Jueves, 10 septiembre 2020

La evaluación en Educación Infantil: métodos y técnicas

Más allá de valorar las competencias y evolución del alumno, la evaluación en Infantil tiene un claro carácter preventivo y orientativo. Es además un elemento clave en el proceso de enseñanza, puesto que permite ajustar la respuesta educativa al perfil de aprendizaje del alumno. En UNIR detallamos cuáles son las principales funciones de la evaluación en Educación Infantil y los tipos de métodos y técnicas evaluativas.

Características de la evaluación en Educación Infantil

La evaluación en Educación Infantil se caracteriza por ser continua, global y formativa. El proceso es continuo y global porque se realiza a lo largo de todo el ciclo. En concreto, se evalúan los Objetivos Generales marcados por el Ministerio para la Educación Infantil y los contenidos curriculares. Estas valoraciones quedan reflejadas en los registros iniciales y finales; cuando finaliza el ciclo y en cada uno de los niveles: 3, 4 y 5 años.

Decimos que es formativa porque la evaluación permite mejorar la calidad de las enseñanzas en relación con la información que obtenemos sobre el proceso de aprendizaje de los alumnos. Estos datos ayudan al profesorado a ajustar la respuesta educativa a las individualidades de cada estudiante, a sus necesidades especiales y su ritmo de aprendizaje.

 

 

No hay que olvidar que, en el ciclo de Infantil, los niños de una misma edad cronológica pueden manifestar notables diferencias en su neurodesarrollo y madurez cognitiva. Incluso su evolución académica puede sufrir cambios repentinos: por ejemplo, un niño al inicio de la escolarización puede presentar un ritmo de aprendizaje más lento que el de sus compañeros y en pocos meses manifestar una progresión rápida en la adquisición de competencias como el lenguaje o la autonomía.

Métodos de evaluación del alumnado de Infantil

Estas serían las técnicas e instrumentos de evaluación básicos para alumnos de entre 3 y 5 años.

Observación

Es la principal técnica de evaluación en la etapa de infantil. Las escalas de estimación son el instrumento de registro clave. Estas se componen de un listado donde se recogen todos los aprendizajes del niño, en qué fase de adquisición se encuentra y cómo es su proceso gradual durante el curso. Este listado abarcaría desde la consecución de rutinas de clase hasta conductas autónomas, su relación con el grupo y competencias relacionadas con el currículo (conteo, construcción de oraciones, vocabulario…). Es recomendable que el cuadro de registro contenga un apartado para las observaciones más descriptivas del docente y donde este pueda anotar hechos relevantes del alumno (su actitud y comportamiento en el aula, su capacidad de esfuerzo…).

 

 

Revisión y valoración de las tareas en el aula

También es importante llevar un registro sobre el trabajo y la implicación del alumno en las actividades propuestas en clase. Este trabajo queda reflejado en las fichas o proyectos escolares que el niño va realizando a diario. A la hora de evaluar estas actividades, el maestro no solo atiende el resultado final; también evaluará cómo ha sido el proceso durante su realización y las variables que han intervenido: si ha recibido ayuda del compañero, cansancio, su nivel de atención a la hora de la ejecución…

La entrevista

Las reuniones con las familias son una gran fuente de información sobre el alumno, su proceso de aprendizaje y su adaptación a la escuela. Estas entrevistas no se limitan al inicio del curso o ciclo: serán recurrentes y de carácter prioritario si el niño muestra problemas de aprendizaje o de conducta.

El objetivo de la entrevista es la realización de un informe lo más completo posible sobre el alumno. En él se recogerán:

  • – Inicialmente, la historia personal del pequeño desde su nacimiento: parto, cuándo comenzó a caminar y a pronunciar sus primeras palabras, rasgos de personalidad, experiencias en la escuela infantil.
  • – El ambiente familiar y cómo se relaciona el niño con los padres y hermanos. También se tomarán nota de los hábitos de higiene y vestido, de sueño, de alimentación y sus juegos favoritos.
  • – Cómo interactúa fuera del entorno de la escuela: con el resto de la familia, en el parque, en ambientes desconocidos…
  • – Su proceso de adaptación a la escuela, así como su motivación hacia las tareas escolares.
  • – En el caso de que el niño muestre dificultades de aprendizaje, se pedirá valoración de la familia y se recomendarán pautas para trabajar en casa.

 

 

Es importante que en estas tutorías personales los padres reciban también un feedback positivo por parte del maestro. No solo se les informará de cualquier problemática que manifieste el niño; también se les recalcarán los talentos y buenas aptitudes de su hijo, sus progresos durante el curso y cómo pueden potenciar estas destrezas en el hogar.

La evaluación del alumnado forma parte del proceso educativo y ayuda al profesorado a impulsar el aprendizaje de los niños: secuenciando los contenidos, habilidades pedagógicas para sacar lo mejor de cada alumno. No se trata de poner unas notas sin más, sino de analizar el progreso de cada estudiante para ver su evolución, capacidades y, especialmente, si hay algún tipo de problema que pueda afectar a su aprendizaje. Manejar estos métodos de evaluación son una de las competencias imprescindibles del docente de Educación Infantil.