De Homero a Nolan: las claves históricas y mitológicas de la Odisea

La película ha devuelto al primer plano una obra esencial de la literatura universal. Tres expertos analizan sus raíces históricas, sus grandes mitos y las licencias que se toma su director. Un viaje alucinante que continúa interpelando al ser humano.

Alfredo Peña, moderador del foro, con Carla Álvarez Romero, Emilio del Río y Silvia Rodríguez García. Descubre nuestros estudios de Humanidades

Los 7 puntos centrales del Foro UNIR

  1. La mitología admite múltiples versiones: Los mitos griegos carecen de una única formulación intocable y han sido reescritos durante siglos. Las licencias de Nolan pueden entenderse como una nueva interpretación dentro de esa tradición.
  2. Homero continúa siendo un misterio: No existe consenso sobre si la Ilíada y la Odisea fueron compuestas por un solo poeta o si reúnen materiales de varios autores. La cuestión homérica ya era discutida por los propios estudiosos griegos.
  3. El poema reúne distintas épocas históricas: La Odisea se fijó por escrito hacia el siglo VIII antes de Cristo, pero conserva elementos micénicos transmitidos oralmente desde el final de la Edad del Bronce.
  4. La inteligencia define a Odiseo: El héroe vence a Polifemo mediante la astucia al presentarse como “Nadie”. Sin embargo, su soberbia lo lleva a revelar su identidad y desencadena la venganza de Poseidón.
  5. Penélope es tan astuta como su esposo: La prueba del lecho matrimonial confirma la identidad de Odiseo y revela la complejidad del personaje. Su inteligencia y prudencia resultan esenciales para comprender el desenlace.
  6. Las aventuras transmiten experiencias universales: Las sirenas representan las tentaciones que apartan al ser humano de su rumbo, mientras que el Hades invita a reflexionar sobre la vida, la muerte y los límites de la gloria.
  7. Ítaca es un lugar y una metáfora: La geografía mitológica se relaciona con escenarios reales del Mediterráneo, pero el regreso también representa un viaje interior. Odiseo alcanza su hogar transformado por cuanto ha vivido.
Grado en Historia y Geografía

La Odisea vuelve a ocupar un lugar destacado en la conversación cultural casi tres mil años después de su composición. La película de Christopher Nolan ha despertado el interés por el poema de Homero, pero también numerosas preguntas sobre su fidelidad al original, su trasfondo histórico y la vigencia de unos mitos que continúan hablando de la curiosidad, el orgullo, la lealtad, la muerte o el deseo de regresar al hogar.

El Foro UNIR: ‘La Odisea: entre la historia, el mito y la realidad’ abordó estas cuestiones desde la filología, la historia y la arqueología, y dejó una conclusión compartida: cada época reinterpreta los clásicos porque encuentra en ellos nuevas respuestas a las preguntas permanentes del ser humano.

En el encuentro participaron Emilio del Río, doctor en Filología Clásica, director general de Bibliotecas, Archivos y Museos de Madrid, escritor y divulgador; Carla Álvarez Romero, doctora en Conservación y Restauración de Bienes Culturales y docente de los grados en Historia del Arte e Historia y del Máster Universitario en Tendencias Avanzadas en Arqueología de UNIR; y Silvia Rodríguez García, licenciada en Filología Clásica, profesora del Grado en Humanidades de UNIR y coordinadora de la Oficina de Doctorado de la Escuela de Doctorado de la Universidad. El foro estuvo moderado por Alfredo Peña, director de Audiovisual de UNIR.

Para Emilio del Río, las críticas sobre cuánto se aparta Nolan del poema deben contemplar la propia naturaleza de la mitología clásica. A diferencia de las religiones sustentadas en una verdad revelada, los mitos griegos fueron transformándose según los narraban poetas y dramaturgos. Cada autor introducía variaciones sin que existiera una única versión considerada intocable. “Reescribir a Homero es profundamente homérico, porque la mitología tiene versiones”, afirmó.

El prestigioso filólogo reconoció que echa de menos algunos pasajes fundamentales, aunque valoró la película como un gran espectáculo cinematográfico. Sobre todo, celebró que haya situado la Odisea en el centro de la cultura popular y haya impulsado a millones de espectadores a interesarse por una de las primeras y más importantes obras de la literatura occidental. Su recomendación fue inequívoca: ver la película, pero, por encima de todo, leer a Homero.

Un clásico que cada generación interpreta de nuevo

La capacidad de admitir nuevas lecturas constituye precisamente una de las características de los clásicos. Odiseo ha sido interpretado de formas muy diferentes a lo largo de los siglos y Nolan ofrece una visión propia de nuestro tiempo: la de un hombre atormentado por la guerra y marcado por cuanto ha vivido. Esta aproximación no resulta completamente ajena al poema, recordó Del Río, pues Homero también muestra al héroe llorando al escuchar el relato de la guerra de Troya y lo compara con las mujeres troyanas que han perdido a sus maridos e hijos.

