Isabel Alvarez Castro
La estudiante del grado de Pedagogía fue reconocida por su trayectoria académica y personal en el ámbito socioeducativo. Este galardón quiere que contribuya a dar voz a todas las mujeres que siguen esforzándose cada día por derribar muros.

Eva María Pérez, estudiante del Grado en Pedagogía de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), ha sido reconocida con una de las ‘Becas Santander Excelencia 360º’ en un acto que reunió a todos los estudiantes galardonados de distintas universidades.
La alumna de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades fue seleccionada entre los 636 candidatos de UNIR que se presentaron en la convocatoria de las becas durante el curso académico 2025-2026. Una iniciativa promovida por el Vicerrectorado de Estudiantes de UNIR.
Estas becas no solo reconocen el rendimiento académico, sino también la formación integral del estudiante durante el curso, valorando su implicación en actividades complementarias y su compromiso con el desarrollo personal y social.
En el caso de Eva Pérez, la distinción responde tanto a su trayectoria académica como a su participación en iniciativas de UNIR como el ‘Pasaporte cultural’ —con actividades como el club de lectura, el concurso de micro relatos y la jornada del libro digital—. Asimismo, ha colaborado en actividades de voluntariado dirigidas a personas con diversidad funcional en Gipuzkoa.
Durante los últimos años, su actividad se ha centrado en el ámbito socioeducativo y en el acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad. En paralelo, ha desarrollado pequeñas investigaciones para su Trabajo Fin de Grado sobre la sensibilidad del procesamiento sensorial en jóvenes y adultos y su impacto en la educación. También ha participado en experiencias internacionales en países como Malasia, India y Colombia, que han contribuido a su formación en contextos de diversidad funcional.
Durante el acto, Eva destacó el nivel del resto de los participantes: “Me impactó la cantidad de talento joven, no solo preparado académicamente, sino también consciente a nivel social”. Asimismo, expresó el orgullo de representar al ámbito socioeducativo en un entorno mayoritariamente integrado por titulaciones de otras áreas.

Una trayectoria marcada por la resiliencia
La estudiante de UNIR subrayó el valor emocional del reconocimiento, que considera especialmente significativo en su trayectoria personal y profesional.
En su relato personal, la estudiante subrayó la complejidad de su recorrido vital y formativo como un camino de resiliencia y superación personal.
“Durante años he trabajado en diferentes Servicios Sociales, de forma silenciosa e invisible acompañando a diferentes colectivos en situación de vulnerabilidad. Mi acceso a la educación también estuvo lleno de obstáculos: tuve que trabajar pronto, estudiar menos de lo que era capaz, estudiar ‘de mayor’ a contrarreloj y aprender a tener sueños y esperanza a pesar de la incertidumbre y del esfuerzo que ha supuesto”.
No obstante, aseguró que las dificultades enfrentadas le han hecho forjar su carácter y desarrollar una resiliencia a ‘prueba de bombas’. “Debo agradecer hoy a todas esas dificultades y también a todos los docentes, que sin saberlo plantan semillas que de repente, un día, florecen”, reflexionó.
Impulso a la formación y a la igualdad de oportunidades
Eva Pérez desea que este galardón contribuya a visibilizar las trayectorias de mujeres que superan barreras educativas y sociales. “Quiero que este reconocimiento sirva para dar voz a todas las mujeres que siguen esforzándose cada día por derribar muros”, afirmó.

En esta línea, recordó la importancia de las políticas educativas y de detección temprana de dificultades, así como de la inversión en educación y el fomento del talento.
En este contexto, citó informes de organismos internacionales como ONU Mujeres (2018), que advierten de la mayor vulnerabilidad estructural de las mujeres en ámbitos como el empleo, la pobreza y las cargas familiares, así como estudios del Banco Mundial (Wodon et al., 2018), que subrayan el impacto económico global de la falta de acceso a la educación de las niñas.
“Detrás de cada niña hay una historia que merece ser contada. Espero contribuir a una sociedad mejor al poder profesionalizar mi vocación como pedagoga”, concluyó.
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