Universidad Internacional de La Rioja

¿Qué me conviene más: estudiar un máster oficial o uno ‘profesionalizante’?

La mayoría de quienes deciden cursar un máster tras terminar sus estudios de grado lo hacen por una necesidad de especializarse para adecuarse a las necesidades del mercado laboral. Pero la gran oferta académica existente al cursar un posgrado plantea dudas. En ese contexto, muchos se preguntan si conviene más un máster oficial o uno ‘profesionalizante’. Ambas posibilidades implican ventajas y diferencias, aunque también tienen puntos en común.

A la hora de mirar los beneficios de un máster oficial, se trata de una titulación reconocida por el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Es decir, tiene homologación en los 47 países miembros del mismo.

Consta generalmente de 60 créditos, ECTS, (con una duración media de un año) o de 120 (dos años). Un máster oficial, homologado como tal por el denominado Plan Bolonia, que rige en la UE, es un requisito indispensable para aspirar a un programa de doctorado. A ese posgrado se accede a través de un máster específico, y por término medio los estudios se prolongan durante cuatro años.

Si el estudiante que ha cursado el máster desea hacer una oposición para un puesto en la administración pública, el máster oficial le puede servir para convalidar y aumentar sus puntos.

Acreditación de la ANECA

Los másters oficiales tienen sesgos un tanto más ‘teóricos’ que los ‘profesionalizantes’. Para alcanzar el ‘status’ de oficiales deben cumplir unos requisitos similares a todos, exigidos por la Agencia Nacional de la Evaluación de la Calidad y la Acreditación (ANECA).

Dentro del cómputo global de  60 créditos, al menos 6  han de estar relacionados con prácticas en empresas y serán evaluables.

Si uno está pensando a más largo plazo en realizar un posterior doctorado, preparar oposiciones o incluso emigrar a un país vecino para crecer profesionalmente y homologar un estudio (reconocer en un determinado país la validad de un título expedido por otro), los motivos antes explicados adquirirán un peso fundamental a la hora de decantarse por un máster oficial.

Orientados a la práctica

Los denominados masters ‘profesionalizantes’ se denominan títulos propios: los aprueban los consejos de las universidades y se someten a estándares normativos más flexibles.

En este caso, lo exclusivamente importante pasa por absorber conocimientos que se ajustan minuciosamente a las demandas del mercado.

Flexibilidad formativa

Los títulos profesionales, que pueden ser expedidos tanto por universidades públicas o privadas como por empresas, muestran otra gran ventaja: la flexibilidad formativa, más adaptada a un campo específico en el terreno profesional.

Esa flexibilidad se manifiesta en la realización de actividades, la posibilidad o no de realizar exámenes sobre los módulos que se han impartido, la entrega de prácticas y la clara vocación eminentemente práctica de estos programas. Están plasmados en innumerables dinámicas de grupo que son realizadas para reforzar conocimientos y reforzar lo aprendido.

Los masters ‘profesionalizantes’ muestran una salida veloz para hacer frente a las demandas de las empresas sobre las universidades y los futuros profesionales. El ejemplo de Marta Torres, alumna de UNIR, resume el de miles de jóvenes en España, a quienes les seduce la idea de cursar un título propio a la hora de buscar una salida profesional.