Miércoles, 15 abril 2020

Psicopedagogía para adultos mayores

Los datos indican que la población española envejecerá de forma acelerada e intensa en los próximos años. Ya en el año 2001, el porcentaje de población mayor superó al de población infantil —de 0 a 14 años— y, en torno al año 2024, la generación del baby boom empezará a jubilarse. Con todo, hacia el 2050, las personas mayores se habrán duplicado en número. Así pues, cada vez hay más personas mayores de 65 años. No cabe duda, entonces, de la importancia de la psicopedagogía para adultos mayores.

¿En qué consiste la atención psicopedagógica en personas mayores?

En la actualidad, la atención psicopedagógica en los mayores tiene su base de intervención en los programas de psicoestimulación y en las intervenciones cognitivas. Dichas intervenciones se han construido a partir de los principios de rehabilitación neuropsicológica y de la selección de algunas de las técnicas específicamente desarrolladas para las demencias y los trastornos de memoria.

 

 

Entendemos la intervención con personas mayores:

  •  – Como una actuación profesional que no considera lo cotidiano como una rutina, sino como la mediación entre la persona y la sociedad, entre el entorno y la comunidad para evitar la relación dual que llega a fundir, a la fusión de la persona. Sólo así se puede garantizar la relación educativa.
  • – El enfoque de lo cotidiano permite al grupo y a la persona el hecho de tomar conciencia de las capacidades, de los comportamientos, de los vínculos que trascienden a la persona y al entorno.
  • – La vida cotidiana es un elemento común a los seres humanos, aunque sea vivida desde diferentes niveles.
  • – La intervención desde la vida cotidiana permite constatar la reflexión (teoría pedagógica) e intervención (praxis cotidiana) desde las técnicas que se apoyan en el hecho psicopedagógico que comporta la relación humana.

Las intervenciones cognitivas

El concepto de intervención cognitiva, en un sentido amplio, abarca todo un conjunto de métodos que tienen como principal objetivo optimizar la eficacia de los rendimientos de las personas mayores. Entre las habituales intervenciones cognitivas, podemos encontrar las Técnicas de Orientación en la Realidad (TOR), la Reminiscencia, los Programas de estimulación y actividad cognitiva, la Adaptación cognitiva y funcional del entorno físico, y las Actividades ocupacionales y de la Vida Diaria (AVD).

 

 

Las estrategias de intervención cognitiva se deben situar en el contexto general del tratamiento de la persona afectada por la demencia. Pero ciertamente, una intervención cognitiva integral no puede reducirse a ejercicios de rehabilitación de las capacidades neuropsicológicas de la persona afectada. Este tipo de actuaciones son atenciones parcializadas y en cambio, deberíamos hablar de atenciones integrales.

Si queremos realizar una atención integral, a la hora de realizar una intervención cognitiva, ésta debe abarcar todos los aspectos de la persona: desde los aspectos cognitivos hasta los aspectos emocionales, pasando por el ámbito del comportamiento, y su aplicación debe ser personalizada, flexible y fundamentada en el conocimiento profesional.

Vida cotidiana

Pero, ¿desde dónde intervenimos? Es necesario partir de lo cotidiano para llegar a elaborar programas psicopedagógicos que surjan de lo que ocurre a diario. A menudo, se elaboran programas técnicamente bien diseñados, pero que no responden a las necesidades reales de la persona o del grupo. El hecho de partir de la programación y no de lo cotidiano comporta el riesgo de hacer proyectos inadecuados para dar respuesta a las personas a las cuales atendemos.

 

 

Entendemos por Actividades de Vida Diaria (AVD), aquellas que realizamos diariamente en un momento u otro del día. Son actividades que, por necesidad, por hábito, por costumbre, se llevan a cabo cada día. Las actividades de vida diaria requieren de la persona la capacidad de la praxis, el hecho de poder llevar a cabo las actividades, de ser diestro en el uso o en la ejecución de la actividad. Como podemos observar, las AVD intentan definir aquellas actividades básicas para vivir con calidad de vida. Las actividades de vida diaria descritas son las llamadas Actividades de Vida Diaria Básicas (AVDB). 

Por otra parte, encontramos que, diariamente, se realizan otras actividades que requieren el dominio de un instrumento: coger un teléfono, coger un bolígrafo, barrer… Dichas actividades son consideradas instrumentales. Encontraremos, pues, las Actividades de Vida Diaria Instrumentales (AVDI).

Las Actividades de Vida Diaria Básicas

Las Actividades de Vida Diaria Básicas las realizan todas las personas. Todos nos levantamos, nos vestimos, desayunamos (comida), nos duchamos o nos lavamos (o nos lavan), etc. Lo que diferencia, no sólo las edades, sino a cada individuo, es la secuencia de vida cotidiana que lleva a cabo. Cada uno de nosotros tiene su secuencia de vida cotidiana. Aunque tenga las mismas AVD. Un centro, un equipamiento, un domicilio, tiene también su secuencia de lo cotidiano. En este sentido es primordial entender las potencialidades psicoeducativas y la gran importancia de lo que se considera trivial.

En definitiva, la psicopedagogía especializada en personas mayores trata, desde un punto de vista profesional, todo aquello cotidiano que interviene en la realidad del paciente con tal de establecer las pautas de actuación más adecuadas en cada caso.