UNIR Revista
La IA transforma la dirección de proyectos y las competencias que buscan las empresas. Especialistas de Repsol, la Agencia Espacial Europea y Concentrix analizaron en Foro UNIR las oportunidades de un perfil que combina dominio tecnológico, liderazgo y criterio.

Los 7 puntos claves del Foro UNIR
- La IA debe aportar resultados al negocio: Ahorrar tiempo en tareas individuales es un primer paso, pero transformar una organización exige revisar procesos y coordinar equipos. El profesional debe explicar qué problema ha resuelto, qué comprobaciones ha realizado y cómo ha contribuido a los objetivos empresariales.
- El pensamiento crítico forma parte del trabajo: Las respuestas generadas necesitan revisión, contexto y contraste con información fiable. Una recomendación aparentemente razonable puede fallar si ignora costes, disponibilidad de recursos o limitaciones del proyecto. La decisión final sigue requiriendo criterio y responsabilidad profesional.
- La alfabetización en IA gana peso en la empleabilidad: Las ofertas de trabajo empiezan a incorporar el uso habitual de asistentes digitales y la revisión de sus recomendaciones. Prepararse implica conocer sus posibilidades, practicar con casos concretos y demostrar una aplicación útil, más allá de enumerar herramientas en el currículo.
- El liderazgo humano mantiene su valor: Comunicar avances, alinear expectativas, negociar y motivar equipos son competencias esenciales para dirigir proyectos. La automatización permite dedicarles más atención, mientras que la adopción tecnológica requiere acompañar a profesionales con distintas experiencias y necesidades de aprendizaje.
- Los responsables coordinan personas y agentes digitales: La incorporación de agentes amplía las funciones del líder TI y del director de proyectos. Organizar el trabajo automatizado exige establecer controles, supervisar resultados y decidir cuándo intervenir, con una visión conjunta de las capacidades humanas y tecnológicas disponibles.
- La seguridad y el cumplimiento deben integrarse desde el principio: Las áreas legales, de seguridad de la información y de cumplimiento necesitan participar en la adopción de IA. Las herramientas utilizadas, los datos incorporados y las condiciones de uso deben ajustarse a las políticas de cada organización y a sus obligaciones.
- La calidad de los datos determina la fiabilidad: Un documento bien presentado puede ocultar errores procedentes de estimaciones equivocadas o reuniones deficientes. La IA puede acelerar la elaboración de análisis incorrectos y generar una falsa sensación de control. Comprobar la información de partida resulta imprescindible para aprovecharla con responsabilidad.
La inteligencia artificial está cambiando los perfiles que necesitan las empresas para dirigir proyectos tecnológicos, pero el liderazgo, el criterio y la responsabilidad siguen siendo decisivos. Esa fue la principal conclusión del Foro UNIR ‘Dirige proyectos TI con IA: perfiles que contratan las empresas’, que abordó una transformación ya visible en las ofertas de empleo: automatizar tareas permite ganar tiempo, aunque convertir esa eficiencia en resultados exige profesionales capaces de coordinar personas, revisar decisiones y conectar tecnología con negocio.
Participaron José Rafael Alcalá, responsable de Control de Costes y Planificación de Perforación en Repsol y project manager; José Ramón Coz, responsable de Auditorías Industriales Internas de Ciberseguridad en la Agencia Espacial Europea (ESA); y Luis Guardado, vicepresidente de PMO para las Américas y Gobernanza Global en Concentrix. Alfredo Peña, director del área Audiovisual en UNIR, condujo el encuentro y trasladó las preguntas de los asistentes a los especialistas.
La IA en la gestión de proyectos exige demostrar resultados
En la exposición inicial, Alcalá situó la dirección de proyectos entre las actividades con importantes oportunidades profesionales. Apoyándose en informes sectoriales, explicó que la incorporación de inteligencia artificial está ampliando la necesidad de personas capaces de conducir cambios organizativos. Sin embargo, advirtió de una distancia entre mejorar la productividad individual y conseguir que esa mejora llegue a los resultados empresariales.
