Jueves, 21 noviembre 2019

¿Cómo hacer una tutoría en secundaria? Funciones y objetivos clave de una tutoría

¿Sabes cómo hacer una tutoría de secundaria? En UNIR abordamos las principales claves a la hora de realizar una tutoría, su relevancia y actividades.

La función tutorial forma parte de las labores del docente y está estrechamente ligada a la orientación educativa. Realizar tutorías de aula o individuales es una tarea más compleja de lo que aparenta ser. Requiere por parte del profesor un trabajo de evaluación constante de sus alumnos, la planificación de actividades en el aula y desarrollar habilidades como la flexibilidad, el diálogo asertivo y cierta intuición para anticiparse a los conflictos.

Los objetivos básicos de la tutoría son los siguientes: 

Mejorar el rendimiento académico de los alumnos.

Enseñar habilidades y técnicas efectivas para el estudio.

–Fomentar la buena convivencia dentro del centro y la adaptación del alumnado a la vida escolar. 

–Guiar a los alumnos para que descubran sus fortalezas y posibles vocaciones de cara al futuro.

–Y, por último: atender, intervenir y asegurarse de que los programas de actuación son óptimos para los alumnos tutelados con necesidades especiales. 

De aquí podemos extraer que el tutor se convierte para el alumno en un mentor o referente durante el curso o todo un ciclo educativo. 

La función tutorial: un imprescindible en la ESO

Antes de ejercer las funciones tutoriales de un alumno o un grupo (clase), el futuro tutor necesita conocer a fondo a sus futuros tutelados y en el momento vital en que se encuentran.

La ESO coincide con ese periodo de transición en el que el alumno (entre 12 y 16 años) abandona la infancia para convertirse en un adolescente y establecer las bases de su yo-adulto del futuro. Sin duda, la adolescencia es una etapa convulsa para el estudiante y para todos los adultos que le rodean: familia y profesores. 

Las primeras semanas de clase el tutor se centrará en informar a sus alumnos de cuáles son los objetivos del curso, las normas o las dinámicas de evaluaciones

El tutor de Secundaria debe tener en cuenta, durante su ejercicio tutelar, esos rasgos de personalidad que caracterizan al alumno adolescente: la necesidad de autoafirmación, el bajo control de las emociones, su impulsividad, la rebeldía, el egocentrismo… Y, además, no puede olvidar tampoco que estos cambios biológicos y psicológicos vienen acompañados de un reto añadido: la ESO. Al alumno de Secundaria se le exigirá autonomía y responsabilidad en el estudio, madurez emocional y la toma de decisiones sobre su itinerario educativo. Dicho esto, cabe esperar que la tutoría en esta etapa educativa sea de vital importancia para el desarrollo personal y académico del alumno.

Principales actividades de tutoría en Secundaria

Antes de abordar la práctica tutorial en sí misma, hay que discernir entre dos tipos de acción tutorial: 

A nivel individual: consisten en sesiones privadas con el alumno que muestra dificultades de aprendizaje, problemas de conducta en el aula o necesidades especiales.

A nivel grupal: el tutor tiene asignada (habitualmente) una hora a la semana en el horario de clase para reunirse con su grupo y trabajar sobre el programa tutorial establecido para el curso.  

 La función tutorial, en líneas generales, integra las siguientes actividades:

Dar la bienvenida al curso y/o centro

Durante las primeras semanas de clase el tutor se centrará en informar a sus alumnos de cuáles son los objetivos del curso, las normas del aula y del centro, las dinámicas de evaluaciones y las expectativas puestas en ellos.

Construir la historia de sus alumnos

El tutor necesita conocer a fondo el expediente de cada estudiante, los principales rasgos de su personalidad, sus fortalezas y dificultades académicas, así como su estilo de aprendizaje y hábitos de estudio. Por eso es necesario que se entreviste tanto con los alumnos como con las familias.

Coordinación con el resto del cuadro de profesores

De esta manera, se establece un punto de unión para recibir feedback sobre sus alumnos tutelados en las diferentes materias: comportamiento, evaluaciones, cumplimiento de responsabilidades y tareas.

Mediar y asesorar

La acción tutorial también sirve para ayudar a los alumnos a resolver los posibles conflictos entre ellos mismos o con el resto de los profesores. El tutor ofrecerá pautas para el diálogo; una visión objetiva del problema; les guiará para su resolución; y, cuando estos conflictos versan sobre alguna materia, transmitirá esta situación al docente responsable.

Orientación vocacional

Orientación y tutoría van siempre de la mano, pero especialmente en los cursos de tercero y cuarto de la ESO, donde una parte de la labor del tutor será la de informar y asesorar a sus alumnos para que elijan las materias optativas y el itinerario de Bachillerato más acordes con sus intereses profesionales y competencias.

Educar en las emociones y el autoconocimiento

La tutoría es el espacio más indicado para potenciar en el alumno su desarrollo personal, es decir, trabajar su autoestima, la metacognición,  la motivación frente al estudio y la autocrítica constructiva.

Actividades preventivas y de carácter social

Las clases de tutoría también fomentan el clima adecuado para tratar temas sociales de actualidad como la igualdad de género, los riesgos del consumo de drogas, el acoso o los peligros de las redes sociales. El tutor puede trabajar estos contenidos haciendo uso de apoyos (vídeos documentales, películas o noticias de actualidad en los medios de comunicación) y fomentando el debate en el aula. También puede programar la visita de un experto en el tema para que participe en la hora de tutoría.


Por último, solo añadir que, si bien es necesaria una buena programación de la labor tutorial, la flexibilidad a la hora de llevar a cabo la tutoría es básica para potenciar la comunicación y la participación del alumno.