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El VAK es un modelo que clasifica cómo se recibe la información según el canal sensorial predominante: visual, auditivo o kinestésico. Al aplicarlo se fomenta una enseñanza más inclusiva y flexible.

¿Por qué algunos estudiantes entienden una explicación de inmediato mientras otros parecen perdidos ante la misma lección? Una de las posibles explicaciones está relacionada con la manera en que cada cerebro recibe y procesa la información. El VAK es un modelo que ayuda a entender que existen tres canales principales en el proceso de aprendizaje: el visual, el auditivo y el kinestésico. Por ello, al saber que cada alumno tiene una manera distinta de asimilar los conceptos, se puede adaptar la enseñanza para que todos logren comprender y mejorar su rendimiento académico.
Para dominar estas estrategias y optimizar el aprendizaje en clase es esencial contar con formación especializada como el Grado en Pedagogía de UNIR. Esta titulación proporciona las competencias clave para transformar la dinámica del aula en un proceso personalizado, con el que cada estudiante desarrolle al máximo su potencial.
Modelo VAK: qué es, origen y fundamentos
El modelo VAK tiene su origen en los trabajos de Walter Burke Barbe, Raymond Swassing y Michael Milone a finales de la década de 1970. Concretamente, en 1979, estos investigadores desarrollaron este enfoque pedagógico basado en la hipótesis de que el aprendizaje se fortalece al identificar y utilizar las fortalezas sensoriales del alumno.
Más tarde, durante la década de 1980, este concepto fue integrado y popularizado por las investigaciones sobre Programación Neurolingüística (PNL), liderada por los estadounidenses Richard Bandler, psicólogo y matemático, y John Grinder, lingüista, quienes lo utilizaron para explicar cómo las personas representan la información mentalmente.
En este sentido, el modelo VAK de Richard Bandler y John Grinder se fundamenta en que la forma en que los individuos aprenden está estrechamente ligada a cómo perciben y procesan la información a través de los sentidos. El acrónimo VAK identifica las tres vías principales para captar la realidad: visual, auditiva y kinestésica.
Canales sensoriales: visual, auditivo y kinestésico
Para implementar el modelo VAK correctamente es necesario conocer cómo funcionan los tres pilares de esta clasificación sensorial:
Canal visual
Las personas que aprenden principalmente a través de la vista necesitan ver la información, es decir, tienen preferencia por obtener los datos a través de la observación y la representación mental de imágenes. Por ello, todo el contenido gráfico, los esquemas, los diagramas y los mapas son herramientas útiles en esta vía sensorial del modelo VAK. Cuando se utiliza este canal el estudiante es capaz de organizar conceptos en su mente de forma espacial, lo que facilita el recuerdo a largo plazo.
Canal auditivo
Las personas con predominio del canal auditivo procesan mejor la información cuando se manifiesta mediante el lenguaje oral, la escucha activa, diálogos, debates, explicaciones o grabaciones. Estos alumnos aprovechan el tono, el ritmo y la inflexión de la voz del profesor para entender y retener la información. Para ellos, leer en voz alta o participar en discusiones grupales son estrategias muy efectivas para asimilar los contenidos.
Canal kinestésico
Este canal sensorial se define por el aprendizaje mediante la acción física, el movimiento, el tacto y la experimentación directa. Se incluyen aquí: dinámicas de grupo, el uso de materiales manipulables, salidas al exterior o las simulaciones prácticas. Se trata de aprender haciendo, con el fin de que el estudiante retenga mejor lo aprendido.
En el ámbito educativo, el modelo VAK trabaja bajo la premisa fundamental de que no existe una única forma de procesar la información. De este modo, al identificar las preferencias sensoriales de los estudiantes el docente puede diversificar sus estrategias didácticas, permitiendo que el conocimiento llegue al alumnado de manera más efectiva.

Estrategias para aplicar el modelo VAK en el aula
La integración efectiva del modelo VAK en clase consiste en crear un entorno de aprendizaje enriquecido, que utilice múltiples canales sensoriales dentro de una misma lección. Para implementarlo, se recomienda diversificar las actividades según el tipo de estímulo predominante en la clasificación sensorial.
- Para potenciar el canal visual se recomienda usar diferentes recursos gráficos. Estas herramientas permiten estructurar la información para quienes procesan mejor los datos a través de la vista.
- Si predomina el canal auditivo hay que fomentar el aprendizaje mediante el diálogo, la exposición oral, los debates guiados, la grabación de explicaciones, el uso de audiolibros o la lectura en voz alta. Este estímulo sensorial facilita la asimilación y memorización de contenido mediante la escucha activa y la participación verbal.
- Por su parte, si destaca el canal kinestésico es recomendable implementar actividades prácticas como experimentos de laboratorio, juegos de roles, construcción de maquetas, excursiones o actividades en las que se fomenta el movimiento. Estas dinámicas permiten que el aprendizaje se consolide mediante la experimentación y el movimiento.
A su vez, la eficacia de este sistema requiere evitar etiquetar al alumnado. Es decir, en lugar de intentar ajustar la enseñanza a un solo canal preferente, el docente debe presentar el contenido de manera que los tres canales (visual, auditivo y kinestésico) estén presentes en el diseño y desarrollo de la unidad didáctica.
Las ventajas que ofrece el modelo VAK son:
- Permite que el conocimiento llegue a una mayor diversidad de alumnos independientemente de su fortaleza sensorial.
- Al exponer al estudiante a este modelo de estilo de aprendizaje se favorece el desarrollo de sus capacidades en todas las áreas, no solo en la que destaca.
En conclusión, el modelo VAK funciona como una herramienta de planificación docente para hacer la enseñanza más personalizada y eficaz. Al integrar recursos visuales, auditivos y kinestésicos en la programación, el aula se convierte en un entorno dinámico donde la diversificación es la clave para una docencia coherente e inclusiva.
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