Lunes, 17 febrero 2020

El secreto profesional del abogado: en qué consiste y cuáles son sus funciones

Si estás estudiando Derecho con el objetivo de dedicarte a la abogacía, en UNIR te contamos algo fundamental para el ejercicio de esta profesión. Descubre en qué consiste el secreto profesional del abogado, las funciones del mismo y las principales excepciones que pueden hacerse de su cumplimiento.

¿En qué consiste el secreto profesional del abogado?

El secreto profesional del abogado es uno de los pilares del sistema deontológico de la abogacía. Es esencial para el correcto ejercicio profesional, para la defensa de los derechos de los ciudadanos y para la correcta administración de Justicia. 

Al igual que otros profesionales, los abogados tienen el deber de no revelar, por cualquier vía o forma, ningún tipo de información que haya podido conocer en virtud de la relación profesional que le une a su cliente. No importa que esa información sea secreta o que ya sea conocida por terceros, el abogado no podrá, simplemente, revelar datos de cualquier índole que su cliente le haya confiado.

El secreto profesional del abogado abarca, por tanto, todas las conversaciones y propuestas del cliente, pero también las conversaciones mantenidas con el abogado de la parte contraria, con los compañeros y todos los hechos y documentos que conozca o haya remitido y recibido a raíz de su labor profesional. 

Recogido en la Constitución

Además de una obligación es un derecho que emana de la propia Constitución. Así pues, el artículo 24  ―incluido en el Título que enmarca los Derechos Fundamentales― se refiere al derecho de todos los ciudadanos a obtener la tutela efectiva de jueces y tribunales. Para hacer efectivo este derecho, la Carta Magna reconoce que será la ley la que regule los casos en que por razón de parentesco o secreto profesional “no se estará obligado a declarar sobre hechos presuntamente delictivos”, protegiendo el derecho de defensa efectivo de todos los ciudadanos y garantiza que los abogados puedan cumplir con su labor. 

Los distintos preceptos legales que regulan el secreto profesional del abogado abordan esta doble vertiente de obligación y derecho: la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) establece que los abogados “deberán guardar secreto de todos los hechos o noticias que conozcan por razón de cualquiera de las modalidades de su actuación profesional, no pudiendo ser obligados a declarar sobre los mismos”. Este deber se recoge en los mismos términos en el Estatuto General de la Abogacía y, de forma más detallada, en el propio Código Deontológico de la profesión, aprobado en su última versión por el Consejo General de la Abogacía Española en 2019. 

Funciones del secreto profesional

¿Cuáles son entonces las funciones del secreto profesional? De su naturaleza de derecho y deber concluimos que el secreto profesional del abogado sirve, en primer lugar, para garantizar el derecho de defensa de un ciudadano; ligado a esto, al ser un derecho para el profesional, permite al abogado ejercer de forma libre ―algo que redunda además en el beneficio de su cliente― y le protege frente a posibles coacciones por parte de quienes traten de hacerle declarar información protegida por el secreto profesional y que pudiera perjudicar a su cliente. 

Así, cuando un abogado es llamado a declarar en el marco de cualquier proceso sobre hechos que haya conocido gracias a su labor profesional, deberá acogerse a la LOPJ y no declarar solicitando el amparo si el juez así lo requiere. El incumplimiento del deber de secreto puede derivar en responsabilidad disciplinaria, civil o penal para el abogado infractor y, además, la información aportada vulnerando el secreto profesional carece de valor probatorio porque se habrá socavado el derecho a la defensa y a la intimidad del cliente.

Excepciones al secreto profesional

El abogado tiene obligación también de colaborar con la justicia, una situación que puede colisionar con el secreto profesional. En general, en caso de conflicto, prevalece el secreto profesional porque es la única forma de garantizar el libre ejercicio de la abogacía y el derecho a la defensa de los ciudadanos. Sin embargo, encontramos dos excepciones al secreto profesional del abogado en la legislación vigente:

  • – La obligación de colaborar y comunicar información de trascendencia que recoge la Ley General Tributaria
  • – La obligación de colaborar con el Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (Sepblac) en la prevención del blanqueo de capitales y financiación del terrorismo.

La doctrina ha aceptado también otras situaciones que permiten levantar el secreto profesional al abogado como, por ejemplo, para impedir la condena a un inocente o para exonerar al propio abogado que revela los secretos de imputaciones graves y falsas y es la única forma de demostrar su inocencia.

Por último, destacar que el secreto profesional no tiene límite temporal, es un deber que se perpetúa incluso aunque la relación abogado-cliente finalice, aunque la doctrina jurídica también ha dado por válidos casos en que el cliente renuncia al secreto profesional.