Martes, 03 diciembre 2019

¿Cómo controlar el ruido en el aula?

Controlar el exceso de ruido en clase es todo un reto para los profesores. En UNIR abordamos las claves para mejorar el control del ruido en el aula.

Un ambiente tranquilo favorece el proceso de aprendizaje, mejora la concentración y merma la conflictividad. Para disminuir el ruido en las clases es necesario combinar tres factores: una buena insonorización, adoptar medidas básicas y una gestión adecuada del aula por parte del profesor. 

El nivel de confort acústico óptimo se establece entre los 25 y 40 decibelios. Estas cifras se superan con creces muy habitualmente en los centros educativos españoles. De hecho el estudio La seguridad integral en los centros de enseñanza obligatoria de España” de la Fundación Mapfre recoge que en seis de cada diez colegios de España hay contaminación acústica. Este exceso de ruido depende del lugar, hora y edad de los alumnos -no es lo mismo el recreo que una clase de Matemáticas de Primaria o una de Psicomotrocidad de Infantil- así como de factores externos (los colegios situados en medio de la ciudad soportan una contaminación acústica mayor principalmente por el tráfico viario).

Beneficios del silencio en el aula

Hablar de silencio en el aula no significa que los alumnos tengan que estar siempre callados sino conseguir un ambiente de calma y respeto en el que el profesor pueda explicar sin interrupciones. Entre los beneficios del silencio están: 

  • – Favorece la neuroplasticidad del cerebro.
  • – Permite una mayor concentración y fijación de conceptos.
  • – Desarrolla la memoria.
  • – Aumenta el rendimiento escolar.
  • – Mayor autonomía de los alumnos.
  • – Mejor comunicación entre profesores y estudiantes y éstos entre sí. 

Perjuicios del ruido entre alumnos y profesores

Entre las consecuencias del estrés acústico figuran: 

  • – Provoca irritabilidad, nerviosismo y ansiedad.
  • – Falta de atención. 
  • – Dolores de cabeza.
  • – Afonías y dolores de garganta en el profesorado al tener que elevar la voz. 
  • – Menor rendimiento escolar y, por lo tanto, mayor fracaso.
  • – Más dificultades para niños con necesidades educativas especiales. 
  • – Pérdida de capacidad auditiva. 

Consejos para disminuir el ruido en clase

El clima de silencio/tranquilidad no puede ser algo aislado de una clase. Para que realmente funcione es necesario implementar medidas a nivel global de todo el centro. Se trata tanto de una insonorización adecuada del edificio como de medidas sencillas pero que funcionan, como sustituir los timbres de entrada y salida por música. Dentro de las clases hay que combinar las medidas a nivel físico con las de organización/gestión del día a día.

  • – Colocar antideslizantes en las sillas y patas de las mesas.
  • – Evitar el uso de material educativo metálico, como algunos estuches y lapiceros.
  • – Delimitar espacios en el aula con corcho, goma o alfombras.
  • – Decantarse por el corcho u otros materiales absorbentes para colocar paneles en las paredes del aula. 
  • – Tener en cuenta las necesidades de los alumnos: en Infantil si es jornada continua (cinco horas) son necesarios dos recreos en los que poder jugar libremente.
  • – Planificación: el horario escolar debe organizarse teniendo en cuenta que a medida que transcurren las horas y la semana disminuye la capacidad de atención y concentración. 
  • – Aplicar buenas prácticas por parte del profesor: hablar cara a cara y en tono tranquilo para que los estudiantes asimilen esa modo y lo hagan igual. 
  • – Establecer modo de intervención: la participación en clase es positiva pero debe fijarse previamente cómo hacerlo (levantando la mano, esperando a que acabe otro compañero, pidiendo permiso al profesor…).
  • – Rotar a los alumnos: los alumnos de las últimas filas no reciben la información igual que los de las primeras. Por eso es aconsejable rotarlos por diferentes sitios y que el docente hable en varios puntos de la clase. 

Apps y sistemas para el control del ruido

¿Cómo saber si la contaminación acústica de una clase es elevada? La tolerancia al ruido depende de cada persona pero aún así hay unos mínimos para poder escuchar a los demás, asimilar conceptos y hablar sin interrupciones. Existen varios sistemas y aplicaciones para saber con exactitud el nivel de ruido que hay en un aula. Algunos de ellos tienen un funcionamiento muy sencillo para que pueda ser entendido desde edades tempranas y fomentar así que los niños contribuyan a mantener un ambiente tranquilo.

  • – Semáforo control de ruido: hay diferentes versiones con varios niveles de ruido que cambian en función de los valores que establezcamos previamente. Los colores aparecen con caras de emoticonos que estarán tranquilas, contentas o tristes dependiendo del bullicio. Para colocar colgado de la pared o sobre una mesa. 
  • – Too Noisy: sus mediciones pueden seguirse en la pizarra digital. Muestra el nivel de ruido por “caritas”. Si es aceptable (en función de lo que ha fijado previamente el responsable) aparece una sonrisa. Si se sobrepasa cambia a la cara de tristeza y, en caso de llegar a niveles altos durante un tiempo determinado, se activa una alarma.
  •  Zero Noise Classroom: aplicación gratuita para Chrome con una cuenta atrás de hasta 60 minutos. Al finalizar el tiempo se muestra el porcentaje en el que se excedió de ruido. El objetivo es ayudar a gestionar el tiempo, saber en qué momentos es necesario estar callado y aprender a trabajar respetando los ritmos de los demás.

Un buen control del ruido en el aula será positivo para toda la comunidad educativa. No se trata de que los alumnos no puedan expresarse sino de que lo hagan con calma y respeto para que puedan intervenir compañeros y profesores.