicología, allá por 2003, viviendo y trabajando fuera de España. Empezó lavando platos en un hotel de Irlanda, continuó en Italia haciendo un voluntariado europeo y más adelante estuvo trabajando como profesor de español en Lituania, India, Costa Rica y China. Actualmente trabaja como orientador educativo en un colegio internacional en Kuwait.

En 2017 publicó Con estos ojos, un libro donde narra sus experiencias en el extranjero. Estas vivencias están a su vez recogidas en diversos blogs como Viviendo la India, Pásame esa China o Es Kuwait (no Dubai). Tiene una cuenta en Twitter (@pakonas) donde escribe sobre diversas temáticas, en especial relacionadas con la orientación educativa y los idiomas, una de sus mayores pasiones.

¿Puedes comentarnos tu trayectoria docente?

Mi primera experiencia en el mundo de la enseñanza fue en 2006 en Lituania donde un amigo me ofreció un puesto de profesor de español en una academia privada que dirigía. Lo que empezó como un trabajo temporal se fue poco a poco convirtiendo en mi ocupación principal. Comencé a formarme en este campo realizando diversos cursos y seguí acumulando experiencia en otros países como India o Costa Rica. En 2010 aterricé en China para formar parte del profesorado de la Universidad de Lenguas Extranjeras de Yuexiu. Allí estuve 4 años enseñando el español a alumnos universitarios, hasta 2014, el año en el que empecé a trabajar con niños en una escuela internacional. Fue en esta misma escuela donde, en 2016, tras finalizar un máster especializado en la prevención e intervención psicológica en problemas de conducta en la escuela, inicié mi labor como orientador educativo, puesto que ocupo hasta el día de hoy, aunque en un centro diferente, aquí en Kuwait.

   Mi objetivo era salir al extranjero y mejorar mi inglés.

¿En qué momento de tu vida decidiste dedicarte  a la docencia en el extranjero?

En un principio mi objetivo era simplemente salir al extranjero ya que quería mejorar mi nivel de inglés y, de paso, conocer mundo y vivir nuevas experiencias. Así que, en cuanto acabé la carrera, me puse a investigar qué tipo de ocupaciones podía realizar teniendo en cuenta mi perfil. Por aquel entonces no se me pasó por la cabeza que podría dedicarme a la enseñanza. Había estudiado Psicología y pensé que mis opciones eran mínimas en ese campo. Un día me ofrecieron trabajar como kitchen porter (pinche de cocina) en Irlanda. Esa fue mi primera experiencia de trabajo en otro país. Sin embargo, hasta 2006 no empecé a dar clases, como he comentado antes. La decisión vino tomada en parte por la curiosidad y en parte por hacerle un favor al amigo que me lo propuso.

¿La elección de países se debió a una atracción personal hacia ciertas culturas o a ofertas de trabajo interesantes?

Una mezcla de todo y, en parte también a las casualidades y experiencias previas. Cuando fui a Irlanda lo hice porque quería mejorar mi inglés. Luego, a Italia fui a hacer el voluntariado porque me interesaba el proyecto y porque me parecía un país interesante para viajar. Lo de Lituania, en 2005, fue casualidad, porque una empresa aceptó acogerme para hacer la beca Leonardo. Más adelante, pudieron más las ganas de aventura cuando estuve en la India, Costa Rica o China. Finalmente, lo de ir a Kuwait fue porque, cuando buscaba trabajo como orientador en escuelas internacionales, la primera oferta en la que me seleccionaron vino de aquí.

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Háblanos de tu experiencia en China.

Estuve un total de siete años, por lo que es difícil resumir todo ese tiempo. Los primeros cuatro años trabajé en una universidad como profesor de español. Me di cuenta de lo disciplinados que eran los alumnos chinos en comparación con los españoles y, al mismo tiempo, de la homogeneidad que existía en sus opiniones. Más adelante comencé mi experiencia como profesor en una escuela internacional, también de profesor de español, pero esta vez con niños de 17 países diferentes. Mi último año allí ejercí como orientador educativo.

A nivel de vida es un país lleno de retos, pero también de múltiples oportunidades. En ocasiones requiere grandes dosis de paciencia y flexibilidad a la hora de adaptarse. Yo pasé por varias etapas. Al principio casi todo me parecía idílico y estaba muy contento. Sin embargo, se fueron acumulando demasiados choques culturales y las barreras lingüísticas lo complicaban todo aún más. Pero, al cabo de tres años llegué a alcanzar un nivel de chino bastante decente, lo que me ayudó a adaptarme y a verlo todo con otros ojos. Creo que estas fases pueden ser comunes a la experiencia de otras personas en el extranjero, aunque en países como China o India, por ejemplo, todo se intensifica más.

¿Qué destacarías como más positivo del sistema educativo en China?

En primer lugar, destacaría el trato tan respetuoso que se le da al profesorado, tanto por parte del alumnado como de los padres y las autoridades. La figura del profesor ha sido siempre muy venerada en China y eso se nota en la actitud de los alumnos en las clases. Con los profesores extranjeros suele haber algo más de camaradería, pero nunca se llega a los niveles de informalidad que se puede encontrar en otros países, como en España, por ejemplo.

Aparte de valorar más y mejor al cuerpo docente, otro punto positivo es el ejercicio físico que realizan  por las mañanas antes de comenzar las clases. Esto, además de fomentar prácticas saludables, ayuda a “espabilar”, por decirlo de algún modo, a los estudiantes que llegan adormilados al colegio.

   De China destaco el trato respetuoso a los profesores y el ejercicio físico matinal antes de las clases.

