Miércoles, 26 junio 2019

Cómo prestar atención educativa a los alumnos procedentes de Venezuela

Colombia es el mayor receptor de migrantes venezolanos, quienes cruzan a diario la frontera en condiciones extremas muchas veces. Son numerosas las familias que se desplazan con sus hijos. Las últimas estadísticas de ACNUR señalan que hay 327.000 niños y niñas venezolanos en el país, aunque la cifra aumenta si se miran los datos del Proyecto Migración Venezuela, del Ministerio de Educación colombiano: 439.529 menores distribuidos en distintas ciudades.

Esta crisis humanitaria también supone un reto educativo sin precedentes para el Estado colombiano, cuyo territorio recibe cada mes cantidades ingentes de venezolanos que huyen de la violencia y la pobreza que vive la nación.

“Se trata de niños que han llegado con sus padres y que con frecuencia viven en situaciones económicas críticas, sin documentación en regla y condiciones mínimas para tener una vida digna”, detalla Elías Said Hung, director del Máster en Educación Inclusiva Online de UNIR, sociólogo y especialista en procesos de integración educativa.

Toda esta situación ocurre en un país que lucha a diario con altos números de desigualdad social y movilización de su población, producto del conflicto armado que Colombia ha vivido durante décadas. “Es el país con mayor número de desplazados internos del mundo, con más de 7 millones según ACNUR”, explica Gloria Perdomo, profesora del máster de UNIR.

La llegada masiva de venezolanos ha provocado un panorama complicado, donde el mismo gobierno colombiano ha tenido que tomar cartas en el asunto, a fin de tratar de generar el mejor escenario posible de acogida.

La educación de los niños venezolanos

Los datos arrojados por el Ministerio de Educación reflejan la realidad. Según el mismo Proyecto Migración, apenas 74.374 de estos migrantes están matriculados en escuelas, un 29% del total.

 Apenas 74.374 de los niños migrantes venezolanos están matriculados en escuelas, un 29% del total.

La constitución colombiana contempla que todos los menores de edad que se encuentren en su territorio, independientemente de su nacionalidad o condición migratoria, tienen la posibilidad de acceder a la educación pública en los niveles de preescolar, básica o media.

En base a esto, el Ministerio de Educación publicó la Circular Nº 16 del 10 de abril de 2018 con una serie de disposiciones para que los padres puedan inscribir a los menores en los centros educativos.

Dependiendo de si cuentan o no con permiso de residencia (especial o no) o si tienen documentos que acrediten los estudios realizados previamente, disponen de distintas vías de registro a través de Migración Colombia, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), el Ministerio de Educación y las Secretarías departamentales y municipales.

Asimismo, hay un conjunto de organizaciones del Tercer Sector y entidades especializadas en la atención a refugiados, como es el caso de ACNUR, que brindan apoyo a los miembros de esta población en Colombia.

Cómo desarrollar el proceso de adaptación de los estudiantes venezolanos

“El primer desafío es la inclusión educativa, manifiesta Elías Said, el Estado está procurando garantizar la incorporación de esos menores al sistema educativo colombiano, no obstante, son muchas las dificultades que impiden su acceso. Factores como el desconocimiento de estas oportunidades por parte de las familias, la situación de pobreza que genera la prioridad de buscar ingresos para la alimentación de los niños y niñas, o la falta de recursos para contar con el vestuario y la dotación que requiere la escolaridad”.

Esta realidad hace que urja un enfoque educativo inclusivo, que desarrolle acciones que ayuden a solventar las necesidades de esta población vulnerable.

“Es una demanda de atención educativa que las comunidades y autoridades han recibido de forma inesperada, indica por su parte Gloria Perdomo, que exige la ampliación y transformación de programas, actividades y recursos educativos que hasta ahora habían sido pensados para atender la realidad país”.

Es preciso innovar con estrategias para favorecer un encuentro entre poblaciones distintas y su consiguiente transformación a favor del desarrollo social del país.

Por eso no son pocos los educadores que están ejerciendo de promotores de procesos educativos inclusivos, a fin de procurar la mejor convivencia y cohesión social desde escenarios educativos formales y no formales, “es preciso innovar con estrategias si lo que queremos es favorecer un encuentro entre poblaciones distintas que podrían identificar valores compartidos, como efectivamente existen; exclusiones y vulneraciones de derechos, y su consiguiente transformación a favor del desarrollo social del país”, concluye Perdomo.

Por qué se requieren especialistas en Educación Inclusiva en Colombia

El escenario planteado denota la necesidad en el país de profesionales que cuenten con las competencias y herramientas justas para aplicar programas que fomenten la integración, además de un mayor impacto de las políticas públicas que el gobierno está implementando en este sentido. El objetivo es atender la crisis humanitaria externa sin perder el foco en el contexto nacional existente, afectado por la migración interna mencionada y por la multiculturalidad de base que lo constituye.

Actualmente no existe una oferta formativa en Colombia centrada en el tema de la educación inclusiva e intercultural. Por este motivo, el Máster en Educación Inclusiva Online de UNIR viene a llenar ese vacío.

Colombia, la región (Latinoamérica) y el mundo en general vive ahora una serie de situaciones en las que, como analiza el profesor Said, “la inclusión, el diálogo multicultural, la mediación y los valores democráticos son cada vez más necesarios para el desarrollo social. Algo que difícilmente se logrará si no se tiene profesionales capaces de comprender el reto educativo que representa la diversidad de características humanas y sociales, la necesidad de igualdad de oportunidades y de estrategias de mediación”.

El Máster contempla los enfoques inclusivos, el marco normativo, las perspectivas conceptuales afines a la educación inclusiva e intercultural, así como la planificación e innovación y la organización de los centros educativos formales y no formales. En resumen, un marco de estudios adaptado a la realidad que vivimos.