Lunes, 01 julio 2019

Aprendizaje basado en retos: ¡acepta el desafío!

El aprendizaje basado en retos (ABR) es una metodología activa en la que los estudiantes toman las riendas de su aprendizaje con una actitud crítica, reflexiva y cívica. Desde la curiosidad y el análisis de la realidad que les rodea, los alumnos intentan buscar solución a un problema de su entorno.

Como indicábamos en artículos anteriores al hacer referencia a otros enfoques, se recomienda implementar de forma gradual el aprendizaje basado en retos o Challenge Based Learning (CBL), comenzando con pequeños desafíos que se irán ampliando en duración y complejidad.

Se puede relacionar fácilmente con el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje vivencial y el aprendizaje servicio, recordando en muchos aspectos a este último.

Sin embargo, existen ciertos aspectos que le distingue de ellos, ya que el aprendizaje basado en retos supone la resolución de un problema real mediante una acción concreta, no se trata de un problema diseñado para el aula.

Fases del Aprendizaje basado en retos

Al hacer referencia al ABR, suelen distinguirse las siguientes fases:

Decisión sobre el tema. Se plantea un tema genérico que pueda ser investigado desde diferentes puntos de vista, que resulte atractivo para los alumnos y que suponga un reto social. Como ejemplos podríamos nombrar la inmigración, el desempleo o el reciclaje, entre otros.

Brainstorming y formulación de preguntas. Una vez se haya escogido el tema, se hará una puesta en común en la que los alumnos reflexionarán y formularán preguntas en forma de lluvia de ideas, para llegar a una pregunta troncal que deberá ser reflejo de su interés y de las posibles necesidades sociales de mejora para su comunidad. De ahí surgirá la propuesta del reto.

Desarrollo del reto. Por medio de preguntas, actividades y recursos se intentará buscar la solución más adecuada al problema encontrado. En esta fase las TIC juegan un papel muy importante para la investigación y la búsqueda de información.

Comprobación en contexto. Se probará la eficacia de la solución escogida en entornos reales.

Difusión del trabajo. Se compartirán los resultados, dándoles difusión, por ejemplo mediante un vídeo o publicaciones en un blog.

Evaluación. La autoevaluación y el aprendizaje a través del error serán parte fundamental de la evolución natural del trabajo. Igualmente habrá evaluación continua por parte del docente o docentes implicados, además de poder existir evaluaciones externas de otros agentes sociales partícipes en la consecución de los objetivos marcados. Se contará con instrumentos de evaluación formal e informal.

Beneficios y dificultades de la implementación del ABR

Aunque ya se ha comentado en apartados anteriores, recopilando algunas de las ideas esbozadas, se pueden destacar, como beneficios del Aprendizaje basado en retos:

-Aumento de la motivación de los alumnos.

-Comprensión profunda del material de estudio.

-Aprendizaje activo con protagonismo de los estudiantes.

-Desarrollo de competencias sociales: empatía, implicación, cooperación y colaboración.

-Mejora en la capacidad de escucha y expresión.

-Interacciones reales con agentes externos al propio centro educativo.

-Conexión con el mundo real y con el entorno de la comunidad.

-Responsabilidad en la búsqueda de soluciones, desarrollando la autonomía y la autoestima.

-Potenciación de habilidades como la creatividad o el pensamiento crítico.

-Aceptación de los errores y del fracaso como parte necesaria del aprendizaje.

-Aprendizaje personalizado, al poder tener alumnos trabajando en retos de diferentes grados de dificultad dentro de la misma clase.

-Adaptabilidad a diferentes etapas educativas.

Como dificultades, ya comentadas para propuestas similares, el tiempo de dedicación docente es amplio, al sobrepasar los límites temporales y espaciales del propio centro, además de suponer una necesaria coordinación con otros profesores participantes, en caso de haberlos, y con los correspondientes agentes sociales implicados.

Añadido a ello, se precisa de un conocimiento del uso de las tecnologías para el que a veces podemos no estar preparados. También se debe conseguir integrar los contenidos, objetivos, competencias y demás elementos del currículo en nuestra propuesta, algo que no siempre resulta sencillo, por ejemplo en el caso de la evaluación, que se nos puede quedar corta, en su formato más tradicional, para valorar el trabajo realizado.

En definitiva…

Como he indicado anteriormente, no te pongas, ni les pongas, grandes retos para empezar. La detección de un problema ya no es tarea fácil, mucho menos lo es la reflexión sobre el mismo o la búsqueda de posibles soluciones. Pero, en una sociedad en la que muchos vamos por la calle con la cabeza metida en nuestros móviles, mirar a los lados y descubrir que hay cuestiones importantes por resolver es fundamental y necesario para construir una sociedad más solidaria, cívica y comprometida.

Por ello, resulta esencial, y diría incluso que urgente, hacer conscientes a nuestros alumnos de que pequeños pasos en la buena dirección pueden marcar la diferencia para mejorar nuestro entorno. Eso, como dice el anuncio, no tiene precio.

Más información y libro descargable (muy completo)

Tecnológico de Monterrey (2016). Aprendizaje basado en retos. EduTrends. Recuperado de: https://observatorio.tec.mx/edutrendsabr