Miércoles, 25 abril 2018

Enseñanza bilingüe no es bilingüismo: ¿por qué dos más dos no están sumando cuatro?

Si la enseñanza bilingüe funciona, los beneficios de la misma son numerosos. Los alumnos salen más preparados para el mundo laboral y personal, y logran un mayor desarrollo de las habilidades cognitivas, entre muchos otros aspectos.

Sin embargo, en post anteriores ya comentábamos que esta metodología estaba sufriendo diferentes críticas, tanto desde entorno familiar como desde el educativo. Las razones esgrimidas, en su conjunto, hacen referencia a los siguientes puntos:

– Poca preparación del profesorado.

– Disminución del nivel de las asignaturas impartidas en inglés.

– Los alumnos no acaban siendo bilingües.

– Tiempo necesario para la preparación de los materiales.

– Poco apoyo para su implantación en los centros.

Veamos cómo hacer frente a esas dificultades, para reflexionar acerca de posibles soluciones. Otros países lo han hecho, pero, lamentablemente, España no se encuentra a la cabeza del pelotón, según resultados obtenidos acerca de nuestro dominio de la lengua de Shakespeare.

  Los beneficios de una educación bilingüe son demasiado relevantes como para renunciar a ellos”

Contextos de exposición a la lengua extranjera

En primer lugar, debemos ser conscientes de que nuestros hijos no se van a convertir en bilingües, una mayor exposición a la lengua, aunque sea el doble o el triple, no es suficiente, como ya analizamos en otro post anterior. No se debe confundir bilingüismo con enseñanza bilingüe. Daremos a nuestros hijos la posibilidad de una mayor exposición a la lengua, con un aumento exponencial de la misma, por lo que su nivel de inglés deberá mejorar, pero ni será igual en todos los casos, ni alcanzará un nivel bilingüe, salvo excepciones.

En ese sentido, debemos recordar que si la exposición se limita al centro educativo, ahí es donde acaba su experiencia bilingüe. Hay padres que, sin muchos conocimientos, pero con una gran dosis de esfuerzo, se atreven a hablar a sus hijos en inglés, para ayudarles a implementar su uso. También hay quienes se ‘sacrifican’ y ven la televisión en inglés, aunque sea con subtítulos o similar. ¿Cuántos libros o revistas en inglés has comprado a tu hijo?, ¿veis las películas o las series juntos en versión original?

  Una educación bilingüe no va a convertir a nuestros hijos en bilingües”

Implementación de la enseñanza bilingüe

Por otro lado, Xabier Gisbert, Presidente de la Asociación Española de Enseñanza Bilingüe, en una interesantísima y muy recomendada entrevista, insiste en la idea de que una enseñanza bilingüe bien aplicada bajo ningún concepto puede renunciar a los objetivos y contenidos del resto de las asignaturas.

    Una enseñanza bilingüe bien aplicada supone mantener los objetivos y contenidos del resto de las asignaturas”

Cabría preguntarse entonces qué es una enseñanza bilingüe bien aplicada. Y la respuesta hace referencia a un entorno en el que la lengua inglesa ha estado presente desde la primera etapa educativa y no se ha impuesto, de repente, out of the blue, en tres asignaturas en Educación Secundaria. Los alumnos deben estar acostumbrados a su uso, algo fundamental también por los beneficios que reporta a cortas edades y la mayor facilidad que tienen los pequeños para adquirirla, además de una menor reticencia y perjuicios. Es decir, es necesario que se realice una inmersión progresiva desde pequeños. Así, lo tomarán como parte natural de su educación, la lengua habitual para comunicarse con sus maestros en el aula.

  La lengua inglesa debe estar presente desde las primeras etapas educativas, mediante una inmersión progresiva”

Formación del profesorado y papel de los centros

Pero todo eso no es suficiente, falta hablar de los profesores. Los docentes más jóvenes, como los alumnos, suelen tener una estrecha relación con la lengua inglesa. En sus investigaciones, en internet, en la televisión, en la radio… La situación ha cambiado respecto a hace años, ya que en la actualidad las posibilidades son numerosas y hay que aprovecharlas. La mayoría de los alumnos acuden con una parte hecha. En todo caso, un colegio no puede decidir de un día para otro hacerse bilingüe y pretender que todos sus profesores, sin los debidos estudios previos, sepan inglés. Tampoco se les puede exigir de un año para otro un cambio, sin que haya una formación continua y de calidad.

enseñanza bilingüe

Además, no se debe olvidar que la enseñanza bilingüe no implica un simple cambio de lengua vehicular. Supone transformaciones metodológicas a nivel de centro, no solo de asignatura, y una indispensable coordinación entre el profesorado. La clase de inglés no es la misma y tampoco lo son el resto de asignaturas. Sin duda, la necesaria preparación, no solo lingüística sino también metodológica, y la imprescindible gradación, una implantación paulatina, son fundamentales para una buena integración.

En este sentido, los materiales tienen que acompañar y tanto su adaptación como su uso no pueden recaer sobre los docentes. Se debe contar con libros de texto y recursos que ayuden a los profesores en su tarea diaria pues, al fin y al cabo, ellos son la punta visible del iceberg educativo.

   La enseñanza bilingüe no supone un simple cambio de la lengua vehicular, implica cambios metodológicos y coordinación en el centro”

UNIR es consciente de esta oportunidad, de las dificultades que entraña y, sobre todo, de las posibilidades que implica. A nivel laboral, no puede quedarnos la menor duda de que tener una preparación metodológica y lingüística para entornos bilingües multiplicará exponencialmente las oportunidades laborales de los futuros docentes y profesionales, dentro y fuera de nuestras fronteras, tanto en el ámbito educativo como en otro.

Por ello, nuestra universidad ha realizado una apuesta global por el bilingüismo, mediante su Plan de Bilingüismo al implementar un Doble Grado e Maestro de Infantil y Primaria bilingüe, incluyendo un Máster Universitario en Educación Bilingüe. También ofrececursos de idiomas e, incluso, desarrolla proyectos de investigación sobre ello. Y estas iniciativas son únicamente un primer paso, pues, como comentábamos antes, se debe implementar de forma gradual, aunque con paso firme, ya que, sin duda, este es el camino a seguir, hasta lograr que dos más dos sumen cuatro.

Más información

Gómez Parra, M. E. y Johnstone, R. (Coords.). (2017). Educación bilingüe: tendencias educativas y conceptos clave. Secretaría General Técnica. Centro de Publicaciones. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.