Redactar correos o resumir reuniones puede facilitar el trabajo, pero la transformación requiere rediseñar procesos y coordinar equipos. Por eso, recomendó preparar ejemplos concretos para las entrevistas laborales: identificar un problema, explicar qué aportó la herramienta, detallar las comprobaciones realizadas y justificar la decisión final. La empleabilidad depende también de demostrar para qué sirve ese conocimiento.
El especialista resumió esa exigencia con una recomendación: “Saber utilizar una herramienta de inteligencia artificial tiene mucho más valor cuando podéis demostrar que sabéis usar esa herramienta para resolver un problema de la empresa y para tomar decisiones responsables”. La competencia tecnológica adquiere así sentido cuando se vincula a una necesidad concreta y a resultados que el profesional puede explicar.
Pensamiento crítico y liderazgo para supervisar respuestas
Alcalá describió cuatro hábitos del profesional que integra la IA en su trabajo: decidir qué tareas delegar, conservar el criterio propio, verificar las respuestas y compartir aprendizajes. El resultado generado debe tratarse como un borrador sujeto a revisión. “Cuanto más fácil resulta obtener respuestas, y hoy en día es sumamente sencillo obtener la respuesta a cualquier pregunta, tanto más importante es saber evaluarlas”, señaló durante su intervención.
Un ejemplo permitió trasladarlo a la práctica. Si una herramienta propone contratar a dos personas para recuperar un retraso, el responsable debe comprobar su disponibilidad, el tiempo de incorporación, el coste y si añadir recursos realmente acelera esa actividad. Aceptar una respuesta aparentemente razonable sin revisar sus supuestos puede empeorar el problema que se pretendía resolver.
Al abordar el pensamiento crítico, José Rafael Alcalá introdujo una cautela: asociar una mayor confianza en la herramienta con un menor esfuerzo de revisión no demuestra que utilizar IA haga a las personas menos inteligentes. Lo que cambia es el trabajo intelectual, que se desplaza hacia comprobar información, contextualizar propuestas y supervisar el uso de los resultados antes de asumirlos como propios.
José Rafael Alcalá, responsable de Control de Costes y Planificación de Perforación en Repsol y project manager.
Junto a la alfabetización en IA, destacó la gobernanza, el cumplimiento normativo, la gestión de proveedores y la comunicación. También subrayó la capacidad de motivar equipos en contextos cambiantes. Según explicó, las ofertas laborales ya empiezan a exigir familiaridad con asistentes digitales, uso habitual de estas herramientas y capacidad para revisar sus resúmenes y recomendaciones.
Para los líderes TI, ese cambio incorpora otra responsabilidad: supervisar los agentes digitales junto a los equipos humanos. Alcalá describió un perfil que organiza trabajo automatizado, introduce controles y decide cuándo avanzar. Además, propuso utilizar la IA para anticipar las preguntas que distintas áreas plantearían a una propuesta, desde finanzas hasta operaciones, y preparar mejor las conversaciones.
Por qué la seguridad se sitúa en el centro
La conversación con los tres especialistas trasladó esas competencias a la experiencia empresarial. Luis Guardado explicó que su organización cuenta con 500 responsables de proyectos distribuidos en 86 países. Esa diversidad exige adaptar el acompañamiento a las necesidades de cada grupo, especialmente cuando la experiencia profesional convive con reservas ante las nuevas herramientas. Aprender requiere tiempo y una disposición favorable al cambio.
“En Concentrix“, relató, “ya existen agentes digitales que gestionan proyectos de complejidad limitada y sistemas que automatizan documentación metodológica. Sin embargo, esa capacidad llegó después de un proceso exigente de adaptación, integración de información y revisión organizativa”. Según este experto, el objetivo consiste en liberar tiempo para negociar, gestionar expectativas y mantener conversaciones relevantes, sin perder de vista la estrategia y los resultados.
Guardado insistió en que la incorporación tecnológica debe contar con las áreas responsables de establecer límites y condiciones. “Legal, infosec y compliance tienen que estar metidos en todo, porque como son nuevas capacidades, se puede avanzar de tal manera que es necesario una gran capacidad, pero que choca con barreras que son parte de la organización”, afirmó.
Luis Guardado, vicepresidente de PMO para las Américas y Gobernanza Global en Concentrix.
