"El Máster en Sistemas Integrados de Gestión me ha abierto las puertas de mi actual trabajo"

Una sonrisa radiante y unos ojos chispeantes de felicidad iluminan el rostro de Iciar Bastida. La alegría resulta patente en esta joven vallisoletana de 29 años. No es para menos. Ha presentado su Trabajo de Fin de Máster (TFM) con excelentes valoraciones y por fin puede dedicarse por completo a su actual pasión: su trabajo en Theos98, una empresa ubicada en Laguna de Duero, pequeño pueblo situado a media hora de su localidad natal, Tordesillas.

Poco podía imaginar hace catorce meses que su inscripción en el Máster Universitario en Sistemas Integrados de Gestión de la Prevención de Riesgos Laborales, la Calidad, el Medio Ambiente y la Responsabilidad Social Corporativa de UNIR sería tan decisivo. “El Máster de SIG me ha abierto las puertas de mi trabajo actual”, reconoce sin tapujos.

Un puesto que estrenó el pasado octubre y donde ella es la responsable de calidad de una firma que fabrica piezas para compañías como Fagor o Renfe. “Mi labor es llevar el sistema de gestión de calidad, porque todas las empresas que trabajan con Renfe deben tener la ISO 9001, y yo organizo toda la documentación y reviso las piezas”, incide.

Toda una responsabilidad que enorgullece a esta graduada en Ciencias Ambientales. “Siempre me gustó este tema; cuando empiezas la carrera imaginas otra cosa, pero el futuro no es de lo más halagüeño. No hay mucha oferta laboral y hay que buscarse otras vías”, admite. Por eso, optó por dedicarse “a algo que me gustara y estuviera contenta”.

Tras convertirse en especialista en Sistemas Integrados de Gestión y no hallar trabajo específico al respecto, decidió  continuar formándose y especializarse. Y llegó UNIR. “Al estar trabajando, necesitaba algo online y las facilidades que me dieron hizo que me decantara por ella“, añade, entusiasmada por esta nueva aventura profesional que ha emprendido.

“Cuando empecé el Máster trabajaba en una empresa de Boecillo que hace piezas para Airbus. Estaba de verificadora de taller, medíamos las piezas y llevábamos un control”, detalla. Y pese a que estaba contenta y era valorada por compañeros y jefes, la vida de la fábrica no era para ella. “No está hecha para todo el mundo, los turnos… No me veía toda la vida trabajando allí y estudié por si algún día surgía una oportunidad poder aprovecharla. Pero fue inminente”, matiza.

Tanto que los últimos meses ha tenido que esforzarse al máximo para compaginar su nueva responsabilidad -donde ha aplicado los conocimientos recién adquiridos- con su proyecto final: un supuesto sobre una evaluación de riesgos en un bar restaurante con su correspondiente metodología, evaluación y aplicación. “La calidad se puede aplicar a todo, no solo a empresas de una rama concreta, sino también en colegios, negocios, bares…” advierte, satisfecha de haber superado su particular desafío con creces.

“¿Mis planes de futuro? Especializarme en mi trabajo poco a poco y seguir creciendo. He encontrado algo que me gusta, sobre lo que he estudiado y donde estoy a gusto, pues ahora a continuar así”, se despide.