Viernes, 18 octubre 2019

Requisitos para ser orientador escolar, ¿qué estudios se necesitan?

El orientador escolar es una figura incluida en el equipo docente de todos los institutos de Educación Secundaria y centros de Formación Profesional y que también incorporan algunos colegios de Primaria. Su trabajo es multidisciplinar ya que combina el asesoramiento a alumnos sobre salidas laborales/opciones de estudio con la acción preventiva del fracaso escolar o la detección de necesidades educativas especiales. Conoce cuáles son los requisitos para ser orientador escolar de un centro educativo y qué tareas desempeñan en su día a día.. 

Los Servicios de Orientación Escolar y Vocacional nacieron en los años 70 con la Ley General de Educación. Con la aprobación de sucesivas leyes sus competencias se fueron ampliando: con la LOGSE (1990) se crearon los departamentos de orientación en los institutos y con la LOMCE (2013) se implantó el Consejo Orientador.

Funciones de un orientador escolar

  • – Prevenir el fracaso y abandono escolar. Este profesional detectará las posibles causas de que un alumno tenga un mal rendimiento, una bajada considerable en sus notas o indicios de un abandono escolar prematuro. Si se trata de cuestiones familiares se reunirá con ellos para asesorarlos sobre cómo mejorar la situación. Además, colaborará con los profesores en la detección de dificultades de aprendizaje ofreciendo herramientas que mejoren cada caso. En este sentido la función del orientador se entiende como acción preventiva para anticiparse a posibles problemas relacionados con el estudio.  

El orientador detecta las posibles causas de que un alumno tenga un mal rendimiento, una bajada considerable en sus notas o indicios de un abandono escolar prematuro.

  • – Identificar necesidades educativas especiales. El orientador escolar diagnosticará el problema y ofrecerá asesoramiento a profesores, familia y los propios implicados para una intervención/adaptación adecuada que permita al alumno seguir sus estudios. Se trata de casos de altas capacidades, dislexias, asperger, retraso cognitivo… Asimismo determinará si esas necesidades son permanentes o transitorias y realizará un seguimiento para analizar la evolución de las mismas. 
  • – Realizar adaptaciones curriculares. Hay estudiantes con necesidades educativas especiales que necesitan una adaptación curricular para seguir las clases o superar los cursos. Estas adaptaciones curriculares se concretan de diversos modos: informes de mejora de la accesibilidad y eliminación de barreras arquitectónicas, recursos ante dificultades de comunicación -como el caso de personas ciegas-, adaptaciones de temarios… Con ello se busca la optimización de recursos y la inclusión de todo el alumnado. 
  • – Orientación laboral. Consiste en informar a los alumnos sobre las posibles opciones de estudio, carreras universitarias, ciclos formativos y opciones laborales adaptándolas, en la medida de lo posible, a las aptitudes, inquietudes y perfiles individuales.  
  • – Ofrecer asesoramiento psicopedagógico. De este modo, el profesorado puede disponer de herramientas educativas alternativas para gestionar el día a día en sus clases. 
  • – Formación complementaria. El orientador elaborará programas y prestará asesoramiento sobre educación no reglada como drogodependencia, acoso escolar, machismo, enfermedades de transmisión sexual, adicción a Internet…

Informa a los alumnos sobre las posibles opciones de estudio, carreras universitarias, ciclos formativos y opciones laborales.

  • – Plan de adaptación a la diversidad. Asesorará a todo el Consejo Escolar sobre la elaboración de este documento básico en un centro educativo y velará por su cumplimiento para que todos los alumnos reciban la atención pertinente respetando su diversidad y condiciones individuales. 
  • – Mejorar la convivencia del centro. El orientador escolar tiene un impacto positivo en la relación entre alumnos y profesorado como entre el resto de la comunidad educativa (docentes, padres, bedeles, limpiadores…).

Todas estas funciones de un orientador escolar pueden resumirse en tres grandes apartados:

  • – Orientación sociológica: integración social del alumnado en su entorno más próximo (centro educativo, familia y grupo de iguales) y en la sociedad.
  • – Orientación psicológica: para detectar posibles problemas mentales, de conducta, de violencia en la familia…
  • – Orientación pedagógica: relacionada con la parte más académica aunque en ella entrarían en juego factores externos como, por ejemplo, la relación con la administración para las prácticas en empresas (en el caso de ciclos formativos).  

Requisitos para ser un orientador

Para ser orientador de un colegio o instituto es necesario estar en posesión del grado en Educación Infantil, Educación Primaria, Psicología, Pedagogía o Psicopedagogía (una titulación en extinción), así como el Máster de Formación del Profesorado (o el CAP en los casos anteriores a octubre de 2009).

La formación complementaria es fundamental en un perfil multidisciplinar en contacto con toda la comunidad educativa en campos muy diversos: mediación, asesoramiento psicológico, pedagógico… Por eso, los másters universitarios como el de Neuropsicología y Educación o el de Psicopedagogía son el complemento perfecto para completar la formación de estos profesionales. 

Para presentarse a las oposiciones de orientador escolar, además de la formación pertinente, se establece como requisito no estar inhabilitado para cargo público, no haber sido separado del servicio de cualquier administración pública (mediante expediente disciplinario) y superar un examen de 68 temas. Cada Comunidad Autónoma fija sus criterios (algunas incluyen una prueba práctica). En los casos de colegios privados y concertados los orientadores escolares son contratados directamente por cada centro. 

El orientador en colegios e institutos es un profesional que da apoyo tanto a la comunidad educativa como al alumnado y las familias. Debe desarrollar funciones específicas que requieren una serie de requisitos concretos.