Viernes, 17 enero 2020

TDAH en el aula: cómo identificar y tratar el trastorno de atención e hiperactividad en clase

El TDAH es uno de los trastornos más frecuentes hoy en día, que afecta tanto a niños como adolescentes y adultos, interfiriendo en todas las áreas de su vida: escolar, familiar, social o laboral. Aprende a identificar los distintos signos del déficit de atención e hiperactividad y mejora el desarrollo de tus alumnos con TDAH en aula.

Según los datos recogidos por la Asociación Americana de Psiquiatría (2013) en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), la prevalencia del trastorno en la infancia es de un 5%. El diagnóstico y el tratamiento precoz pueden mejorar la calidad de vida de los niños afectados. Bajo este precepto, la escuela y su equipo docente representan un papel esencial tanto para la intervención como la detección de alumnos con TDAH. 

Signos del trastorno por déficit de atención e hiperactividad

Ante la sospecha de un caso de TDAH en clase, es importante que el profesor observe y registre los comportamientos del alumno e informe al equipo de orientación del centro. Tomando como referencia la clasificación DSM 5 anteriormente mencionado, los signos a tener en cuenta serían:

1 – Alertas en el día a día en clase:

–El alumno no presta la atención debida a los detalles y comete errores en las tareas escolares por frecuentes descuidos.

–También muestra dificultades para mantener la atención en actividades recreativas. 

–Con frecuencia no parece escuchar cuando se le habla directamente (se muestra distraído).

–No sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares.

–Muestra problemas para organizar tareas y actividades, por ejemplo: a la hora de gestionar tareas secuenciales y ordenar los materiales; o presenta los trabajos de clase tarde y descuidados.

–Suele evitar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.

–Habitualmente pierde sus materiales escolares.

–Se distrae con facilidad por estímulos externos.

–Y olvida realizar actividades que entra en sus rutinas cotidianas como las tareas escolares para casa, apuntar en la agenda los exámenes…

2 – Síntomas de hiperactividad e impulsividad:

–Repetidamente, juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.

–Es habitual que se levante de la silla en situaciones que debería permanecer sentado. 

–Muestra conductas inapropiadas como corretear o trepar en clase y otros contextos sociales que exigen serenidad y estarse quieto.

–Con frecuencia se muestra incapaz de desarrollar actividades recreativas y juegos de manera tranquila y sosegada.

–Es incapaz de mantener quietud prolongada en situaciones que así lo exigen (restaurantes, cine…). Su respuesta en estas situaciones se traduce en movimientos impulsivos, repentinos. 

–Habla en exceso. 

–Responde a las cuestiones que se le formulan de manera precipitada o antes de que haya concluido la pregunta, interrumpe los turnos de palabra y termina las frases de otros.

–Interrumpe o se incluye en conversaciones y juegos de otros sin pedir permiso. 

–Le resulta difícil tolerar la espera: por ejemplo, en los juegos por turnos, a la hora de guardar la fila en las entradas y salidas del colegio.

Intervención en el aula: aportaciones de la neuropsicología

El TDAH es un trastorno neurobiológico que afecta al funcionamiento de la memoria de trabajo, la atención, la inhibición y el procesamiento cerebral. Las últimas investigaciones en Neuropsicología, Sjöwall, D., Roth, L., Lindqvist, S. & Thorell, LB. (2013). Multiple deficits in ADHD: executive dysfunction, delay aversion, reaction time variability and emotional deficits. Journal of Child Psychology and Psychiatry, 54(6): 619-27hacen hincapié, además, en la alteración de estructuras vinculadas a la regulación emocional (corteza prefrontal ventro-medial y cíngulo anterior ventral), la motivación y autocontrol (núcleo accumbens) y la respuesta emocional (amígdala).

A la hora de trabajar con niños con TDAH, las actividades de intervención deben enfocarse en los procesos ejecutivos

Por lo tanto, a la hora de trabajar con niños con TDAH, las actividades de intervención deben enfocarse en los procesos ejecutivos (atención, memoria, flexibilidad cognitiva…), incidiendo en el desarrollo del control inhibitorio.

La inhibición consiste en ignorar los estímulos internos (impulsos) o externos (distractores) mientras realizamos una tarea. Eso explicaría que un niño hiperactivo, ante una orden, emita una conducta nada acorde con lo que se le ha pedido o se adelante en la respuesta antes de que se termine de formular una pregunta. Las técnicas de “Stop: me paro y pienso” o del semáforo son un ejemplo de recurso didáctico, sencillo, para trabajar el control de impulsos en el aula.

La necesidad de maestros formados en Neuroeducación 

A pesar de la multitud de bibliografía sobre el TDAH, a día de hoy los expertos aseguran que, dada la idiosincrasia de estos alumnos, tan solo conocemos la punta del iceberg sobre este trastorno. La realidad es que muchos casos de TDAH son confundidos con niños despistados, bulliciosos o poco motivados y, al mismo tiempo, se comenten diagnósticos erróneos (falsos positivos). 

Ambas circunstancias dan todavía más relevancia a la inminente necesidad de docentes y orientadores que sepan detectar el TDAH dentro de las escuelas. El Máster en Neuropsicología y Educación impartido por UNIR proporciona a los maestros formación experta en Neuroeducación para dar respuesta a todos sus alumnos, incluidos aquellos que tienen dificultades de aprendizaje o algún trastorno del neurodesarrollo.