Universidad Internacional de La Rioja

Cómo la tecnología reaviva el interés por la Historia en las aulas

¿La enseñanza de la Historia está obsoleta? ¿Qué saben los chavales de doce años sobre el Medievo? ¿Qué relación puede haber entre una catedral gótica y una impresora 3D? Que se lo pregunten a los alumnos de 4º de la ESO del colegio San José-Niño Jesús de la localidad cántabra de Reinosa, convertidos ahora en auténticos expertos en monasterios y ciudades medievales. Y todo gracias al aprendizaje basado en proyectos (ABP) que Verónica López García, alumna del Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria de UNIR, ha llevado a la práctica como pieza clave de su Trabajo de Fin de Máster (TFM). Una iniciativa interdisciplinar que ha obtenido el premio a la Mejor Experiencia de Programación, Robótica y STEM en los galardones a la innovación educativa de SIMO 2017.

Pero, ¿cómo surgió todo? Para conocer el origen, hay que remontarse meses atrás. Es entonces cuando Verónica López, licenciada en Historia, materializa su recurrente idea de realizar un Postgrado. “Era una prioridad y entonces apareció UNIR, al ser online me permitía buscar trabajo y tenía buenas referencias de profesores del colegio donde estudié”, agradece.

El mismo centro escolar al que regresa y que, para ella, representa una “segunda casa”. El trato con el equipo del centro es el mismo que en su etapa de estudiante, pero algo ha cambiado. Las tablets, las buenas prácticas y dos impresoras 3D se han adueñado de las aulas. “Tuve claro que si tenía que realizar prácticas, quería que fueran allí, con el que había sido mi profesor de Historia”. Llegado el momento de hacerlas, ambas partes no podían estar más ilusionadas. Y fue precisamente esta conexión la que posibilitó el éxito.

Dando forma al Medievo

La joven historiadora tenía claro que quería desarrollar un TFM práctico. Como ejemplo, la labor que docentes como Rosa Liarte desarrollan en su misma materia. “Cuando comenté la idea con mi tutor en el centro me invitó a trabajar con las impresoras 3D y sugirió llevar el proyecto a las aulas, fue una apuesta arriesgada por su parte y no puedo estar más agradecida”, rememora. Un gran paso adelante. El de introducir los juegos y las aplicaciones informáticos en el estudio pormenorizado de la Historia. Y todo a través de un trabajo directo con alumnos y docentes que llevaría por nombre ‘Dando forma al Medievo’ donde el verdadero reto era el de integrar a unos estudiantes de PMAR (Programa para la Mejora del Aprendizaje y Rendimiento) en el curso ordinario de 4º de ESO y facilitarles la consecución de los objetivos de dicha etapa.

“Cuando irrumpí en el aula de Robótica diciendo que durante un tiempo estudiaríamos Historia no les pareció nada atractivo”, admite López. Pero ya desde la primera clase percibieron que no era lo que esperaban. A lo largo de diez sesiones, y como los chicos ya conocían el programa de diseño 3D Tinkercad, “pasamos a la acción”. Los dos docentes les dividieron en tríos y les proporcionaron un breve dossier que elaboró ella. En él se incluía una concisa introducción del tema a tratar y los elementos que debían incluir en sus construcciones “de los que la mayoría no habían oído hablar pero al final los conocieron y recrearon, ahí está la magia”.

A la par, en la asignatura de Plástica “trabajaron con diferentes técnicas los escenarios para desarrollar historias del medievo en la herramienta Scratch; y mientras se enfrentaban al reto de darles forma, se iban haciendo preguntas. Este es el auténtico proceso de enseñanza y aprendizaje“, detalla López. Una experiencia que no duda en calificar de “preciosa; como docente, lo mejor que te puede pasar es ver a tus alumnos disfrutar del aprendizaje mientras alcanzan los objetivos”, se congratula, antes de reconocer que los roles llegaron a invertirse “y nosotros aprendimos también de los alumnos, todos teníamos ganas de entrar en esa clase”.

Premio en SIMO 2017

Para ella, el día a día, apreciar cómo los chavales se iban motivando, le ha hecho comprender “que este es, probablemente, el buen camino, más aún cuando los propios alumnos manifiestan haber aprendido Historia haciendo lo que más les gusta“. Pero, por si no fuera suficiente satisfacción, a ello se unió el orgullo de que el colegio presentara esta iniciativa al SIMO y que, finalmente, obtuvieran el premio. “Es algo increíble, aún lo estoy digiriendo”, afirma esta egresada con sobresaliente en su TFM. No es para menos.

¿Y ahora qué? Mientras da clases extraescolares en la academia del colegio San José, continúa estudiando inglés y formándose en UNIR con una Mención. Porque toda preparación es poca mientras aguarda la oportunidad de enseñar Historia y, por supuesto, hacerlo a través de proyectos tan innovadores y exitosos como este.