Ecuador se fija en el modelo español de acreditación y calidad de sus universidades

La oficialidad y homologación de los títulos, la certificación y reconocimiento del profesorado, la evaluación institucional… Cuestiones de gran calado cuando de educación universitaria se trata y que difieren según las normativas de cada país. Así lo ha podido comprobar la delegación de asambleístas ecuatorianos que durante una semana ha visitado España para conocer de primera mano su modelo de acreditación y calidad universitaria integrado en el Espacio Europeo de Educación Superior.

El objetivo de sus diez integrantes, que representan a todas las bancadas políticas del Ecuador -entre ellos algunos miembros de la Comisión de Educación ecuatoriana-, era el de estudiar las especificidades del sistema universitario español para, a posteriori, valorar su posible implantación en la educación universitaria del país latinoamericano.

Y es que, si bien el año pasado se aprobó una Ley Orgánica de Educación Superior (LOES), tanto el gobierno ecuatoriano como la Asamblea Nacional han mostrado su deseo de implementar iniciativas que incrementen la calidad y flexibilidad de los estudios universitarios. Es el caso, entre otras, del modelo de enseñanza online, que cada vez gana más adeptos entre los estudiantes ecuatorianos por sus facilidades para compaginar familia, trabajo y enseñanza.

UNIR comparte su experiencia

Así lo han corroborado en la que ha sido su primera cita de una intensa agenda. En su paso por UNIR han tenido la oportunidad de conocer su particular andadura, basada en un modelo e infraestructura de educación en línea. Entre otras cuestiones, han descubierto cómo, gracias a la tecnología, se garantiza la calidad de la enseñanza virtual, el formato de acceso de los alumnos, la indispensable figura de los tutores o la transferencia de la investigación.

Todo un aprendizaje que ha continuado en días posteriores durante sus encuentros con la coordinadora de Educación Superior de la Organización de Estados Iberoamericanos, Ana Capilla, el director general de Investigación e Innovación de la Consejería de Ciencia, Universidad e Innovación de la Comunidad de Madrid, Alejandro Arranz, el director de la Fundación para el Conocimiento Madri+d, Federico Morán, la viceconsejera de Universidades e Investigación de la Junta de Castilla y León, Pilar Garcés, el director de la Agencia para la Calidad del Sistema Universitario de Castilla y León (ACSUCYL), José Ángel Domínguez, y la consejera de Educación de esta comunidad autónoma, María del Rocío Lucas Navas.

Visita a la ANECA

Reuniones con los responsables de diversos órganos reguladores a lo largo de las cuales han podido esbozar las líneas básicas de un modelo cuyo garante principal es la ANECA. Precisamente ha sido allí, en la sede de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación, donde los asambleístas han puesto el punto y final a su tour. Y lo han hecho con una intensa y constructiva sesión donde el director de programas de enseñanza de ANECA, Miguel Ángel Sastre, ha realizado una semblanza del modelo español, conformado, además de por ellos, por otra decena de agencias evaluadoras con competencias en sus respectivas comunidades autónomas.

La coordinación entre todas ellas es clave para poder cumplir el objetivo de este organismo surgido en 2001 con la aprobación de la LOU (Ley Orgánica de Universidades): promover la garantía de la calidad del sistema de Educación Superior en España y su mejora continua mediante procesos de orientación, evaluación, certificación y acreditación, contribuyendo a la consolidación del Estado Europeo de Educación Superior y su rendición de cuentas a la sociedad.

Labor que desempeñan revisando todos y cada uno de los programas académicos de las diferentes universidades con un ciclo compuesto por tres fases: Verifica (donde se garantiza su calidad), Monitor (donde de valora que no se pone en cuestión el proyecto teniendo en cuenta su aplicación) y Acredita (que garantiza el aprendizaje de calidad). Todo un proceso que comprende entre cuatro años (los másteres) y seis-siete para los doctorados y grados. Una vez que los títulos obtienen el visto bueno de la agencia, estos se insertan en el Registro Unificado de Centros y Títulos (RUCT).

“Desde marzo de 2018 contamos con una acreditación institucional de centros, de facultades, diferente a la de Ecuador, que es de universidades. Su plazo es de cinco años y supone un sistema de aseguramiento interno de calidad en el centro certificado e implantado por una agencia”, ha destacado Sastre, antes de revelar que, por ahora, ya se ha evaluado a 32 centros, de los cuales han obtenido el visto bueno 26.

Sexenios de transferencia

Sus palabras han sido escuchadas con suma atención por los asambleístas, quienes han quedado muy interesados en estas cuestiones, al igual que en la certificación del profesorado, área en la que la ANECA ha estrenado una nueva modalidad. “Además del reconocimiento de la actividad investigadora por sexenios, hemos desarrollado un programa piloto para reconocer los sexenios de transferencia, que incluye las patentes, los contratos con empresas o instituciones públicas, las start up…”, ha desgranado Sastre.

El objetivo, el de ampliar el abanico de méritos que pueden entrar en el sistema, además de la investigación de base (papers). Por ahora, el éxito ha sido tal que ya han recibido nada menos que 17.000 solicitudes para ser evaluadas, cuando una convocatoria ordinaria de sexenios las peticiones rondan las 9.000.

Tras sus explicaciones, y con la mente y la mochila repleta de todas estas ideas y apuntes, los representantes legislativos ecuatorianos han puesto rumbo al Ecuador con el objetivo de contribuir a ofrecer a sus ciudadanos de la mejor educación superior de calidad posible.