Un equipo de UNIR representa a España en la Telders International Law Competition

Un salmantino, un cordobés y un vizcaíno. O lo que es lo mismo, Ricardo Rodríguez Cobos, Eduardo Merinas Higueras y Yegor Varela Álvarez. Estos tres alumnos del Grado en Derecho de UNIR disfrutaron de una oportunidad inolvidable: representar a España en la Telders International Law Moot Court Competition, una competición de altísimo nivel para futuros juristas que tiene su final en La Haya.

Ricardo, Eduardo y Yegor completaron una meritoria actuación, quedando en mitad de una tabla formada por 24 países participantes. No en vano, se situaron por delante de históricos finalistas como Grecia, Suiza o Inglaterra. Acudir a este campeonato constituye todo un honor. Solo llegan los mejores equipos y únicamente acude una universidad por cada país. Y un año más, UNIR encarnó a España. La competición se basa en la simulación de un juicio, durante el que los estudiantes representan al Estado demandante o demandado. Y en habla inglesa deben demostrar sus conocimientos en Derecho Internacional Público para defender sus argumentos en materias principales como la Responsabilidad de los Estados, la Discriminación Racial o la Inmunidad Diplomática.

“Me decidí a participar porque siempre he considerado que la Universidad es algo más que matricularse en una serie de asignaturas y aprobar los correspondientes exámenes”, señala Eduardo. “El problema era que trabajando y estudiando no sabía si podría contar con el tiempo necesario para esta actividad. Pero tras consultar los plazos de entrega y el nivel de desempeño con mi tutor y con la profesora, María del Ángel Iglesias, lo vi asequible”, afirma este andaluz afincado en Madrid por cuestiones laborales.

Por tanto, el esfuerzo y el sacrificio fueron notables. “Aunque ha resultado una experiencia de gran valor, de la que he obtenido lecciones muy útiles como jurista”, explica Ricardo desde Burgos, adonde se mudó hace cuatro años por motivos profesionales. La Telders International Law Moot Court Competition les ha exigido, entre otras cosas, dedicación, trabajo en equipo, horas de investigación, ejercitar la oratoria…

“Tanto mis compañeros como yo hemos trabajado mucho más de lo que imaginábamos, ya que cada día aprendíamos más. Cada sentencia nueva que encontrábamos era una fuente de alegría, y, en definitiva, cada pasito que íbamos dando nos acercaba poco a poco a la solución. Y esa sensación es magnífica”, asegura Eduardo.

Así, recuerda que “el día del concurso sentía que me iban a comer los nervios, que me pondría frente al jurado y entraría en pánico. Pero no fue así”. “Los nervios estaban, pero la preparación también. Y tras salir de la primera ronda, tras comprobar que habíamos vapuleado al equipo contrario con sólidos y trabajados argumentos, no pude pensar en otra cosa más que en la ronda del día siguiente y en hacerlo mejor de lo que lo había hecho”, declara.

Yegor y Ricardo, en Budapest

Bagaje y ronda previa

Durante el campeonato, jueces como los de Irán y Serbia les otorgaron la calificación de ‘excelente’. “Esta experiencia me ha aportado tantas cosas: aprender a gestionar y controlar el estrés en situaciones límite, crecer de forma cualitativa en el manejo del inglés jurídico, conocer a gente brillante de diferentes países con la que guardaré contacto siempre, y por último, conocerme un poco más a mí mismo”, resume Yegor.

Él y Ricardo participaron además en la ronda amistosa previa a este campeonato en la prestigiosa universidad húngara Elte Law School en Budapest. “Fue increíble. Destacaría la brillante organización del torneo y la importancia que la facultad Elte Law School da a los Moot Court como mecanismo educativo para la formación del futuro abogado”, indica Yegor.

“Sin duda esta experiencia me ayudará en mi día de mañana como jurista. Porque cuando tenga que enfrentarme a una situación real, del mundo profesional, sabré por dónde empezar a buscar la solución al problema que se me plantea”, apunta Eduardo.

Un buen sabor de boca que comparten Yegor y Ricardo. “Me gustaría agradecer a María del Ángel Iglesias y a UNIR esta gran oportunidad, en la que he podido enfrentarme a los que son, en mi opinión, algunos de los ámbitos más importantes del Derecho: el conocimiento profundo de la materia, el inglés jurídico y la oratoria, junto con las formas de comunicarse con un tribunal”, enfatiza el primero. A lo que el segundo añade: “Me siento orgulloso de haber podido competir en litigios de Derecho Internacional Público con alguno de los mejores equipos a nivel internacional”.