Martes, 23 mayo 2017

La comprensión oral en el aula de inglés en Educación Primaria

El objetivo de aprender un idioma es hablarlo y utilizarlo adecuadamente, pero sobre todo, y antes que nada, ser capaz de entenderlo. De ahí la importancia del Input Comprensible que Krashen describió y la relevancia de conocer el desarrollo psicoevolutivo de los niños para adecuar apropiadamente los contenidos de las actividades en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

La comprensión oral no es un proceso pasivo, sino activo y complejo, que requiere  poner en marcha la combinación de dos procesos conocidos como Bottom-up (decodificación del sentido de abajo hacia arriba: desde significante a significado) y Top-down (de arriba hacia abajo, de significado, y conocimientos previos, a  significante, o aspectos lingüístico). Por lo tanto, el maestro debe diseñar actividades que involucren ambos procesos, preparando a los alumnos para ser oyentes más efectivos en las diferentes situaciones de la vida real.

Para comprender las dificultades propias de la destreza de comprensión oral, debemos recordar que lo que una persona escucha es, la mayoría de las veces, de carácter efímero, por lo cual, generalmente, la persona no puede revisar lo escuchado y reevaluarlo, como sí ocurre en la lectura. Consecuentemente, la comprensión oral requiere, en gran medida, el uso de la memoria, ya que la persona debe almacenar la información para poder responder a ella. Generalmente, la persona que escucha puede perder la concentración fácilmente, provocando una pérdida de contenido del mensaje o una respuesta no adecuada. Además, en muchos casos, existe la necesidad de procesar y responder de forma inmediata. En relación con lo ya mencionado, se debe añadir que escuchar involucra una serie de aspectos que el acto de leer no posee, tales como el énfasis, la entonación, el ritmo, el volumen, las interferencias y otros. Igualmente, en el mensaje oral, se encuentran una serie de formas no gramaticales, reducciones, eliminaciones, repeticiones, pausas, correcciones, redundancias y otros fenómenos que no se suele presentar en el mensaje escrito, por lo que la persona que escucha debe dar sentido al mensaje, aún cuando éste no sea del todo claro y completo. Del mismo modo, en muchas ocasiones, el mensaje oral va acompañado de una serie de ruidos (música, otras conversaciones, bocinas, altavoces, por ejemplo) que interfieren con el mensaje; por lo tanto, la persona que escucha debe eliminar lo que no sirve y utilizar lo que sí es importante.

Antes de llevar a cabo una actividad, el docente debe intentar conocer los intereses de sus alumnos, sus capacidades, su nivel real, tener preparadas, o buscadas, diferentes actividades para la comprensión oral. Estos listenings podrán ser únicamente sonoros, o con vídeo, podrán ser canciones, narraciones o cuentos, dictados, diálogos, reales o artificiales, entre otras posibilidades. Además, la elección del audio debe ser acorde con el nivel de los alumnos, valorando el acento, el vocabulario, la dicción, las estructuras o la velocidad de los interlocutores, entre muchos otros aspectos. Sin embargo, cabe recordar, que, como ocurre en la comprensión escrita, la dificultad, en ocasiones, no estriba tanto en el texto, sea este oral o escrito, como en las tareas encomendadas.

i-pod-1750544__340

De modo general, los enfoques actuales proponen la siguiente secuencia pedagógica para las actividades de comprensión oral:

Antes de escuchar (Pre-listening): motivar a los alumnos, teniendo en cuenta sus intereses a la hora de proponer temas; contextualizar la audición, por ejemplo mediante lluvia de ideas o debates (si es un diálogo, podríamos decirles, si lo vemos conveniente, cuántas personas van a intervenir o aspectos similares, que puedan servir para entender la situación de partida. También podría incluirse, en ese sentido, una imagen previa); ofrecer el vocabulario o expresiones que se considere necesario, por ejemplo con familias de palabras; proporcionar tiempo para entender el enunciado; solventar dudas; dejar claros los objetivos.

