Universidad Internacional de La Rioja

El consorcio de colaboración entre universidades de habla hispana cobra impulso en Ecuador

En la teoría, ha supuesto un reconocimiento y clamor unánimes. Todos, impulsores, participantes y asistentes a las diversas sesiones, ponencias y mesas redondas que han conformado el Congreso Internacional de Educación Superior de Calidad en el Espacio Iberoamericano (ESCEL) han coincidido en destacar una máxima: la importancia de la colaboración universitaria. De ella dependerán, a su vez, el estímulo al crecimiento científico, el impulso a los programas de doctorado o el desarrollo de nuevas tecnologías. Factores todos ellos que suman, y mucho, a la hora de hablar de calidad en la educación.

En la práctica, toda iniciativa es poca y muy bienvenida. Y es ahí donde cobra protagonismo Cofuturo. Una red surgida de la alianza entre UNIR, la Universidad de Alcalá y la Universidad Rey Juan Carlos, y a la que también se ha adherido más recientemente la Universidad de las Fuerzas Armadas de Ecuador (ESPE). Porque ha sido precisamente en Quito, sede los pasados 8 y 9 de marzo del congreso ESCEL, donde esta iniciativa para aunar a universidades de habla hispana ha cobrado impulso y se ha presentado ante una veintena de rectores.

El director del Congreso, Guillermo Calleja, ha sido el responsable de, en el marco incomparable de la Fundación Guayasamín, hacer públicos y transmitir los principales objetivos ya fijados. Esto es, crear un grupo de trabajo que aborde la formación continua y que  permita a las universidades el tener una plataforma para formar a sus profesores en temas de tutorías en línea y formación online. El segundo se centra en la creación de un área de trabajo de emprendimiento.

De esta forma, y con la adhesión de las universidades iberoamericanas a este proyecto, se logrará mejorar la calidad de la formación universitaria y el desarrollo de la carrera académica e investigadora de su profesorado, además de optimizar el posicionamiento de las universidades de habla hispana para que tengan mayor peso a nivel internacional.

“Al contrario de lo que sucede en otras entidades como las empresas, donde su calidad mejora sobre la base de la competencia entre ellas, en la universidad la calidad mejora no compitiendo, sino colaborando. Esto tiene que ver con el objeto de la universidad, la difusión de la verdad. Es un bien suyo que, aunque se comparta, no se agota”, señala el rector de UNIR. Para José María Vázquez García-Peñuela, iniciativas de este tipo “refuerzan lazos de conocimiento y relación entre las instituciones universitarias de habla española a un lado y otro del Atlántico”.

Cofuturo tiene una gran importancia porque nos va a permitir entrar en un proceso de colaboración entre universidades de Iberoamérica, conocernos y apoyarnos; es el inicio para trabajar en conjunto y fortalecernos”, se ha mostrado convencida Claudia Segovia, coordinadora de fondos internacionales para la investigación de la ESPE. Segovia ha recordado que, en los últimos diez años, en Ecuador “hemos tenido un proceso de transformación y transición súper importante en el que hemos tenido que superar muchos retos para la mejora de la calidad de la educación”.

Claudia Segovia

También muy a favor se ha pronunciado Enrique Santos, consejero del Consejo de Educación Superior (CES) de Ecuador. “Dentro del CES siempre hemos insistido en que las universidades ecuatorianas se desarrollen con base a alianzas estratégicas y redes, no concebimos el desarrollo de una academia, de un doctorado, solo sobre bases nacionales. Es necesaria una interacción con los mejores del mundo académico y tenemos la posibilidad de llegar a esas alianzas”, ha explicado.

Para él, “toda alianza con universidades de calidad, y en este caso UNIR, la Alcalá y la Juan Carlos lo son, -están en la lista de Senescyt, que en mi opinión es bastante rigurosa-, nos da la posibilidad de seguir desarrollándonos en líneas en las que a veces hemos tenido temor“.

Enrique Santos

En términos similares se ha manifestado Vicente Véliz. El rector de la Universidad Técnica de Manabí (UTM), habla de “llenar vacíos históricos” a la hora de referirse a Cofuturo. Porque el desarrollo universitario, según él, no se da sino a través de la cooperación y colaboración. “Ojalá todos apostemos por un planteamiento tan interesante, porque a la larga, toda Iberoamérica podría acabar siendo beneficiada con los éxitos de las diferentes universidades y sistemas de educación superior“.

Un logro que también permitiría a Ecuador seguir en la senda trazada en los últimos años, en los que el esfuerzo ha sido “enorme y la cosecha abundante; ha pasado de los últimos puestos en casi todos los indicadores de calidad en la educación superior a tener mejores ubicaciones”, manifiesta Véliz y hace referencia al salto “gigantesco” en la cantidad de doctores que hay en las universidades ecuatorianas.

“Considerar investigaciones de forma conjunta, el intercambio de estudiantes latinoamericanos que puedan ir a universidades españolas y al revés, y que docentes y catedráticos puedan hacer investigaciones conjuntas hace a ese tejido generar espacios nuevos para poder aspirar a una mejor calidad en la educación. Estas alianzas refuerzan y alientan ese vínculo histórico entre España y América Latina”, coincide Nelson Federico Mora.

El responsable del programa BECAL de Paraguay es consciente de que, en la región, las universidades “aún deben dar ese paso para saltar a primera línea y eso implica asociarnos con universidades que tienen mayor experiencia y las españolas tienen mucho que brindarnos en experiencia, crecimiento, procesos de calidad y certificación“.

El consejero de Universia, Jaume Pagés, admite que, “sin duda, cualquier acuerdo de este tipo es bueno para el futuro y poner de acuerdo a las instituciones para abordar problemas que, cada una por separado, no pueden resolver“. Eso sí, ha recordado que el lanzamiento de una colaboración interuniversitaria a nivel de toda Iberoamérica “lleva años de recorrido pero es complejo porque no hay una Administración con fuerza suficiente para unificar la educación superior como ha ocurrido en Europa; son las propias instituciones las que deben hacerlo con dificultades extraordinarias por ser un elemento más de presión que sufre el sistema educativo”.

De “tremendamente interesante” lo califica Miguel Ángel Sastre, responsable de la división de Evaluación de Enseñanzas e Instituciones de la ANECA. Además, ha asegurado que la enseñanza online “abre unas puertas muy interesantes e importantes porque contribuye a la globalización del conocimiento”. También ha tenido palabras de elogio para Ecuador y Latinoamérica, en general, al reconocer el esfuerzo y las inversiones realizados en los últimos años “para elevar el nivel de la educación superior”.

Por su parte, el consejero de Educación, Formación y Empleo de La Rioja, Alberto Galiana, ha calificado Cofuturo de “enfoque práctico y novedoso al ser flexible y democrático en la participación de las diferentes instituciones, para que unas beban y crezcan en función de lo que les enriquezcan las demás”. En ese sentido, considera que esta red de alianzas puede resultar “constructiva para crear iniciativas nuevas y fomentar una riqueza que aún está por explotar en este nivel”. Convencido de que un espacio latinoamericano de educación superior “merece la pena”, Galiana ha señalado que la educación online puede constituir “una magnífica vía de extensión del conocimiento universitario a todas las capas sociales”.