UNIR Revista
Seleccionar las técnicas de almacenamiento más adecuadas en cada caso puede implicar la obtención de importantes beneficios para la empresa. De ahí que sea imprescindible la formación en este campo.

Las estrategias y métodos empleados para organizar las mercancías de un almacén de la forma más eficiente es lo que se conoce como técnicas de almacenamiento. El objetivo es colocar los productos aprovechando al máximo el espacio disponible, asegurando al mismo tiempo un acceso rápido y seguro.
Conseguir una capacitación integral en todo lo referente a la cadena de suministro, desde el origen de los productos, hasta su entrega a los consumidores, haciendo hincapié en la logística 4.0, es posible a través de formaciones como el Máster en Logística de UNIR que capacitan a los egresos para liderar los procesos de supply chain.
¿Qué son las técnicas de almacenamiento?
Cuando se trata de aprovechar el espacio de un almacén, colocando las mercancías de forma que entren el máximo posible y, a su vez, resulte fácil y seguro acceder a ellas, se están aplicando técnicas de almacenamiento.
Las técnicas de almacenamiento, por tanto, se definen como las metodologías que se ponen en práctica para aprovechar el espacio dentro de un almacén. Además de aumentar la capacidad de las superficies disponibles, estos procedimientos tienen como finalidad que la entrada y salida del almacén resulte más rápida y segura.
Estudiar el funcionamiento del almacén y aplicar las estrategias de almacenamiento más apropiadas en cada caso, es una de las funciones del departamento de logística, una sección de la empresa que ha ido ganando peso en la gestión de las organizaciones.
Técnicas de almacenamiento más eficientes
Para determinar las técnicas de almacenamiento más eficientes es preciso considerar varias cuestiones, como el tipo de mercancías que se van a colocar, las herramientas disponibles y el espacio del que se dispone para ubicar los materiales. Por ello, es posible diferenciar varios métodos de almacenamiento, dependiendo de dónde se quiera poner el foco:
Según la rotación de los productos
Una de las formas de ordenar las mercancías en un almacén es hacerlo teniendo en cuenta el tiempo en el que se precisa acceder a cada producto, es decir, considerando su rotación. Siguiendo este criterio, existen tres metodologías principales:
Método FIFO (First In – First Out)
En determinadas industrias resulta muy relevante el orden en el que entran y salen las mercancías. Es, precisamente, en este tipo de negocios en los que se torna muy útil el método FIFO, consistente en que los productos que entran primero al almacén, deben ser también los primeros en salir. Empleando esta metodología, la rotación de materias primas y productos perecederos está garantizada. Se trata de un procedimiento muy habitual en la logística de la industria alimentaria.
Método LIFO (Last In – First Out)
Literalmente significa último en llegar, primero en salir, y se aplica a la colocación de productos que no son perecederos. El método LIFO prioriza la salida del almacén de los materiales que han llegado más tarde, guardando primero los productos que serán utilizados en último lugar. De esta forma, se puede ahorrar tiempo al colocar el material, ya que las mercancías se almacenan según llegan. Además, trabajando en el mismo pasillo de carga y descarga, se acortan las distancias, lo que supone otra ventaja añadida.
Este método es el más utilizado en industrias como la automotriz o la electrónica.
Sistema de clasificación ABC
En este caso, las mercancías deben ser clasificadas en tres niveles:
A (alto valor y rotación)
No suelen representar más del 20 % de las mercancías del inventario, pero, sin embargo, generan más del 80 % de los ingresos, por tanto, cuentan con una gran importancia estratégica. Este sistema sitúa las mercancías A en zonas bajas, de acceso directo y fácil para el operario, generalmente cerca de los muelles de carga.
B (rotación y valor moderado)
Su alternancia es media y suponen sobre un 30 % de los productos del almacén. Se trata de mercancías que se renuevan más lentamente que las A. Su ubicación en el almacén debe ser en una zona intermedia, con un acceso que, aunque no sea tan directo como en el caso de las materias A, tampoco puede resultar inaccesible.
C (bajo valor y rotación)
Son los más numerosos del inventario, ya que pueden representar hasta el 50 % de las referencias, sin embargo, cuentan con menor demanda que los A o B. Se sitúan en las zonas más altas o menos accesibles del almacén, puesto que no es necesario disponer de ellos a menudo.
El sistema de almacenamiento ABC puede ser utilizado en cualquier tipo de empresa que trabaje con inventarios.

Según el aprovechamiento de espacios
Dependiendo de la superficie disponible para destinar al almacenaje de productos y también de la forma en la que se quiera aprovechar, es posible diferenciar las siguientes técnicas de almacenaje:
Almacenamiento en bloque
Cuando el espacio de almacenamiento es lo suficientemente amplio, las mercancías y productos se pueden dejar directamente sobre el suelo y son recogidas según se van necesitando. Esto es el almacenamiento en bloque y tiene un coste muy bajo, puesto que no requiere apenas de infraestructuras.
La desventaja que ofrece este tipo de almacenamiento llega cuando el volumen de materiales a almacenar es considerable y el espacio disponible para realizar maniobras se reduce, lo que puede derivar en falta de seguridad.
Esta clase de almacenamiento es ventajosa para industrias que cuentan con un gran espacio de almacenaje y trabajan con muy pocos tipos de materiales, por lo que no necesitan diferenciarlos. Sin embargo, es poco operativo en empresas que precisan acceso continuo a diversos productos que requieren movilizar otras mercancías para acceder a ellos.
Almacenamiento en racks
Se trata de un sistema que utiliza estanterías modulares colocadas en filas y columnas para organizar productos de forma eficiente. Los racks están diseñados para aguantar una gran cantidad de peso y maximizar el espacio disponible en el almacén.
El almacenamiento en racks se emplea en una gran variedad de sectores productivos, desde la industria automotriz, hasta la alimentaria o el comercio electrónico.
Además, este tipo de almacenamiento puede integrarse en almacenes automáticos, en los que las operaciones de ubicación y extracción de las mercancías se realizan mediante sistemas automatizados, como transelevadores, transportadores o vehículos autónomos. Estas soluciones permiten aprovechar de forma eficiente el espacio disponible, reducir los desplazamientos y agilizar las operaciones de entrada y salida de mercancías, especialmente en entornos con un elevado volumen de movimientos.
Cuando se cuenta con un almacén compuesto por racks, existen varias formas de organizarlo:
Agrupación por zonas
Consiste en la división del espacio en zonas diferentes, dependiendo del tipo de producto o de la demanda que tenga. Es un buen método para evitar el desorden y para proporcionar un fácil acceso a las mercancías.
Almacenamiento vertical
En este caso, se aprovecha al máximo la altura del almacén, colocando racks hasta arriba del todo, mientras no se comprometa la seguridad. Proporciona una gran capacidad de almacenamiento en espacios de poca planta que cuentan con techos altos.
Almacenamiento de acuerdo con la clase de movimiento
Dependiendo del tipo de movimiento que sea necesario realizar el empleado del almacén, se agruparán los enseres en lugares determinados para facilitar al máximo su manipulación.
Conocer los diferentes tipos de logística es indispensable para poder aplicar las mejores técnicas de almacenaje según convenga. Y una de las últimas tendencias es el denominado cross docking, o cruce del muelle de carga, que supone un sistema de logística en el que la mercancía se distribuye directamente, sin pasar por la fase de almacenamiento, o haciéndolo de manera muy breve.






