Miércoles, 11 octubre 2017

Agroalimentación e Industria 4.0: otra oportunidad para el despegue de España

Ante la competencia global, España, Europa y el resto de economías desarrolladas afrontan el importante reto de transformar el sector industrial e incrementar la productividad. Es eso también una oportunidad para que las empresas que decidieron deslocalizar su producción a otros países con costes laborales más competitivos realicen el recorrido a la inversa, como está ya pasando con algunas empresas de Alemania, Austria o Suiza. Este retorno, sin embargo, no significa volver a generar el mismo tipo de empleo que desapareció cuando la industria se marchó. Hay menos puestos de trabajo y exigen más cualificación.

Las exportaciones de tecnología e industria suponen más del 70 por ciento de las remesas de Europa. Apostar por la Industria 4.0 determina el modelo de país que se quiere desarrollar. No apostar por ella implica perder competitividad en la industria manufacturera y por ello tener que centrarse en otro tipo de actividades económicas, como el turismo o el sector servicios.

Alemania lidera la transformación del sector industrial y así persevera en su modelo de país exportador. Siempre ha sido muy celosa para defender la producción en su territorio y para retener conocimiento y know-how, lo que le ha permitido flexibilidad ante las crisis de los mercados internacionales.

En España, por el contrario, el sector industrial no ha conseguido despegar pese a que se ha optado por contener salarios.  La Industria 4.0 implica, entre otros asuntos, la digitalización de la producción y las empresas medianas tienen menos recursos para afrontarla. El Gobierno español ha comenzado a desarrollar algunos programas,  como el Programa Industria Conectada 4.0, para avanzar en este campo. Sin embargo, el apoyo aún sigue siendo insuficiente y en cualquier caso es pronto para ver los resultados.

Una de las mayores carencias de las empresas, especialmente de las pequeñas y medianas, es la falta de asesoramiento para determinar las prioridades de los proyectos. Frenos típicos para la Industria 4.0 en España son la falta de profesionales cualificados;  los mayores requerimientos de ciberseguridad (la tecnología que hace las fábricas más eficientes al mismo tiempo las hace más vulnerables); y la falta de infraestructuras de comunicación. (Muchas de estas tecnologías requieren redes de telecomunicaciones de alta capacidad. La banda ancha está llegando con más facilidad a los hogares españoles, incluso a los pueblos remotos. Pero no sucede lo mismo con bastantes polígonos industriales, ya que la operación no resulta tan rentable para las compañías de telecomunicaciones).

España puede convertirse en un referente en implementación de Industria 4.0 en aquellas industrias donde ya es puntera, como por ejemplo en el sector agroalimentario.

Hay empresas españolas que han desarrollado software en la nube para controlar la evolución de los parásitos en los campos en función de variables meteorológicas y otros del terreno. Así se reduce el uso de pesticidas: ahorra el agricultor y se produce un producto mucho más ecológico. El potencial de estas tecnologías es enorme y es posible que en un futuro no tengamos solo Industrias 4.0 sino Granjas 4.0 gestionadas con algoritmos de inteligencia artificial. 

Hay un gran potencial para mejorar la productividad puesto que se ha investigado muy poco en este sector. Dado que la población mundial no parece que vaya a disminuir, es necesario encontrar fórmulas que hagan las granjas y explotaciones agrícolas más productivas. De este modo se compensará la dureza del trabajo y la falta de vocaciones agrícolas de las nuevas generaciones.

También pueden suponer una revolución en este sector las plataformas online que acercan los productos del campo al consumidor final, ahorrando en intermediarios.

Kateryna Bondar, profesora de Innovación y Gestión de la Tecnología, MBA e IMBA.