La visión práctica de los abogados de Zarraluqui se suma al Máster en Derecho de Familia

Crisis de pareja, rupturas matrimoniales, divorcios, pensiones compensatorias a los cónyuges y alimenticias para los hijos, liquidación del régimen económico matrimonial, adopciones, acogimientos, reclamaciones de paternidad y filiación, incapacidades, sucesiones… Son algunas de las delicadas cuestiones con las que a diario trabajan los abogados de familia, a los que los clientes recurren en busca de asesoramiento profesional y experto para intentar resolverlas bien de forma amistosa o bien, en el peor de los casos, por vía judicial. Temas complejos que aúnan la vertiente emocional, vital y económica, por lo que requieren de una preparación especial para poder resolverlas.

Con ese objetivo de mejora en mente UNIR y el prestigioso y casi centenario despacho Zarraluqui Abogados de Familia han sellado un acuerdo de colaboración para poder aportar una visión práctica única al Máster Universitario en Derecho de Familia. De esa forma, los estudiantes de esta titulación podrán trabajar con casos reales que planteen los abogados de Zarraluqui en varias de las asignaturas.

A través de las sesiones virtuales, estos proporcionarán las pautas para resolverlos. Una vez trabajados, los especialistas ofrecerán a los estudiantes la solución al caso y los criterios sobre los que debe basarse la corrección, mientras que los alumnos podrán proponer en directo todas las dudas que les hayan surgido mientras los realizaban.

Especialización y formación

“Contar con especialistas con la experiencia de un despacho de alto nivel como este aportará a los alumnos una visión práctica que les proporcionará la especialización y formación adecuada que necesitan”, explica Lola Arranz, vicedecana de la Facultad de Derecho de UNIR. Con ella coincide el rector, José María Vázquez García-Peñuela, quien alaba la actuación de este despacho, “presidida siempre conforme a los principios de honestidad y de un buen hacer profesional del que nos interesa mucho que nuestros estudiantes tomen nota”.

Esta aportación práctica se une a la visión amplia y especializada que aporta el Máster Universitario en Derecho de Familia sobre todas aquellas materias cuyo dominio precisa un abogado para responder a los requerimientos de sus clientes en cuestiones relativas a esta rama jurídica. No solo eso, sino que también facilita la introducción en el campo de la investigación en esta materia.

Y es que, como detalla la directora de la titulación, Esther Salmerón, un buen abogado de familia “debe ser un gran conocedor de las especificidades del Derecho de Familia, tener experiencia práctica, empatía y trato cercano con sus clientes, a fin de transmitirles la confianza necesaria en un ámbito tan delicado como es el de las cuestiones que surgen en el ámbito familiar”.

Enfoque internacional

Grandes habilidades negociadoras y técnicas para llegar a acuerdos completarían el perfil idóneo de unos profesionales muy demandados. ¿El motivo? “Que la familia siempre ha sido, es y será la base de la sociedad y por ello la necesidad de expertos en una materia tan específica siempre es muy elevada y, además, se incrementa por las dificultades que el aumento de parejas en las que al menos uno de sus miembros es extranjero, suponen para la resolución de conflictos de familia que alcanzan una dimensión internacional”, añade Salmerón.

Este enfoque internacional es precisamente una de las claves en las que también abunda este postgrado, puesto que el incremento de las migraciones repercute directamente en el aumento de parejas internacionales. Todo un reto para los abogados de familia, que tienen que dominar el Derecho Internacional Privado y la normativa comunitaria que debe aplicarse a la hora de resolver conflictos entre parejas que tienen ese elemento de extranjería.

Situaciones teóricas que ahora también serán prácticas a través de los casos del despacho Zarraluqui Abogados de Familia que, como indica Luis Zarraluqui, su socio director, “está absolutamente especializado en el sentido amplio del derecho de familia, especialización en la que llevamos alrededor de cuarenta años dedicados a ella”.