Salud mental y bienestar: la importancia de la prevención, los vínculos y la atención temprana

Cuidar las relaciones y detectar el sufrimiento a tiempo son claves para el equilibrio emocional. Foro UNIR analizó los desafíos de una sociedad hiperconectada y cada vez más sola, y reivindicó la escucha, la formación y una atención psicológica más accesible.

Jorge Heili, con Isabel Morales, Timanfaya Hernández e Hilario Blasco en Foro UNIR.Descubre nuestros estudios de Ciencias de la Salud

Los 7 puntos claves del Foro UNIR

  1. La salud mental se construye en la vida cotidiana: El bienestar psicológico depende de las experiencias personales, los vínculos y los entornos donde vivimos. El cuidado y el afecto contribuyen al desarrollo emocional desde la infancia y mantienen su importancia durante toda la vida. Comprender esa dimensión permite actuar antes de que el malestar se convierta en un problema más grave.
  2. La prevención debe ganar protagonismo: Los especialistas defendieron la necesidad de detectar las dificultades y ofrecer apoyo en sus primeras etapas. La escuela, la atención primaria y los servicios comunitarios son espacios fundamentales para acercar esa ayuda. Invertir en ellos permite reducir sufrimiento y evitar que toda la respuesta recaiga en los servicios especializados.
  3. La hiperconexión puede convivir con la soledad: Disponer de múltiples canales digitales no garantiza encontrar a alguien con quien compartir el malestar. Los jóvenes necesitan espacios de escucha en sus familias y en sus relaciones, además de acompañamiento para comprender lo que viven en las redes. Revisar los modelos de éxito y el ejemplo de los adultos forma parte de ese proceso.
  4. La infancia y la adolescencia necesitan una atención coordinada: La detección temprana de dificultades requiere colaboración entre profesionales, familias y centros educativos. El trabajo interdisciplinar facilita apoyos ajustados a las necesidades de cada menor y ayuda a los docentes ante situaciones complejas. Los expertos también advirtieron del daño del acoso escolar y rechazaron restarle importancia.
  5. El diagnóstico exige comprender a la persona: Las etiquetas obtenidas en redes o mediante inteligencia artificial no sustituyen una valoración profesional. El razonamiento clínico permite relacionar los síntomas con la historia personal, las circunstancias y los vínculos del paciente. La información que este aporta puede aprovecharse para iniciar una conversación sobre su sufrimiento.
  6. La tecnología puede acercar una atención de calidad: La consulta digital ofrece oportunidades para quienes encuentran barreras geográficas o dificultades de desplazamiento.
    Su utilización debe adaptarse a las necesidades de cada caso y preservar la relación de confianza entre paciente y profesional. Los modelos híbridos permiten combinar las posibilidades del seguimiento remoto con la atención presencial.
  7. La formación continua sostiene el rigor profesional: Los cambios sociales y las nuevas problemáticas obligan a actualizar conocimientos y competencias. Esa preparación debe integrar evidencia científica, práctica y capacidad para tomar decisiones clínicas fundamentadas. La vocación de servicio y la escucha siguen siendo esenciales para acompañar a las personas.
Máster Universitario en Bienestar Emocional

La salud mental se construye antes de llegar a una consulta: en los vínculos familiares, las aulas, los hábitos y la forma de relacionarnos. Esta idea recorrió el Foro UNIR ‘El desafío del bienestar: cómo construimos la salud mental’, en el que los especialistas defendieron la prevención, la escucha y la atención temprana frente a una respuesta centrada exclusivamente en tratar los problemas cuando ya se han agravado.

El encuentro reunió a Timanfaya Hernández Martínez, psicóloga sanitaria y forense y decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid; Hilario Blasco Fontecilla, psiquiatra, director general de Emooti y director de Investigación en Neurodiversidad UNIR-ITEI; e Isabel Morales Gil, psicóloga y directora académica del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria de UNIR. Jorge Heili moderó el evento, que contó con preguntas de asistentes de España y Latinoamérica.

Cómo se construye la salud mental desde los vínculos

En la intervención inicial, Timanfaya Hernández explicó que la mayor visibilidad del bienestar psicológico ha permitido avanzar frente al estigma, aunque persiste la necesidad de comprenderlo como parte inseparable de la salud. Su construcción depende tanto de lo que experimenta cada persona como de sus relaciones y de los entornos donde vive. Por ello, defendió una mirada que incorpore las dimensiones biológicas, psicológicas y sociales.

La decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid situó el cuidado y el afecto entre las necesidades fundamentales del desarrollo. Las carencias vinculares pueden repercutir en la seguridad personal, los miedos y las relaciones adultas, del mismo modo que las experiencias físicas dejan huella. También recordó que el estrés afecta al sistema nervioso en cualquier etapa, desde la infancia hasta la vejez, y puede expresarse con distintos grados de malestar.

Timanfaya Hernández Martínez, psicóloga sanitaria y forense y decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

Esa influencia, sin embargo, no determina inevitablemente el futuro. Hernández destacó la capacidad de recuperación de las personas y el valor de recibir una atención adecuada: “El ser humano es fantástico, es maravilloso, tiene una capacidad increíble de resistencia, de resiliencia, de saber superarse”. Su mensaje evitó presentar las experiencias dolorosas como una condena y puso el acento en las posibilidades de acompañamiento e intervención.

Soledad, pantallas y prevención en niños y adolescentes

La mesa redonda amplió el análisis hacia los desafíos actuales. Blasco reivindicó los hábitos saludables, el descanso y el ejercicio, junto con el sentimiento de pertenencia y un propósito vital. Aspirar al bienestar, señaló, exige también aprender a afrontar dificultades. La prevención resultaba decisiva ante una demanda creciente: “La demanda de salud mental es infinita y los recursos no lo son, con lo cual es muy importante actuar sobre la prevención“.

Para el psiquiatra, la comunidad tiene una función protectora: sentirse querido y encontrar un lugar entre los demás acompaña el desarrollo emocional. La familia es especialmente relevante durante la infancia y el grupo de iguales adquiere protagonismo en la adolescencia. Desde esa perspectiva, defendió que el cuidado personal se complemente con relaciones que nutran emocionalmente y con actividades que aporten sentido.

Isabel Morales trasladó esa reflexión a la consulta, donde observa jóvenes con dificultades para encontrar espacios familiares y sociales en los que compartir su sufrimiento. Antes de identificar un cuadro clínico, propuso preguntarse cuánta soledad y tristeza han atravesado. Relató el caso de una adolescente que acudió convencida de tener depresión, cuando la exploración de sus vínculos y de su aislamiento requería una comprensión más amplia.

Timanfaya Hernández advirtió de la paradoja de una sociedad hiperconectada en la que cuesta comunicarse y persiste la soledad. Las redes también amplifican modelos de éxito, estereotipos y situaciones de violencia de las que resulta difícil desconectarse. Su propuesta fue escuchar qué significan esas experiencias para los jóvenes y revisar el ejemplo adulto, evitando que la distancia generacional impida comprender sus emociones.

Hilario Blasco llamó asimismo la atención sobre la identificación temprana de los trastornos del neurodesarrollo y sobre el daño del acoso escolar, que rechazó minimizar como simples conflictos infantiles. Describió el trabajo interdisciplinar en colegios, donde psicólogos, neuropsicólogos, logopedas y terapeutas ocupacionales pueden detectar dificultades y apoyar a las familias. El objetivo es intervenir pronto y acompañar también a unos docentes que afrontan problemas complejos.

Hilario Blasco Fontecilla, psiquiatra, director general de Emooti y director de Investigación en Neurodiversidad UNIR-ITEI.

El debate incorporó las barreras de acceso a la atención. Hernández consideró insuficientes los recursos disponibles y reclamó ampliar la presencia de la psicología en atención primaria, educación y servicios comunitarios. “Añadir profesionales especializados”, sostuvo, “debe acompañarse de modelos capaces de actuar sobre las condiciones que generan sufrimiento”. Blasco coincidió en “entender la detección y la intervención tempranas como una inversión para las familias y el sistema”.

La tecnología también apareció como una oportunidad para acercar los servicios. Aunque Blasco expresó su preferencia por primeras consultas presenciales, defendió adaptar el formato a las circunstancias, especialmente donde faltan recursos o los desplazamientos dificultan la continuidad. Al explicar esa desigualdad señaló: “En Madrid somos unos privilegiados, pero hay muchas poblaciones o pueblos pequeños que están perdidos, que no tienen unas buenas comunicaciones, que no tienen unos buenos recursos”, dijo. Su experiencia apuntaba hacia modelos híbridos que combinen seguimiento digital y atención presencial.

