UNIR Revista
Estos profesionales ejercen su trabajo en ámbitos muy variados, como residencias de mayores, viviendas tuteladas de menores, centros penitenciarios o casas de acogida de mujeres que sufren violencia machista.

Desde programar actividades para centros de mayores a proporcionar apoyo educativo y emocional a menores tutelados u organizar talleres sobre sexualidad en institutos. Las funciones de un educador social son muy amplias ya que actúan en diferentes contextos y con diversas poblaciones para promover la inclusión, el desarrollo y el bienestar social. Su trabajo es esencial para construir una sociedad más justa, equitativa y solidaria.
Estos profesionales trabajan en entornos complejos y con personas que, en muchos casos, están en una situación de vulnerabilidad. Por eso necesitan tener una sólida formación que les permita actuar correctamente. Es por ello que UNIR ofrece su Grado en Educación Social, con el que los estudiantes podrán adquirir los conocimientos y las habilidades necesarias para realizar cualquier actividad que requiera de servicios socioeducativos.
Las funciones del educador social
Para entender mejor qué es un educador social es necesario conocer cuáles son sus funciones. Estas son las más importantes:
- Diagnóstico y planificación. Estos profesionales asumen la función de identificar y evaluar las necesidades y problemas en los contextos en los que trabajan para luego diseñar sus intervenciones.
- Intervención. Tras elaborar sus programas y proyectos, tienen que implementarlos con individuos, familias y comunidades, proporcionando un apoyo personalizado.
- Apoyo y acompañamiento. Brindan apoyo emocional y psicosocial a las personas en sus procesos de integración social y laboral.
- Orientación y prevención. Una parte importante de lo que hace la educadora social es ofrecer orientación y asesoramiento sobre recursos públicos, servicios, empleo, formación y desarrollo personal, así como desarrollar programas preventivos y fomentar hábitos saludables.
- Mediación en conflictos. Entre las funciones del educador social se halla la de actuar como mediadores en conflictos de todo tipo, desde familiares a escolares, facilitando la comunicación y la negociación.
Ámbitos de trabajo del educador social
En la práctica, estos profesionales pueden desempeñar sus funciones en diversos ámbitos, como centros de día de mayores, viviendas tuteladas de menores, centros penitenciarios o casas de acogida a mujeres que sufren violencia machista, entre otros. Estas son las áreas de trabajo más destacadas del educador social:
Infancia y juventud
Esta labor se puede llevar a cabo en centros de menores con niños y adolescentes en situación de riesgo o desprotección o como educador en los colegios. Otras opciones son trabajar en Casas de la Juventud, centros sociales, actividades de ocio y tiempo libre (como campamentos), programas de sexología, prevención de adicciones, etc.
Familia
En este ámbito se brinda apoyo a las familias, especialmente a aquellas en situación de vulnerabilidad, interviniendo para mejorar el ambiente familiar, resolver posibles conflictos o mejorar la comunicación entre miembros de la familia.
Discapacidad
La figura más común suele ser la del educador social en centros de personas con discapacidad, la cual cuida y da apoyo a personas con discapacidad en su vida diaria, promoviendo su autonomía.
Tercera edad
El educador social en las residencias de mayores o en los pisos tutelados para personas de la tercera edad suele llevar a cabo programas de atención, acompañamiento y organización de actividades con el objetivo de fomentar la participación social de los mayores y un envejecimiento activo.
Inclusión en la sociedad
El educador social tiene un papel muy importante a la hora de integrar a personas en la sociedad, como gente sin hogar, migrantes o incluso usuarios que han estado recluidos o siguen en centros penitenciarios.
Medio ambiente
La educación ambiental es otro de los ámbitos de trabajo de un educador social.
Cultura
Organizando actividades culturales para diferentes sectores de la población, programas comunitarios, intergeneracionales, etc.
¿Cuáles son los requisitos para ser educador social?
En cuanto a los requisitos para ser educador social, la formación universitaria es muy relevante, pero también se deben tener o desarrollar determinadas habilidades para ejercer este rol, como la empatía, la responsabilidad y la comunicación.
Formación para ser educador o educadora social
El primer paso para ser educador social es realizar el Grado en Educación Social, unos estudios universitarios a los que se accede desde Bachillerato/COU, Selectividad o PAU o EBAU (dependiendo del año en el que haya finalizado), un título universitario o de Formación Profesional (FP) de grado superior.
También hay acceso especial para mayores de 25 y 45 años o con estudios extranjeros. Por último, el Curso de Adaptación al Grado en Educación Social permite a todas aquellas personas diplomadas adaptar su titulación al grado actual.
El plan de estudios de la carrera en Educación Social de UNIR está estructurado en cuatro cursos (240 créditos) en los que se profundiza en la intervención socio educativa desde una óptica multidisciplinar. Así, entre las asignaturas contempladas figuran Pedagogía Social, Sistemas de Bienestar Social, Políticas Sociales en España, Técnicas de Mediación Social o Educación del Ocio y el Tiempo Libre.
Una vez finalizado el grado, es posible lograr una mayor especialización en diferentes ámbitos de actuación de la Educación Social con posgrados como Intervención Social, Cooperación Internacional o Educación Inclusiva e Intercultural.
Habilidades para ser educador social
La formación es muy importante, pero además se necesita contar con una serie de habilidades para trabajar eficazmente en el ámbito de la educación social. Estas son las más destacadas:
Empatía. Muchas de las personas que requerirán de los servicios de un educador social son personas con problemas y situaciones complicadas. Por ello, este profesional debe de tener la capacidad para comprender y compartir los sentimientos de los demás, ayudando a establecer relaciones de confianza.
Comunicación efectiva. Una parte importante de las funciones de un educador social se desarrolla a través del lenguaje. Es por eso que deben poder escuchar activamente y comunicar ideas de manera clara y comprensible, tanto verbalmente como por escrito.
Compromiso ético. Su labor está estrechamente conectada con la mejora de la sociedad, por ello deben de guiarse respetando siempre los principios básicos de igualdad y no discriminación por sexo, etnia, religión, edad, discapacidad e idioma.
Responsabilidad y trabajo en equipo. Hay usuarios que reciben asistencia de distintos profesionales al mismo tiempo. Por eso, los educadores sociales deben saber trabajar en equipo y con la responsabilidad de lograr los objetivos marcados en cada intervención, para que las personas sientan respaldo y compromiso.
Capacidad de análisis y observación. Estos trabajadores trabajarán en contextos con poca información y deberán conseguir identificar posibles problemas, con su mirada analítica, para ofrecer una actuación acorde a los mismos.
Flexibilidad y adaptabilidad. Las personas que reciben los servicios de los educadores sociales suelen estar en entornos complejos y situaciones cambiantes; de este modo es importante que estos profesionales sepan adaptarse a cada cambio, ser flexibles para responder a cada situación.
En conclusión, los educadores sociales son profesionales que buscan el bienestar social de diferentes colectivos de la sociedad a través de una intervención directa adaptada a cada usuario/colectivo. Para ello, es fundamental una formación adecuada que puede completarse con la especialización.