Sobre tu experiencia en Kuwait, ¿Cómo es trabajar en un centro internacional? 

En mi escuela, concretamente, aunque se sigue un currículo americano, no hay muchos estudiantes de diferentes nacionalidades. La mayoría son estudiantes locales cuyas familias planean enviarlos a Estados Unidos, Australia o Europa al concluir la etapa de Secundaria, por lo que quieren una educación en inglés. Donde si hay más diversidad cultural es en el personal docente. Hay profesores de diferentes países, aunque destacan aquellos en los que el inglés es idioma oficial, como Estados Unidos, Canadá o Sudáfrica, al menos en el caso de mi centro. Esto repercute de forma positiva en el alumnado ya que, además de perfeccionar su nivel de inglés, puede interactuar con personas y culturas diferentes, lo que ejerce un efecto positivo en su nivel de tolerancia, espíritu crítico y apertura de mente.

¿Cómo influye el entorno en el modelo de centro?

En cuanto a la influencia del entorno local, a pesar de seguir un currículo extranjero, la escuela sigue poniendo atención al respeto de los valores culturales y religiosos del país. En ese sentido, los estudiantes también reciben clases de lengua árabe y de religión islámica. Todos los días, antes de empezar las clases, un alumno lee un fragmento del Corán, y al mediodía hay una pausa de diez minutos para que los alumnos realicen su oración. Otro aspecto característico de muchas escuelas de aquí, incluida la mía, es la separación de niños y niñas. No es habitual encontrar colegios mixtos.

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¿Es más fácil conseguir trabajo en el extranjero? ¿Merece la pena por los sueldos?

La facilidad de conseguir un trabajo va a depender de muchos factores, sobre todo, de la experiencia de trabajo del candidato y su nivel de idiomas (especialmente de inglés), o de los requisitos de cada país a la hora de conceder un visado de trabajo. Cada país y centro en los que he trabajado ha tenido sus requisitos propios. En Lituania bastó con registrarme como trabajador autónomo. En cambio, en la India, en China y Kuwait, aparte de sacarme el visado de trabajo, tuve que convalidar mis títulos para que fueran reconocidos.

Volviendo al caso de China, recuerdo que, durante mis primeros años, casi cualquier extranjero podía conseguir trabajo allí dando clases de inglés, incluso sin ser ni nativo y sin tener ningún tipo de titulación relacionada. Pero con el tiempo las condiciones se han ido volviendo más estrictas y hay un control más intensivo de la formación previa y el historial laboral de los candidatos, algo que veo lógico y adecuado. En cualquier caso, para poder conseguir trabajar como profesor en el extranjero, es necesario el reconocimiento previo de nuestras credenciales por el Ministerio de Educación y el de Asuntos Exteriores, entre otros pasos. Dependiendo del país, el proceso burocrático será más o menos complicado.

En cuanto a la búsqueda de empleo en sí, hoy día gracias a las nuevas tecnologías, es relativamente fácil acceder a ofertas para docentes en cualquier lugar del globo, ya sea a través de portales como Linkedin, TES o Todoele (en el caso de la enseñanza del español), o registrándonos en alguna agencia de reclutamiento internacional, como Search Associates o ISS-Schrole Advantage.

   Si decides irte de España únicamente por el sueldo, no llegarás a disfrutar de la experiencia.

Por lo que se refiere a los sueldos, en el caso de las escuelas internacionales, estas suelen ofrecer mejores condiciones tanto de salario como de oportunidades profesionales y de crecimiento. En el caso de las escuelas privadas, a pesar de que el sueldo para los profesores extranjeros suele ser superior al de los locales en la mayoría de los países, se hacen más horas de trabajo y hay casos en los que solamente dan un día libre a la semana. De todas maneras, quien decida irse de España solo por el sueldo y nada más, no creo que al final le compense y supongo que no llegará a disfrutar de la experiencia en el extranjero como se merece.

¿Qué le recomendarías a un profesor que esté pensando en dar el gran salto? 

En relación con el final de la pregunta anterior, yo le recomendaría cierta apertura de mente y predisposición a conocer nuevas realidades, aprender otra lengua, descubrir otras costumbres, etc., no centrarse solo en el factor económico. Es posible que nuestras expectativas no se cumplan al principio, pero, poco a poco, con paciencia y con calma se pueden alcanzar frutos que tal vez no estaban en nuestros planes. La experiencia en el extranjero acaba compensando, os lo garantizo.

A la hora de elegir el destino es conveniente analizar cuáles son nuestras motivaciones. Hay personas que prefieren destinos exóticos, con paisajes paradisiacos y que no tienen miedo a posibles choques culturales. En ese caso, recomendaría lugares como Tailandia, China o Vietnam, en Asia. Nunca he estado en Sudamérica, pero me han hablado muy bien de Ecuador y Colombia. Para los que se muevan sobre todo por el salario, la zona del golfo Pérsico es bastante recomendable, mientras que los que van buscando buena calidad de vida sin salirse mucho de los estándares occidentales, Canadá o Australia son buenas opciones, aunque los requisitos para conseguir un visado de trabajo pueden ser más exigentes.

   La experiencia en el extranjero, con calma y paciencia, acaba compensando.

Creo que hay muchas conclusiones que podemos sacar de las experiencias de Paco. Destacaría, entre todas, la importancia de persistir: no esperes a que tu destino te alcance, sal a buscarlo. Él lo hizo y, después de tener que pasar por otros trabajos, por fin pudo dedicarse a su profesión: la orientación. Seguro que este post tendrá segunda parte.