Formación y razonamiento clínico frente al autodiagnóstico

Las aportaciones de Morales sobre las competencias profesionales ofrecieron otro eje importante del encuentro: cómo responder a pacientes que llegan con diagnósticos construidos a partir de redes o inteligencia artificial. La docente defendió aprovechar esa información como una puerta de entrada a su experiencia. Una etiqueta puede facilitar determinados apoyos, pero no explica por sí sola las causas del sufrimiento ni las necesidades concretas de cada persona.

Isabel Morales Gil, psicóloga y directora académica del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria de UNIR.

Frente a la acumulación de información, propuso reforzar el pensamiento clínico y crítico: “Tenemos la oportunidad no tanto de etiquetar, sino de entender”, afirmó. Esa comprensión exige explorar la historia personal, las relaciones y las circunstancias que acompañan a los síntomas. También permite reconocer las diferencias entre familias que activan rápidamente un circuito de profesionales y otras que encuentran dificultades para acceder a una valoración y a recursos. Por eso, la valoración profesional debe ir más allá de reconocer síntomas y ayudar a comprender cómo se relacionan con la vida de cada paciente.

La relación de confianza conserva, en ese contexto, un papel central. La directora académica del Máster Universitario en Psicología General Sanitaria de UNIR insistió en generar un espacio donde comprender tanto lo que cuenta el paciente como su necesidad de buscar respuestas en una aplicación: “La alianza terapéutica, incluso aunque sea una sesión en un formato digital o una sesión presencial, sigue siendo nuestro pilar y nuestra base”. La escucha constituye así el punto de partida para orientar la intervención.

Al abordar la formación, la decana del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid vinculó la actualización permanente a la responsabilidad de atender a otras personas: “Tú no puedes estar cerca de las personas si no te crees realmente que el sufrimiento humano merece ser escuchado, ser acompañado y ser intervenido desde el rigor”, subrayó. El psiquiatra y director general de Emooti, por su parte, añadió que fenómenos como las apuestas y las adicciones digitales exigen conocimientos nuevos y prácticas que permitan aplicarlos.

Hernández también reconoció la aportación de profesionales con décadas de experiencia que han mantenido una formación constante y han contribuido al desarrollo de la disciplina. Defendió seguir avanzando en la regulación y en itinerarios rigurosos, sin reducir la actualización a una obligación administrativa. Para esta experta, la vocación de servicio y la evidencia científica deben orientar la práctica en los distintos ámbitos de la psicología.

Morales concretó esa exigencia en el razonamiento clínico: interpretar la información disponible, tomar decisiones fundamentadas y valorar cuándo es necesario incorporar a la familia. Conocer herramientas y conceptos resulta insuficiente si el profesional no sabe relacionarlos con la situación que tiene delante. “Me parece una competencia nuclear esa capacidad de razonamiento que, además, si la vinculamos a este escenario de inteligencia artificial que se nos pone encima de la mesa, es imprescindible”, explicó.

El foro dejó una conclusión compartida: construir la salud mental requiere cuidar los vínculos, prevenir desde los entornos cotidianos y facilitar una atención accesible y rigurosa. La tecnología puede ampliar oportunidades, siempre que su uso preserve la escucha y el criterio profesional. Familia, escuela, comunidad y servicios sanitarios forman parte de una respuesta que debe llegar antes de que el sufrimiento se agrave y sostenerse mediante profesionales preparados para comprenderlo.

Los mensajes principales de los ponentes

Timanfaya Hernández Martínez:

  • “El ser humano es fantástico, es maravilloso, tiene una capacidad de resistencia, de resiliencia, de saber superarse”.
  • “Tú no puedes estar cerca de las personas si no te crees realmente que el sufrimiento humano merece ser escuchado, ser acompañado y ser intervenido desde el rigor”.

Hilario Blasco Fontecilla:

  • “La demanda de salud mental es infinita y los recursos no son infinitos, con lo cual es muy importante actuar sobre la prevención”.
  • “En Madrid somos unos privilegiados, pero hay muchas poblaciones o pueblos pequeños que están perdidos, que no tienen unas buenas comunicaciones, que no tienen unos buenos recursos”.

Isabel Morales Gil:

  • “La alianza terapéutica, incluso aunque sea una sesión en un formato digital o una sesión presencial, sigue siendo nuestro pilar y nuestra base”.
  • “Me parece una competencia nuclear esa capacidad de razonamiento que, además, si la vinculamos a este escenario de inteligencia artificial que se nos pone encima de la mesa, es imprescindible”.
  • Facultad de Ciencias de la Salud

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