Martes, 21 julio 2020

¿Qué es la metodología “inquiry based learning” o de aprendizaje reflexivo?

¿Sabes en qué consiste el Inquiry based learning? En UNIR abordamos las claves de la enseñanza reflexiva y cuáles son sus ventajas de aplicarla en el aula.

¿En qué consiste el aprendizaje reflexivo o inquiry based learning?

La metodología de aprendizaje reflexivo o, en inglés, “inquiry based learning”, consiste en impulsar el aprendizaje del estudiante a través de su propio proceso de investigación ante las cuestiones planteadas en el aula. Es decir, anima a los alumnos a construir su propio conocimiento guiados por los planteamientos y contenidos propuestos por el profesor. En este post te contamos qué es el método “inquiry based learning” y cómo implementarlo en el aula.

La base de la metodología IBL, por su sigla en inglés, es la estimulación del pensamiento individual o grupal de los alumnos a través de preguntas, observaciones y análisis, fomentando su interés por investigar una materia y resolver por sus propios medios las cuestiones planteadas.

El objetivo final de esta metodología es el desarrollo de las capacidades necesarias para que una persona se desenvuelva en un entorno cambiante: tener pensamiento crítico, ser resolutivo e independiente en la búsqueda de respuestas y soluciones y saber trabajar en equipo. Es un sistema aplicable a distintas materias, tanto en el área de las ciencias naturales como en las sociales, y adaptable a cualquier nivel educativo. Además, no queda restringido al aula, sino que también es útil para el desarrollo de las clases online.

Fases del método IBL

Para poner en práctica el método IBL o enseñanza reflexiva el profesor organiza la clase o lección con un ciclo compuesto de cinco fases:

  • Guía. Se realiza la presentación del tema a investigar, identificando las variables o componentes implicados y se define la cuestión que habrá que resolver.
  • Conceptualización. Se definen las preguntas a resolver y las vías para realizarlo.
  • Investigación. Recogida de datos, búsqueda de información de utilidad y descarte de aquella que no sirve para dar respuesta a las incógnitas planteadas.
  • Conclusión. Los alumnos extraen las conclusiones de su investigación y comparan los resultados finales con lo que inicialmente esperaban.
  • Discusión. Muestran los resultados y se comparan con los obtenidos por otros alumnos para, juntos, ver alternativas de solución posibles y comprender el tema de forma amplia.

¿Qué ventajas ofrece la enseñanza reflexiva?

El uso de una metodología activa como la enseñanza reflexiva ayuda a que los alumnos estén motivados y comprendan mejor los objetivos educativos y por qué se persiguen. Además, fomenta la proactividad para ampliar los conocimientos, en lugar de conformarse con los materiales que se ofrecen en clase, y aprenden a resolver los conflictos que se plantean relacionando su experiencia y conocimientos previos con los nuevos conceptos que van descubriendo en su proceso de investigación.

Uno de los aspectos más destacables de esta metodología es que permite al profesor involucrarse en mayor o menor medida en el proceso de resolución del problema que se plantea a los alumnos, otorgándoles más libertad en caso de que se observe que están preparados para asumir el desafío.

Un profesor con alta participación explicaría el tema de forma detallada y, a través de preguntas de confirmación y guiadas, iría describiendo la resolución del problema o cuestión a investigar al tiempo que confirma su comprensión por parte de los alumnos.

Cuando se quiere dar mayor autonomía a los alumnos, el docente puede limitarse a plantear el tema a estudiar. Los estudiantes serán los que pongan sobre la mesa las cuestiones a responder a través de la investigación y elegirán tanto las herramientas como la estrategia para dar respuesta y conclusión al tema. En este caso es importante que el profesor siga de cerca la evolución de los alumnos; no se trata de dejarlos totalmente solos en el proceso, sino con el nivel suficiente de independencia para que aprendan por sí mismos los objetivos del tema. Pero el profesor debe estar siempre disponible para fomentar la reflexión, sobre todo para evitar la frustración que puede generar no encontrar la vía para solucionar el problema que se ha planteado.

El punto intermedio entre ambos niveles se produce cuando el profesor formule la problemática, pero participe en alguna medida en la resolución del tema, estimulando el trabajo de los alumnos a través de preguntas que les lleven a formar sus conclusiones y tomar decisiones en consecuencia.

La metodología de enseñanza reflexiva suele utilizarse en combinación con otros sistemas como el task based language teaching o TBLT, por su sigla en inglés, para lograr que las clases sean más dinámicas y potenciar el aprendizaje de los alumnos a través de la experiencia propia. Con estas metodologías, que buscan estimular el aprendizaje como una vivencia personal de cada alumno, se logra captar la atención de los estudiantes e incitarlos a participar en clase, logrando que la experiencia escolar sea más gratificante y reforzando los lazos sociales del grupo.