Aprendizaje y experiencia en las aulas de Finlandia

Para Laia González Pujades, conocer de primera mano el sistema educativo de Finlandia, uno de los más prestigiosos del mundo, era un sueño. Una meta que se marcó desde el mismo momento en que comenzó a estudiar el Grado en Maestro en Educación Infantil en UNIR. “Quería vivir el día a día de sus aulas, ver el trabajo de los profesores, los materiales que emplean…”, afirma esta alumna de tercer curso que, incansable, buscó oportunidades que le abrieran las puertas de algún colegio finlandés. Una beca Erasmus fue el pasaporte a su objetivo. Y la Oficina de Movilidad de UNIR le ayudó en la gestión y tramitación de toda la documentación. “Fue un proceso largo, pero guardo un gran recuerdo de mi experiencia”, resume.

En septiembre voló al país ártico y no regresó hasta finales del pasado enero. Tuvo que hacer frente a las gélidas temperaturas y pisó repetidamente capas de varios centímetros de nieve. Pero rememora esos más de cuatro meses en la Ylikiiminki Koulu de la localidad de Ylikiiminki con extraordinario cariño. “Esta estancia ha ampliado mis miras a nivel profesional, al permitirme tomar contacto con nuevos puntos de vista, compartir otras experiencias laborales y percibir cómo se entiende esta profesión en otra cultura”, señala.

A nivel personal, considera que la estancia le ha hecho “crecer como persona”. “Me ha permitido conocerme mejor a mí misma, me ha proporcionado más seguridad y autonomía, y me ha acercado al mundo en general, descubriendo nuevas formas de vivir tan válidas e interesantes como las que aprendemos en nuestra infancia”, afirma.

Claves del éxito del modelo finlandés

En su opinión, el modelo educativo finlandés merece la fama que tiene. “Realmente sí que es tan bueno como dicen”, valora. Tras su paso por las aulas del país escandinavo, expone que “hay ciertos aspectos que considero claves para el buen funcionamiento de su educación”.

Comienza por destacar que “el acceso a la universidad es muy rígido y estricto para los que quieren cursar carreras ligadas a la educación”. Esto es, Finlandia selecciona a sus mejores talentos para formar a las generaciones venideras. “La educación es tan importante para este país que la toma de decisiones sobre el sistema recae en profesionales en la materia, no en los políticos”, agrega.

Comenta que el currículum finlandés incluye materias que en España no se tienen en cuenta, “pero que resultan realmente útiles e importantes para la vida y el desarrollo pleno de las personas”. Entre ellas, cita la economía del hogar (asignatura en la que los alumnos aprenden sobre nutrición, cocina, gestión del dinero y de los residuos, limpieza, consumo de energía…); educación para la salud; arte y artesanía (en estas sesiones, los niños descubren la pintura, la escultura y el dibujo y realizan trabajos de costura o en madera); y la educación musical que “es más manipulativa y orientada a tocar un instrumento”.

Además, la escolarización obligatoria comienza a los 7 años. Con anterioridad, entre las edades de 0 a 6 años, la escolarización se lleva a cabo prácticamente en casa, ya sea en el hogar propio o en la vivienda de algún profesional que ofrece su servicio de ‘guardería'”, explica. De este modo, remarca que “esta etapa se destina totalmente al disfrute y al desarrollo personal”. “Durante la misma, los niños tienen como tarea principal jugar y ser libres”, incide. No obstante, subraya que “esto no significa que no aprendan”. “¡Todo lo contrario! Descubren el mundo y van construyendo así los aprendizajes necesarios a estas edades, lo que es mucho más sano que estar en aulas y trabajar en pupitres”, apunta.

Laia aboga por que España se embarque en un “proceso paulatino” para ir incorporando algunos de los esquemas de trabajo del reputado sistema educativo de Finlandia. “Podría ser muy interesante”, asegura. Por lo pronto, todo el bagaje que ha extraído de su estancia en el país nórdico piensa aplicarlo en las prácticas con las que finalizará el próximo año su título en UNIR. “Me permitirán comparar los dos sistemas educativos con mucha más fidelidad”, avanza.

Presente y futuro

Hasta ese momento la joven, que inició sus estudios tras haberse graduado en Ingeniería Agrícola, compagina el estudio de asignaturas de tercer curso con un trabajo como educadora ambiental.

“Cuando decidí reorientar mi vida profesional y ponerme a estudiar de nuevo, necesitaba poder trabajar y estudiar a la vez”, abunda. Entonces apareció la opción de UNIR. “Ofrecía esta comodidad, además de una gestión muy simple y clara de matriculación y organización de los estudios”, agradece. Y esta experiencia también le ha reportado grandes satisfacciones. “Con el tiempo, estudiar a distancia en UNIR ha resultado mucho más que esto. Te da una gran capacidad y habilidad para la autogestión y la organización, tanto del tiempo como de tus otros recursos. Además, la responsabilidad con la que tú mismo lidias día a día te hace trabajar con constancia y alegría”, resalta.

Así, se prepara para hacer realidad otro de sus sueños. “Me gustaría unir mis dos pasiones: la educación y el medio ambiente”, concreta. “Mi gran ilusión sería ser maestra en algún colegio o guardería con metodología de bosque-escuela. O lo que sería todavía más genial: poder crear una, ya que son muy escasas en España”, anhela. Y es que reconoce que “me llama mucho la atención trabajar en zonas rurales o hacer un proyecto de escuela pública basado en la vivencia en la naturaleza y el respeto por el medio ambiente”.