Jueves, 05 marzo 2020

Las funciones del maestro en Educación Especial

Dentro de las situaciones que pueden darse en el aula, hay una que sucede con cierta frecuencia: el alumno, después de comenzar su ciclo escolar, va perdiendo la motivación por acudir a la escuela cada mañana. Cuando esto ocurre, es necesario dedicar tiempo a observar su conducta y rendimiento en clase. En este punto, empiezan las funciones del maestro en Educación Especial.

De esta forma, detectaremos el motivo por el cual le cuesta adaptarse y qué necesidades educativas especiales son necesarias para mejorar su aprendizaje en el aula. Para saber cómo enfrentarse a este tipo de situaciones y adaptarse a las capacidades de cada alumno es fundamental que el maestro tenga, por tanto, formación en Educación Especial.

El alcance del docente especializado en Educación Especial

Con un amplio abanico de posibilidades laborales, el docente especializado en atender las Necesidades Educativas Especiales (NEE) de los alumnos, presta una gran ayuda en el aula. Su trabajo mejora el desarrollo, la convivencia y, sobre todo, la evolución de los estudiantes que, por diferentes motivos, requieren de un programa adaptado a ellos.

Su intervención permite detectar y evaluar a los alumnos con NEE en cualquier etapa escolar, desde infantil hasta bachillerato. Un ejemplo de este desarrollo es la docente María Rodríguez, estudiante del Máster Oficial en Educación Especial online de UNIR, la cual destaca una necesidad que todo educador experimenta cuando está frente a una clase: “Una de mis grandes preocupaciones antes de cursar este máster era qué debía hacer cuando tuviera un niño con necesidades educativas especiales en el aula, cómo debía detectar un posible caso de discapacidad o necesidad educativa especial y cómo debía empezar a intervenir con ese niño en el aula”.

Un docente especialista tiene el conocimiento y las herramientas para detectar y tratar los diferentes tipos de necesidades educativas especiales de los estudiantes. Es decir:

  • – Trastornos motores.
  •  Discapacidad intelectual.
  •  Trastornos disruptivos del control de impulsos y de la conducta.
  •  Trastorno de la personalidad.
  •  Trastornos de la comunicación.
  •  Altas capacidades.

Así, y en la línea de que lo comentaba María, hay que conocer en detalle cada caso para entenderlo: “Otro de los aspectos que me ha facilitado entender más el ámbito de la educación especial es cómo, de manera clasificada, se van tratando las diferentes discapacidades o trastornos. Seguir siempre un mismo esquema —definición del trastorno, síntomas, causas, características, etc.— ayuda mucho a asentar las bases de cada uno, a conocerlos en profundidad”.

Cómo es el trabajo diario del maestro especializado en NEE

El docente especializado, que ha aprendido a tratar los tipos de trastornos de forma específica para lograr que cada alumno se desarrolle y adquiera conocimientos, se encarga principalmente de:

  • – Evaluar al alumno.
  • – Diseñar y poner en práctica las adaptaciones curriculares específicas y eficaces para cada uno de ellos.
  • – Hacer seguimiento y llevar un registro de la evolución del niño.
  • – Trabajar directamente con las familias y los tutores para asesorarlos.
  • – Aplicar ejercicios y prácticas para fomentar la autoconfianza en los alumnos y desarrollar su potencial.

En base a su conocimiento y experiencia, estos ejercicios y prácticas variarán para adaptarse a cada caso. La directora del Máster en Educación Especial de UNIR, Blanca Tejero, explica que “dependiendo de las necesidades específicas que se detectasen en cada alumno, se tendría que diseñar un programa que se adaptase a las mismas”.

Así, algunas de esas técnicas que señala la docente son:

  • – Brindarle diferentes experiencias para el mismo aprendizaje (utilizar material didáctico multisensorial, llamativo y acorde a los intereses del niño que le permita experimentar con éxito las actividades realizadas).
  • – Comenzar a trabajar con él durante períodos cortos y prolongarlos progresivamente.
  • – Guiarle en la realización de cada actividad y reducir ese apoyo de forma gradual hasta que la pueda hacer por sí solo.
  • – Despertar su interés por los objetos y personas que le rodean, acercarle y mostrarle las cosas agradables y llamativas.
  • – Repetir muchas veces las tareas realizadas, para que recuerde cómo se hacen y para qué sirven.
  • – Disminuirle el número de tareas (por ejemplo, si los demás resuelven 3 problemas, que él resuelva 1) y permitirle el tiempo necesario para desarrollarlas.
  • – Aprovechar las experiencias que ocurren a su alrededor y la utilidad de las mismas, relacionando los conceptos con lo aprendido en clase.
  • – Tener paciencia y ayudarle a que sus respuestas sean cada vez más rápidas.
  • – Conducirle a explorar situaciones nuevas respetando su iniciativa (dejar que el niño haga por sí mismo y ayudarle sólo lo necesario).
  • – Brindarle oportunidades de resolver situaciones de la vida diaria, no anticipar ni responder en su lugar.
  • – Fomentar la consecución del éxito secuenciando las dificultades.
  • – Planear actividades en las que intervenga o actúe como persona principal.
  • – Individualizar la enseñanza (centrar más las adecuaciones curriculares en la enseñanza – aprendizaje de procesos y actitudes, que en asimilar principios y conceptos).
  • – Sentarlo cerca de compañeros que puedan ofrecerle un ejemplo positivo a seguir.
  • – Ofrecerle diversas opciones en la resolución de tareas.

Todas estas posibilidades se desarrollan en los distintos espacios en los que trabaja un docente: aulas de educación general en colegios ordinarios, centros específicos de educación especial, lugares relacionados con la investigación o asociaciones y fundaciones.

Lo importante es que, con una buena preparación como base, el docente pueda ejercer una ayuda útil a este tipo de alumnos.