Coz aportó la perspectiva del sector espacial, donde confluyen programas de larga duración, presupuestos elevados y numerosas empresas. La IA ayuda a ampliar capacidades, pero exige políticas claras y precauciones en seguridad. “Tenemos que ser conscientes de cómo utilizamos la IA, en qué condiciones la utilizamos, qué políticas y qué guías y normas establecemos en nuestras organizaciones para el uso de la IA”, explicó.
Para Coz, la calidad de los datos condiciona cualquier beneficio. En entornos donde numerosas compañías colaboran sobre programas complejos, un error puede trasladarse al análisis y multiplicar sus consecuencias. De ahí su insistencia en establecer condiciones de uso y comprobar la información de partida, incluso cuando los documentos generados transmiten una aparente sensación de control.
También vinculó la empleabilidad con una visión más amplia de la ciberseguridad. Aunque siguen demandándose perfiles técnicos, consideró creciente la necesidad de combinar conocimientos sobre arquitectura, servicios, estándares y regulación. Desde su experiencia, comentó que las empresas necesitan especialistas capaces de comprender las implicaciones legales y coordinar decisiones, además de dominar una parcela tecnológica.
Las preguntas del público llevan la IA al trabajo diario
En la parte del encuentro donde se respondió a las preguntas de los asistentes, Alcalá recomendó combinar el aprendizaje de las plataformas utilizadas por las empresas con proyectos personales que permitan experimentar. Recordó que cada organización puede limitar las herramientas autorizadas. Más que depender de una marca, aconsejó comprender cómo funciona cada tipo de aplicación y desarrollar capacidades transferibles a otras soluciones.
Guardado animó a los profesionales experimentados a empezar por recursos formativos accesibles y pequeños usos cotidianos. No todos necesitan convertirse en programadores, pero sí comprender las posibilidades de la tecnología. Describió responsables que coordinan personas y agentes: “Tenemos PM que tienen un grupo de agentes que actúan como una extensión suya y así él actúa como un director de orquesta”.
La advertencia final de Coz mostró el riesgo de confundir una presentación impecable con un diagnóstico correcto. Una IA puede generar actas convincentes y planes vistosos a partir de reuniones deficientes o estimaciones equivocadas. “Antes podíamos producir un análisis equivocado en una semana y ahora lo podemos hacer en diez minutos con la IA”, alertó al reclamar más supervisión y responsabilidad.
José Ramón Coz, responsable de Auditorías Industriales Internas de Ciberseguridad en la Agencia Espacial Europea (ESA).
El foro dejó una conclusión compartida por todos los especialistas: dirigir proyectos con IA exige aprender a utilizarla, evaluar sus resultados y mantener el control sobre las decisiones. La automatización abre oportunidades cuando permite dedicar más atención a las personas, la seguridad y los objetivos empresariales. La preparación profesional pasa por integrar experiencia, formación continua y pensamiento crítico para convertir las nuevas capacidades en mejoras verificables y sostenibles dentro de las organizaciones.
Los mensajes destacados de los ponentes
José Rafael Alcalá:
- “Saber utilizar una herramienta de inteligencia artificial tiene mucho más valor cuando se puede demostrar que se sabe usar esa herramienta para resolver un problema de la empresa y para tomar decisiones responsables”.
- “Cuanto más fácil resulta obtener respuestas, y hoy en día es sumamente sencillo obtener la respuesta a cualquier pregunta, tanto más importante es saber evaluarlas”.
José Ramón Coz:
- “Tenemos que ser conscientes de cómo utilizamos la IA, en qué condiciones la utilizamos, qué políticas y qué guías y normas establecemos en nuestras organizaciones para el uso de la IA”.
- “Antes podíamos producir un análisis equivocado en una semana y ahora lo podemos hacer en diez minutos con la IA”.
Luis Guardado:
- “Legal, infosec y compliance tienen que estar metidos en todo, porque como son nuevas capacidades, se puede avanzar de tal manera que es necesario tener una capacidad superbrutal, pero que choca con barreras que son parte de la organización”.
- “Tenemos PM que tienen un grupo de agentes que actúan como una extensión suya, mientras él actúa como un director de orquesta”.
- Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología






