César Remón da el salto de los estadios al mercado laboral

La carrera de un deportista de élite es corta. Y, a sus 33 años, la de César Remón ha sido más breve de lo que este futbolista de la Unión Deportiva Logroñés (UDL) hubiera imaginado. De lo que hubiera querido. Ahora que este club de su ciudad se juega el ascenso a Segunda División, el riojano cuenta los días que le restan hasta colgar las botas. El próximo 30 de junio abandonará el fútbol profesional obligado por los continuos problemas musculares que sufre en el sóleo.

Será un adiós a una vida entregada al deporte. “La última jornada va a ser muy dura porque llevo jugando al fútbol desde los 13 años”, afirma dejando traslucir la emoción en sus palabras. También, una ilusión. Porque, tras unas merecidas vacaciones, César iniciará un tiempo nuevo para el que serán fundamentales los estudios de Grado en Administración y Dirección de Empresas y el Máster Universitario en Neuromarketing que realizó en UNIR.

Foto cedida por Eduardo del Campo

“Quiero tener un futuro y trabajar en algo que me llene, como hasta ahora lo ha hecho el deporte”, señala. Durante su etapa deportiva, César siempre tuvo claro que debía formarse y prepararse para ese mañana fuera de los estadios. “Siempre es más fácil lograr un empleo de calidad si tienes unos estudios universitarios que si careces de ellos”, indica.

Para el centrocampista riojano, su paso por UNIR está salpicado de “buenos recuerdos”. “Si no llega a ser por UNIR aún seguiría sacándome el Grado en Administración y Dirección de Empresas”. Y es que no oculta que es “complicado” compaginar el estudio con los entrenamientos, los innumerables viajes para jugar como visitante y las mudanzas de una vida deportiva con varios cambios de equipo. “Si no cuentas con las facilidades que te ofrece UNIR, resulta muy difícil compatibilizar ambos mundos”, apunta. Así, no solo se sacó el Grado en 2015, sino que también completó el Máster en Neuromarketing en 2017. Su formación incluye a su vez un MBA en Gestión Financiera y Organización Empresarial en la UCAM.

Foto cedida por Eduardo del Campo

Apoyo personalizado

“En UNIR encontré clases que podía ver cuando quería y tantas veces como necesitara; lo que para alguien como yo, me dio la vida. Además, contaba con tutores personalizados que seguían mi evolución”, detalla. De uno de ellos guarda un recuerdo muy especial. “Cuando estudiaba el Máster en Neuromarketing anduve de traslado de equipo y de ciudad. Con la mudanza, pensé que no sería capaz de finalizarlo; pero aquel tutor me llamó tres o cuatro veces para animarme a continuar y decirme que yo podía. Sin su apoyo, no lo hubiera terminado”, agradece.

César está acostumbrado al sacrificio, al esfuerzo y a entregar al balompié todos sus fines de semana. “Desde joven, mientras mis amigos salían de fiesta, yo me quedaba en casa para estar descansado para los partidos. Tampoco hacía escapadas ni he podido acudir a la boda de ningún amigo”, expone. Pero, a cambio, su fútbol se ha visto en alguno de los campos más importantes de la Liga española y posee un expediente académico que muy pocos futbolistas atesoran.

“Considero que he recibido una formación inmejorable porque he podido visualizar tantas veces las clases, he hecho tantos trabajos orientados a los exámenes y he contado con un seguimiento continuado por parte de los profesores, que te resolvían las dudas en pocas horas y te estimulaban a que quisieras sacar la mejor nota posible”, declara. Por eso, se siente “muy satisfecho” de su experiencia en UNIR.

Ahora una nueva etapa se abre ante sus pies. Pero se siente “preparado”, confiado y con ganas. “Tendré que enfocar mi vida laboral de otra manera, pero tengo la mejor recompensa a muchas horas de esfuerzo entre apuntes”, sostiene. Nada menos que tres títulos y un prometedor porvenir.