Martes, 31 marzo 2020

Las necesidades educativas especiales en Educación Infantil

Los primeros años de escolarización son fundamentales para potenciar el desarrollo integral del niño y su adaptación a la vida en el centro. La Educación Infantil (0-6 años) se convierte, así, en un periodo clave para la detección de las Necesidades Educativas Especiales (NEE) del alumnado y poder ofrecer una respuesta educativa compensatoria. En UNIR abordamos cuáles son las principales necesidades educativas especiales en Educación Infantil y la importancia de una intervención temprana.

Algunas de estas NEE pueden ser transitorias, como es el caso de los niños con un ritmo de maduración y aprendizaje más lento o que proceden de un entorno familiar poco estimulante. En otras ocasiones, el alumnado requerirá apoyos específicos por parte de la escuela.

¿Qué NEE podemos encontrarnos en el ciclo de Infantil?

Las necesidades educativas en este periodo giran en torno a los objetivos del propio currículo de Infantil: el desarrollo de la identidad y la autonomía del niño, así como de sus competencias lingüísticas, sociales y psicomotrices. Y siempre bajo el precepto de impulsar las destrezas y potenciales del alumno, en lugar de centrarse en las dificultades de aprendizaje que pueda manifestar. Por lo tanto, las NEE se agruparían en estas áreas:

Necesidades relacionadas con la autonomía y adquisición de rutinas

El objetivo desde la escuela es conseguir que el niño aprenda hábitos de la vida cotidiana, como el aseo, el descanso o comer sin ayuda. También adaptarse a las dinámicas del aula: recoger y compartir el material, respetar la fila, hacer las actividades escolares sin ayuda o en colaboración con sus compañeros, etc.

 

 

Necesidades vinculadas con la identidad

Aprender el esquema corporal, identificar sus emociones o fomentar la seguridad en sí mismo son tres aprendizajes básicos que el niño necesita para construir su identidad y mejorar su autoestima.

Algunos pequeños pueden manifestar problemas afectivos y emocionales que se traducen en comportamientos recurrentes: llantos, inseguridades, rabietas, ansiedad a la separación de los padres… Estas conductas tienen diferentes causas: desde una falta de cuidados y atención por parte de los progenitores, o todo lo contrario: por una educación sobreprotectora. Desde la escuela infantil se enseña a los niños a manifestar sus emociones a través de otras vías como el lenguaje, el dibujo, la música o con representaciones teatrales. Y comenzar a educar en las emociones, en la empatía y los valores.

Necesidades para el desarrollo psicomotriz

Es frecuente que algunos niños al inicio de la Educación Infantil presenten déficits en su desarrollo motor: coordinación, marcha, vocalización… A veces, estos problemas se deben sencillamente a retrasos madurativos o a una falta de actividad física en los años previos (practicar juegos de movimientos, ir al parque, etc.). En otras ocasiones estas alteraciones están asociadas a un tipo de discapacidad motora y, por lo tanto, requieren medidas de intervención educativa específicas.

El maestro de Educación Infantil, durante el trabajo en el aula, puede impulsar el desarrollo de destrezas motrices creando un “rincón de psicomotricidad” y planificando actividades y juegos que incidan en las dificultades concretas que presenta el niño.

 

 

Necesidades para potenciar el juego

Aunque suene extraño, algunos niños llegan a la escuela infantil sin saber jugar, o bien su juego es más básico que el del resto de sus compañeros. Y el juego no solo es un excelente recurso didáctico para el profesor; también es una actividad imprescindible en la vida del niño para su desarrollo emocional, social, motor y cognitivo.

Los primeros años de Educación Infantil son el momento propicio para enseñar a los alumnos a jugar o, en otras palabras, que aprendan jugando. El juego facilita la inclusión y adaptación al entorno: que se integren en el juego en grupo, asimilen y sigan las reglas, exploren, interactúen y colaboren con sus iguales. No obstante, el maestro debe programar los juegos del aula ajustándose a las necesidades especiales del alumno. 

Necesidades para mejorar la competencia lingüística

No todos los niños desarrollan el lenguaje a la misma edad. Por lo tanto, es muy fácil encontrar diferencias entre los niños de un mismo curso respecto a sus habilidades lingüísticas. Cuando un niño muestra una inmadurez muy marcada en su expresión oral y comprensión del lenguaje, es necesario contar con apoyos para el trabajo dentro y/o fuera del aula.  

 

 

Necesidades específicas de apoyo educativo en Infantil

Los alumnos que requieren apoyo educativo son aquellos que padecen algún tipo de discapacidad (auditiva, visual, motora o intelectual), tienen problemas del neurodesarrollo, de conducta o altas capacidades. Estos alumnos presentan necesidades educativas especiales y medidas específicas de refuerzo para poder acceder al currículo correspondiente al ciclo de Infantil. 

Estos apoyos educativos son los educadores con formación en Necesidades Educativas Especiales y profesionales especializados (logopedas, fisioterapeutas…) que atienden e intervienen en el desarrollo y aprendizaje del niño: o bien como refuerzo dentro del aula ordinaria o en aulas especiales del centro.

En definitiva, la Educación Infantil asienta las bases para la inclusión de todo tipo de alumnado a la vida en el centro y tiene una función preventiva: detectar y atender tempranamente a los niños con NEE. Un profesorado cualificado en Educación Especial garantiza a los centros escolares la posibilidad de compensar las desigualdades y ofrecer las mismas oportunidades de aprendizaje a todo el alumnado.