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Georgina Higueras: “China sabe que ha llegado su momento en el mundo, pero no hay que tenerle miedo”

La analista política y periodista, profesora del Máster Universitario en Formación Permanente en Relaciones Internacionales de UNIR, explica en una entrevista por qué la sintonía entre Estados Unidos y el ‘imperio del centro’ está peor que nunca y cómo afecta a la guerra de Ucrania.

Georgina Higueras, periodista, escritora y experta en China y Asia, es profesora de UNIR.

Recuerdo desde muy pequeño ese inquietante calificativo de “gigante dormido” siempre que se hablaba de China, pero el tiempo pasa inexorable y hoy, aunque sigue siendo un gigante, incluso bastante mayor que antes, ya no duerme. Ha despertado y de qué forma. “Yo creo que China se dio cuenta de que llegaba su momento en la crisis brutal de 2008, que afectó a Occidente y de rebote a todo el mundo. Porque China fue la que nos salvó a todos metiendo mucho dinero e impulsando su propia economía”, afirma Georgina Higueras, periodista de largo recorrido y escritora.

Esta experta en Relaciones Internacionales y en Asia considera que hoy el presidente chino Xi Jinping está plenamente convencido de esto, y cree que no tiene más remedio que jugar sus propias cartas si no quiere seguir al servicio de Estados Unidos y depender del mundo occidental. “China tiene su propia forma de ver el mundo, su propio modelo frente al norteamericano y occidental, en el que lo importante es la sociedad y no el individuo. Pericles hablaba de democracia y Confucio lo hacía del poder piramidal que viene del emperador, del hijo del cielo”.

Sun Zi eterno

Y asegura que “la filosofía y la geopolítica chinas también parten de principios distintos, como ya expuso hace 2.500 años el estratega Sun Zi, quien defendía que para por hacerse con un rival hay que utilizar el comercio, los regalos, comprarlo, usar la diplomacia, pero nunca llegar a una guerra que revienta todo. ‘Una victoria después de una guerra no es una verdadera victoria’, decía Sun Zi. Por eso pienso que no hay que tenerle miedo”.

Profesora del Máster en Formación Permanente en Relaciones Internacionales de UNIR, Georgina Higueras vivió en China entre 1979 y 1984, y suele ir una o dos veces todos los años: “Estuve dos meses cuando se produjo lo de Tiananmen y puedo pasarme seis si tengo que dar clase allí en la universidad, como en la de Hubei”.

La china es la única civilización de la antigüedad que aún se mantiene viva y que sigue ocupando el mismo espacio físico aproximadamente desde hace 5.000 años. Todo lo contrario que Estados Unidos, un país comparativamente muy joven y que es un crisol de diferentes culturas y razas y que, tras la caída del Muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética, parecía que se había quedado sin rival en la escena internacional. Así era, hasta que vimos en el cielo unos globos blancos y enormes…

EE. UU. y China en el espejo

China ya mira de tú a tú a Estados Unidos. Ambos países son las economías más grandes del mundo. El gigante norteamericano tiene el producto interior bruto más alto, mientras que el gigante asiático cuenta con el PIB más elevado en términos de paridad de poder adquisitivo. China es el mayor exportador del mundo y Estados Unidos, el mayor importador.
China camina sin prisa, pero sin pausa, y ya es el líder de la globalización. Es el socio comercial principal para más de 130 países, la primera potencia industrial y una parte fundamental en las cadenas de suministro. También es el primer acreedor global y cuenta con las mayores reservas de divisas del planeta.

Aun así, Estados Unidos sigue siendo el país más rico de la tierra, el líder en innovación y tecnología, y casi triplica el presupuesto militar chino, aunque este país anuncia año tras año subidas importantes en el presupuesto para sus ejércitos. Este año será superior al 7%.

De Deng a Xi

“Desde que Deng Xiaoping inicia la apertura al exterior, económicamente su obsesión era producir, producir y producir. Una estrategia que servía para ampliar sus contactos, para vender más y expandirse en el mundo, aumentar el desarrollo propio y al mismo tiempo el de otros, de lo cual también se beneficiaba China”, explica.

Según esta experta en política internacional, “China ha decidido poner todo su peso sobre la mesa internacional para defender sus propios intereses. Cada vez que EE. UU. ha dejado la silla, China la ocupaba rápidamente y hoy es el primer socio comercial de África y también el socio número uno en muchos países de Latinoamérica. Si te descuidas en lo económico, China te gana enseguida la posición. Para Occidente fue muy interesante la deslocalización de sus fábricas e instalarlas en China. No nos debería sorprender ahora su actitud, porque todos nos hemos beneficiado de esa mano de obra barata y de ese trabajar, trabajar y trabajar”, explica la docente de UNIR, que se muestra bastante más preocupada por Europa en el contexto internacional.

‘Quo vadis’ Europa

“China sabe muy bien hacia dónde va, pero nosotros no. El gran problema de Europa, que ha descuidado sus propios intereses frente a China, es que no tiene una posición común en política exterior y en defensa, además de las habituales peleas internas y el nacionalismo que sufrimos”, dice.

Pone como ejemplo la nueva Ruta de la Seda que está impulsando el gigante asiático “con enormes inversiones en infraestructuras, que le han llevado a situarse en distintos puertos en el Mediterráneo, mientras que China no acepta este tipo de inversiones europeas. Ahora no nos podemos llevar las manos a la cabeza”.

