Miércoles, 24 octubre 2018

Autoaprendizaje, emprendimiento e innovación educativa en el docente

La tarea docente, además de estar inmersa en una sociedad digital, necesita de estructuras organizativas. Son conocidas como Redes Educativas, que si se lideran de forma correcta, desarrollan acciones de mejora educativa que impactan en la sociedad. 

Como profesora de UNIR participé junto a otros compañeros en el Seminario Innovación, Valores y Derecho Educativo para la mejora de los procesos de enseñanza y aprendizaje, celebrado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Estaba dirigido a los docentes de la Comunidad de Planes en la Paz y del Instituto Héctor Pineda Ugarte en Tegucigalpa, quienes forman parte de redes educativas hondureñas. 

En la jornada abordamos 3 bloques temáticos:  

1 – El Derecho educativo como el fundamento legislativo y sus diferentes niveles de concreción para trabajar la equidad educativa en las aulas escolares. 

2 – Los valores como ejes universales del proceso formativo . 

3 – La Innovación educativa como proceso emprendedor intencional de acciones educativas para l amejora de la praxis docente. 

Competencias docentes del siglo XXI

Producto de la jornada fue el debate reflexivo que dirigí en torno a las competencias que los docentes del siglo XXI deben tener al formar parte de una red educativa que busca innovar en los centros escolares.

En principio, partimos de reflexiones en torno a las competencias que hemos adquirido durante nuestra formación y años de servicio.

Después tratamos la necesidad de construir actitudes de autoaprendizaje innovador y emprendedor que den lugar a la concreción de mejoras docentes, sea cual sea la ubicación geográfica o al sistema o nivel educativo al pertenezcamos.

Como afirmó Bauman (2014), estamos en una sociedad líquida y digital con lo cual, la incertidumbre y la fluidez son condiciones permanentes en los procesos educativos y que impactan a nivel socio-educativo, político-económico y cultural.

Todo docente debe tener presente que “la evolución del conocimiento no es mecanicista y lineal, sino discursiva y sorprendentemente casual en los grandes hallazgos de la humanidad” (Civis y Riera, 201, p. 24).

Durante el desarrollo del debate fuimos consensuando sobre la necesidad de salir de la zona de confort. Sentimos la necesidad de construir paradigmas mentales favorecedores de la ejecución de iniciativas innovadoras propuestas en las redes educativas a las que pertenecen.

Análisis DAFO

Relevante fue el diálogo participativo en torno a la responsabilidad y compromiso que debemos tener para provocar cambios actitudinales. No solamente curriculares, metodológicos o técnico-pedagógicos, si no también mediante la técnica DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades). Fomentando los procesos metacognitivos, procedimos a autoevaluarnos, identificando en cada uno de nosotros competencias y carencias de nuestra práctica docente.

Este debate y proceso nos obligó a revisar el soy para darnos cuenta que los nuevos contextos líquidos y digitales requieren de un docente competente actitudinalmente a fin de convivir en nuevas realidades cambiantes, fluctuantes e inciertas. Esta revisión llevó a que debatiéramos sobre la necesidad de cultivar en nosotros competencias actitudinales propias de este siglo XXI, como el Autoaprendizaje: una competencia metacognitiva, el Emprendedorismo Docente y la Innovación Educativa.

Realizado el debate y finalizada la ronda temática, procedimos a cerrar la jornada concluyendo que:

1- Si hemos aceptado crear y sostener una red educativa para mejorar nuestra práctica docente, es el momento de aunar esfuerzos. Necesitamos sumar en los equipos docentes una serie de competencias que permitan llevar a la práctica soluciones realistas y alcanzables. Nos encontramos ante los retos educativos contextualesque son propios de una aldea global en el marco de una sociedad digital en busca de una equidad educativa revestida de valores universales.

2- Aceptamos y procedemos mediante un autoaprendizaje verdaderamente metacognitivo a efectuar cambios en nuestros modelos mentales y generar cambios actitudinales que modifiquen nuestra tarea educativa a través del emprendimiento de acciones intencionalmente innovadoras para una mejora significativa en el ámbito educativo contextual.