Mientras se escucha (While listening): tener clara la tarea asignada para una primera audición y para consecuentes; repetir la audición las veces pactadas: observar el desarrollo de la tarea y las reacciones de los estudiantes; dar algún consejo entre audición y audición, si se considera preciso, o hacer algún recordatorio; rectificar y adaptar una actividad sobre la marcha en caso necesario, por ejemplo repitiendo una vez más el audio; si se realiza en grupo o parejas, dejar espacio entre las repeticiones del audio o vídeo para comparar y comentar respuestas; espaciar repeticiones si se pide a los alumnos completar o responder alguna pregunta que necesite inmediatez.

Después de escuchar (Post-listening): dejar un tiempo para que los alumnos puedan reflexionar y revisar sus respuestas; recordarles aspectos formales de entrega y otras cuestiones que veamos necesarias; realizar otras actividades que ayuden a integrar lo aprendido en el listening. Pueden ser tareas relacionadas con el contenido o con aspectos lingüísticos; practicar el resto de destrezas de la lengua. Actividades de diálogo, role play, resúmenes, debates o lectura extensiva, entre muchas otras posibilidades.

Las actividades también se pueden clasificar dependiendo de los objetivos, así, podemos diferenciar las siguientes:

De sonidos y estructuras: escuchar y seguir un texto escrito; escuchar ayudado por materiales visuales; escuchar cuentos o canciones; ver vídeos, películas o programas de televisión.

De localización de información (scanning): detectar errores; reconocer nombres o cifras; completar espacios en blanco; discriminar información falsa o verdadera; seguir mapas; obedecer instrucciones; marcar ítems; realizar actividades de Narrow Listening.

De compresión global (skimming): contestar preguntas; parafrasear; adivinar; predecir; repetir un texto; resumir; traducir; dibujar; ordenar fotos o dibujos.

Actividades para la acción: debatir; reflexionar, al terminar la grabación o mediante pausas predefinidas por el docente; entrevistar; preparar preguntas sobre el tema; evaluar y coevaluar la actividad, el audio o ambos.

Los alumnos de los primeros cursos de Educación Primaria aún están desarrollando la capacidad de lectoescritura en su lengua materna (L1), por lo que el aprendizaje, tanto en su lengua como en la lengua extranjera (L2), se llevará a cabo, en gran medida, de una manera implícita, a través de la exposición al idioma de manera oral. Consecuentemente, el maestro debe esforzarse en hacer comprensible su mensaje, utilizando diferentes estrategias como: utilizar frases cortas y gramaticalmente simples, repetir el mensaje con diferentes entonaciones, enfatizar las palabras clave, separar en sílabas aquellas palabras más complicadas, acompañar las palabras con gestos y acciones (como palmadas, aplausos, saltos o movimientos de las manos) o cantar y gesticular. Además de estas estrategias, el profesor puede llevar a cabo actividades TPR, Total Physical Response o Respuesta Física Total, que permiten respetar el Periodo de Silencio o etapa de pre-producción.

Sin embargo, en etapas más avanzadas, el alumno sí necesita una enseñanza explícita de la comprensión oral, donde la intervención del maestro le ayude a organizar sus procesos afectivos, cognitivos y metacognitivos, es decir, que el alumno sea capaz de emplear estrategias y herramientas de forma consciente, controlada e intencionalmente, para aprender de manera significativa.

A las tipologías de actividades comentadas sería necesario añadir, como parte básica fundamental, el uso de las nuevas tecnologías, internet y aplicaciones móviles, que podrían servir para practicar la destreza de compresión oral, pero eso ya sería objeto de otra entrada.

Autoras de esta entrada:

Ingrid Mosquera  y Virtudes Rodríguez Aranda, alumna del Grado en Maestro en Educación Primaria en la Universidad Internacional de La Rioja (en la foto).

img_20170519_153508

Grado en Maestro en Educación Primaria

Máster Universitario en Educación Bilingüe