Viernes, 26 enero 2018

El necesario desarrollo de la competencia digital del profesorado

El papel protagonista de la competencia digital en el contexto educativo actual implica una necesaria actualización y una formación continua del cuerpo docente. Se trata de una competencia dinámica, cuyo marco debe ser renovado de manera periódica para adaptarse a los nuevos contextos educativos que las propias tecnologías van generando. Así, en septiembre del año pasado, el Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación de Profesorado, INTEF, presentaba el Marco Común de Competencia Digital Docente, una versión actualizada y mejorada de su predecesor.

En ese sentido, está previsto que este año empiecen a emitirse certificados sobre el nivel de competencia digital del profesorado. Esta es la idea que debería quedar plasmada, en breve, en un Real Decreto aún por concretar, en el que el porfolio de la competencia digital sería el escogido como instrumento de certificación. Será considerado como un pasaporte digital expedido por el INTEF.

El desarrollo de las competencias didácticas y digitales del profesorado resultan imprescindibles por múltiples razones. Por un lado, la propia evolución de la profesión docente y sus exigencias académicas, administrativas o de investigación, para la mejora del aprendizaje y el desarrollo de competencial de los estudiantes, marcan esa necesidad. Por otro lado, también es destacable el alto carácter motivador que el uso de las tecnologías digitales supone para nuestros alumnos, así como la necesidad de trabajar y enseñar de un modo realista y acorde con la sociedad en la que vivimos, en la que, sin duda, la tecnología ocupa una posición de privilegio.

Por todo ello, nace la Escuela UNIR de profesores en Tecnología Educativa, Competencias Digitales y Desarrollo del Talento. Esta escuela es ya una realidad gracias a la labor de muchos expertos involucrados, así como al trabajo de su Coordinadora, Déborah Martín, y a la voluntad y el respaldo, personal y profesional, de su Director, Javier Tourón, Vicerrector de Innovación y Tecnología Educativa y experto en altas capacidades y desarrollo del talento. En sus propias palabras, surge con el objetivo de “contribuir al desarrollo y adaptación del sistema educativo a un entorno fuertemente digitalizado y cambiante”.

La idea es la de una escuela abierta, flexible, online y dinámica, lugar de encuentro de profesionales motivados que podrán construir su propio itinerario de un modo personalizado y adecuado a sus necesidades y ritmo: “Nos empeñaremos en que sea una auténtica comunidad virtual de aprendizaje online, abierta todas las horas del día y todos los días del año…Un lugar, en suma, en el que encontrar a alguien con quien conversar de lo que nos interesa: la educación y el desarrollo social”.

La universidad online ya supone, de manera intrínseca, el desarrollo de ciertas competencias digitales básicas de los alumnos que deciden acudir a ella, además de suponer el aprendizaje y uso de diversas herramientas tecnológicas o metodologías de trabajo que no se suelen plantear en otros entornos. Sin embargo, no nos podemos quedar ahí, es necesario ir más allá, como decíamos en una entrada anterior: “estamos formando profesores para trabajar con recursos que aún no existen”. Y esto se destaca también en la Escuela UNIR de profesores de Tecnología Educativa, Competencias Digitales y Desarrollo del Talento:

La Escuela UNIR nace para contribuir a la formación de los profesores del siglo XXI, para que puedan promover un aprendizaje del siglo XXI con estudiantes del siglo XXI

Una oferta modular “adaptable a las posibilidades y necesidades de cada uno, con un único objetivo: contribuir a la mejora de la actividad profesional de los profesores y, por ello, del sistema educativo”. Con cursos de contenidos punteros, como el de Google for Education, único impartido por una universidad en su temática, o el referido a la Realidad Aumentada, además de los que hacen referencia específica al desarrollo de las Competencias Digitales y Didácticas en ámbitos concretos, como el de las Matemáticas, el de las Ciencias Sociales o el de la Lengua y la Literatura, entre otros. Muchos de ellos se realizan en un entorno virtual 3D que permite, precisamente, que las sesiones presenciales sean activas, inductivas y colaborativas. Es el espacio adecuado para trabajar acompañado y guiado por el profesor.

Debe destacarse la importancia de ser una escuela con convenio de colaboración con el MECD a través de la Fundación UNIR, en materia de formación permanente del profesorado (Resolución B.O.E. 8 enero 2018), además de contar, como elemento diferenciador, con la docencia universitaria como respaldo, oferta única, en estos momentos, en el panorama formativo para profesores.

En definitiva, se ha creado una escuela que crecerá y evolucionará gracias a todos sus participantes, ofreciendo la posibilidad de desarrollar “competencias transversales que van más allá de los límites de un currículo cerrado y poco flexible”. Una escuela gestada desde la pasión y la vocación y que, precisamente, será transmisora de esos valores, formando en competencias digitales y metodologías activas de una forma totalmente práctica, pudiendo implementarse en el aula de una manera inmediata las herramientas, recursos o ideas que los docentes vayan experimentando como alumnos en los diferentes cursos.

Profesores en activo, expertos en tecnologías educativas y en sus aplicaciones, guiarán a los docentes, para mejorar su relación con unas nuevas tecnologías que a todos nos asustan un poco, sobre todo si no estamos familiarizados con esos entornos innovadores de enseñanza y aprendizaje.

No existe una única ruta en la enseñanza ni en el aprendizaje. Debemos encontrar nuestro propio camino formativo, tender hacia entornos de aprendizaje más personalizados, hacia centros educativos que se conviertan en verdaderos centros de desarrollo del talento. Puede imponernos, pero es necesario reconocer que este cambio no puede retrasarse por más tiempo.