Jueves, 23 mayo 2019

El gran aporte de Eduard Punset a la psicología

Eduard Punset murió ayer a los 82 años después de una larga enfermedad. Punset fue licenciado en Derecho y Ciencias Económicas, fue político y escritor, pero sobre todo fue conocido por su labor científica y por su trabajo como comunicador, principalmente en el programa Redes de TVE, en el que hablaba sobre diversos temas relacionados con la naturaleza humana.

Durante su trayectoria, Punset hizo siempre hincapié en la importancia de las emociones y el aprendizaje de su gestión desde temprana edad para un mejor desarrollo de la vida de las personas. Vaticinó la introducción de este aprendizaje en las escuelas primaria y secundaria, e incluso señalaba su necesidad no solo en los jóvenes, sino también en la población adulta a fin de mejorar la calidad de vida.

“Sintiéndose bien se hacen mejor las cosas”

El científico fue pionero en el país en este tema, cualquier estudiante del Grado en Psicología a Distancia de UNIR conoce sus aportes. Desde su programa televisivo defendió en múltiples ocasiones las ventajas de una educación emocional. “Una de las grandes revoluciones es la del aprendizaje social y emocional que llaman, cómo aprender a gestionar, no a apartar ni destruir, sino a gestionar las emociones básicas y universales con las que uno viene al mundo”.

En su libro El viaje al poder de la mente, aseguraba que la revolución educativa debía ir de la mano de los últimos descubrimientos del cerebro, como los efectos de unir educación y contemplación en función de enriquecer los esquemas educativos de los futuros adultos.

En un programa especial sobre el tema llamado Aprender a gestionar las emociones, conversó con especialistas como el psicólogo y periodista Daniel Goleman, autor del famoso libro La inteligencia emocional; o Matthieu Ricard, monje budista y biólogo. Planteaban que gracias a los estudios que se estaban realizando, habían descubierto que enseñar habilidades sociales y emocionales a los niños durante su crecimiento generaba personas mucho más cívicas y mejores estudiantes.

Cognición y emoción actúan en la misma zona del cerebro, por lo tanto, enseñar a gestionar las emociones significa que pueden aprender mejor. “Es imposible educar sin sentimiento. Cada uno de nosotros es una comunidad andante de células que ha entregado al cerebro las llaves de su comportamiento” (entrevista para El País). Con los años, cada vez más centros educativos están aplicando estos principios que tanto pregonó Eduard Punset.

La plasticidad del cerebro y la intuición

En relación con la gestión emocional, Punset destacaba la capacidad del cerebro de adquirir nuevos conocimientos y de adaptación, contrario a la educación que recibimos con patrones de conducta y pensamiento estáticos a lo largo de la vida, “tan importante como aprender, es saber desaprender, olvidar la experiencia”.

En una charla que dio hace unos años para UNIR, la Universidad en Internet, explicó un ejemplo que ilustraba muy bien su pensamiento. Los taxistas en Londres deben prepararse durante 3 años para conocer bien el enrevesado callejero de la capital británica. Una científica tuvo la idea de analizar sus cerebros, de esta forma comprobó cómo el volumen del hipocampo (el órgano de la memoria) estaba mucho más desarrollado en ellos que en un londinense promedio, gracias al tiempo que habían dedicado a estudiar.

Otro de sus aportes en la divulgación científica fue el poder que le otorgó a la intuición. Uno de los grandes descubrimientos, a su juicio, fue constatar a nivel científico que la intuición es “una fuente de conocimiento tan valida como la razón. Es más, el pensamiento consciente ocupa un sitio diminuto en el cerebro respecto al inconsciente”.

Abrirse a los nuevos paradigmas, entender la capacidad que tenemos de aprender y adoptar nuevos hábitos, plantear otros métodos de aprendizaje para los adultos de mañana, trabajar cooperativamente y no competitivamente, entender el profundo poder de la creatividad… El legado de Eduard Punset es abundante, su mayor mérito fue transmitir la ciencia que investigaba y conocía con la curiosidad de un niño a las masas.