Georgina Higueras fue una de las primeras españolas en ir a estudiar a China y aprovechó la oportunidad para, además de aprender el idioma, recorrer un país que conoce muy bien. También ha viajado por Taiwán, Japón, India, Hong Kong, Indonesia, Irak, Irán y Australia, además de haber vivido casi cinco años en Rusia. “Cuando llegué a China en 1979, lo que había era un país absolutamente pobre en el que un 80% de su población era campesina, mientras que hoy más del 60% es ya población urbana. Aunque ha conseguido erradicar la pobreza extrema, el país sigue teniendo 600 millones de ciudadanos que tienen un sueldo de 150 euros al mes”.

Taiwán como espoleta

Al margen de los globos espía, según unos, y de observación, según los otros, Taiwán es ahora el principal foco de fricción entre ambos países. De hecho, China anunció hace solo unos días que luchará decididamente si la isla declara su independencia mientras intensifica las maniobras militares en la zona. “China teme que, de la misma forma que Estados Unidos usa la guerra de Ucrania para debilitar a Rusia, pueda utilizar Taiwán para debilitarles”, sostiene.

Y se remonta a 1949, cuando Mao y el Partido Comunista Chino ganaron la guerra civil y el Partido Nacionalista de Chiang Kai-Shek, hasta entonces en el poder, se tuvo que retirar a Taiwán: “China sigue buscando recuperar Taiwán de forma pacífica y si se mantiene el statu quo actual no habrá problemas, pero no puede permitir que la isla se declare independiente. No tendría más remedio que frenarla porque, si no hace nada, entonces se le levantaría todo el país”.

Según Higueras, “el Partido Comunista Chino está metido en un callejón sin salida porque toda su política desde 1949 ha ido dirigida a la recuperación de la isla. A la vez, Taiwán es un país que vive independiente desde hace 75 años, que tiene establecida una democracia desde 1996, que goza de un nivel de vida altísimo y que no quiere estar bajo los dictados del PCCh. Otro callejón sin salida”.

La India, el otro gigante en el tablero asiático

La tensión en la zona entre ambos gigantes mundiales afecta de manera directa a todo el continente, y la India es también otra parte clave del tablero geopolítico. “Las grandes empresas norteamericanas están saliendo de China y se están ubicando en la India y en el sudeste asiático”, afirma.

Higueras compara al otro gigante asiático con Europa. “A la India le pasa un poco como a Europa, que se siente en medio de dos grandes poderes, con la diferencia fundamental de que ella tiene una independencia militar y la UE no. La India, que está aumentando muchísimo su capacidad militar, de momento, está jugando a beneficiarse de la pugna entre las dos grandes superpotencias. Tampoco hay que olvidar su poder nuclear y que no ha firmado el Tratado de No Proliferación”.

¿Qué pasa con Japón?

La otra ficha importantísima de este tablero, al margen de la inestabilidad permanente entre las dos Coreas, es Japón, que históricamente siempre ha sido el otro gran imperio frente al chino. “Todos conocemos la historia entre ambos, pero ahora no son potencias equivalentes”.

Sin embargo, pone el énfasis en que ahí está también Norteamérica. “Al ganar la guerra, Estados Unidos impuso una nueva Constitución que convierte a Japón en un Estado pacifista. No tiene ejército, pero sí unas fuerzas de defensa que están perfectamente armadas. Japón está dando pequeños pasos para cambiar su Constitución y a la vez multiplicando el presupuesto de sus fuerzas de defensa. Ya prácticamente tiene el tercer presupuesto militar del mundo”, apunta.

Rusia, Ucrania y las líneas rojas

En estos juegos de guerra y de intereses cruzados, Rusia y su invasión de Ucrania, una guerra que ya ha cumplido un año, tienen un papel determinante. “Yo creo que China va a continuar manteniendo unas relaciones muy estrechas con Rusia porque se siente amenazada por Estados Unidos, que acaba de llegar a un acuerdo con Filipinas para la utilización de otras cuatro bases militares en el país. Está absolutamente rodeada de bases norteamericanas menos, precisamente, en el territorio ruso”.

Georgina Higueras afirma que “Ucrania es un país con dos almas, una occidental, pro polaca, y otra rusa, la del Donbass y también Crimea”. Y continúa: “Desde que Bush decidió en el año 2008, en la cumbre de Bucarest, que Georgia y Ucrania ingresaran en la OTAN, Rusia ya avisó de que era una línea roja que no se podía cruzar”.

Para Rusia -asegura-, Ucrania es una cuestión existencial, igual que lo es en cierta forma para Estados Unidos, que también está en su propia lucha existencial, porque en 1991, con la desintegración de la URSS, se convirtió en el primer país del mundo en dominar el globo. Un poder omnímodo que ahora no quiere perder. Y quiere utilizar a Rusia, un gigante con los pies de barro, para debilitar de paso a China. La cuestión es que Putin, si se siente acorralado, pueda hacer cualquier barbaridad antes que perder”.

La necesaria vía diplomática

Para esta experta en Asia y en geopolítica, “es tan difícil que Rusia trague con que la OTAN se coloque en sus fronteras, como lo era para Kennedy tragar con que la URSS pusiese armas nucleares en Cuba. Pero media hora antes de la guerra, Kruschev llamó a Kennedy y se paró la guerra. Lo que es tremendo ahora es que no estén en la vía diplomática, cuando todas las guerras la tienen. Europa, y especialmente Francia y Alemania, deberían forjar una negociación, porque esta guerra va a terminar antes o después, pero con una negociación”.

Una vía diplomática que se profundiza en clases como las que ella imparte en el Máster Universitario en Formación Permanente en Relaciones Internacionales de UNIR. “Lo que tiene de interesante una titulación como esta es que recurre a muchos expertos. Ser catedrático y doctor está muy bien, pero a lo mejor no te da el conocimiento sobre el terreno que se necesita en cuestiones como las relaciones internacionales. Y es una experiencia clave para dar un visión, digamos, más ajustada a la realidad en cuestiones esenciales”.


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