La Odisea no pretende aleccionar al lector ni funciona como un manual de conducta. Sin embargo, sus episodios contienen experiencias que ayudan a comprender la vida. “La buena literatura sirve para la vida”, sostuvo Del Río. El regreso de Ulises a Ítaca [Odiseo y Ulises son el mismo personaje, el primero procede del nombre griego Odysseús y da título a la Odisea; y el segundo es la forma latina, Ulixes o Ulysses, difundida por la tradición romana] puede leerse como una gran metáfora de la existencia: importa alcanzar el destino, pero también aprender y transformarse durante el camino. De ahí que la obra haya inspirado durante siglos a escritores, artistas, músicos y cineastas.

Emilio del Río, doctor en Filología Clásica, director general de Bibliotecas, Archivos y Museos de Madrid, escritor y divulgador.

Su influencia también reside en una extraordinaria construcción narrativa. El poema comienza in medias res, cuando Odiseo lleva años desaparecido, y dedica sus cuatro primeros cantos a Telémaco y a la situación de Ítaca. Lejos de ser prescindible, esa parte crea intriga, presenta el deterioro del reino y prepara la aparición del protagonista. Homero recurre además a procedimientos equivalentes al flashback cinematográfico y articula relatos dentro de otros relatos con una sofisticación que mantiene intacta su eficacia.

Silvia Rodríguez explicó que incluso la identidad del autor continúa abierta al debate. La denominada cuestión homérica enfrenta a quienes defienden la existencia de un único poeta con quienes consideran que la Ilíada y la Odisea reúnen materiales de diferentes autores y épocas. Las variaciones dialectales respaldan esta segunda posibilidad, aunque también podrían proceder de una tradición transmitida oralmente antes de fijarse por escrito.

La profesora reconoció su inclinación personal, aun consciente de que no existe una respuesta definitiva: “Con el corazón soy unitaria, porque me gusta tanto Homero que quiero creer que existió un poeta llamado Homero”. Los propios estudiosos griegos ya discutían en el siglo III antes de Cristo sobre posibles interpolaciones, sobre la transmisión de los versos y sobre si ambas epopeyas procedían del mismo autor. Sea quien sea Homero, concluyeron los expertos, detrás del poema existe una inteligencia narrativa excepcional.

Entre los palacios micénicos y la época de Homero

La arqueología permite entender por qué la obra combina elementos pertenecientes a momentos históricos diferentes. Carla Álvarez situó la composición escrita de la Odisea en torno al siglo VIII antes de Cristo, mientras que buena parte del mundo representado remite al final de la Edad del Bronce y a los palacios micénicos, cuyo colapso se produjo aproximadamente cuatro siglos antes.

odisea Carla Álvarez Romero, doctora en Conservación y Restauración de Bienes Culturales y docente de los grados en Historia del Arte e Historia y del Máster Universitario en Tendencias Avanzadas en Arqueología de UNIR.

Durante la denominada Edad Oscura se perdió la escritura lineal B, el sistema de escritura empleado por los micénicos, y las historias continuaron circulando oralmente. Cuando los griegos adaptaron el alfabeto fenicio y comenzaron de nuevo a escribir, el poema incorporó materiales conservados durante generaciones junto con elementos contemporáneos a su redacción. “En la Odisea se ven rasgos de la edad micénica, la Edad Oscura y el periodo arcaico”, resumió Álvarez.

Así se explican los palacios, ciertos objetos y algunas formas de organización social que ya no existían cuando el poema quedó fijado. Micenas, por ejemplo, era entonces una ciudad en ruinas. También se mencionan cascos confeccionados con colmillos de jabalí y escudos en forma de ocho, piezas vinculadas al mundo micénico que aparecen documentadas en el registro arqueológico.

La película mezcla igualmente épocas y tecnologías, pero introduce sus propias licencias. Algunas armaduras parecen fabricadas en hierro o acero, pese a que el armamento correspondiente al final del mundo micénico habría sido de bronce. “Si situamos la Odisea en la caída del mundo micénico, la panoplia militar tendría que ser mayoritariamente de bronce”, señaló la historiadora. La presencia del hierro resulta, no obstante, comprensible desde la época de Homero, cuando esa tecnología ya se había generalizado.

Álvarez aclaró también que los pueblos del mar introducidos por Nolan no aparecen en la Odisea. Su inclusión es una decisión cinematográfica que conecta el relato con el convulso final de la Edad del Bronce. Del Río consideró que este anacronismo aporta intriga y encaja en una tradición mitológica caracterizada por combinar, transformar y recrear sus materiales.

Polifemo: vencer por inteligencia y perder por soberbia

El episodio de Polifemo concentró buena parte del debate. En el poema, el cíclope no es únicamente una criatura monstruosa: habla, razona y trata a su ganado con ternura, aunque devora brutalmente a varios compañeros de Odiseo. Esa contradicción le confiere una dimensión profundamente humana y muestra cómo el bien y el mal pueden convivir en un mismo ser.

Para escapar, Odiseo dice llamarse “Nadie”. Después de que el héroe y sus hombres le claven una estaca en el ojo, Polifemo pide ayuda y asegura que nadie lo ha herido. Los demás cíclopes interpretan literalmente sus palabras y se marchan. La inteligencia permite así vencer a la fuerza, pero, cuando ya se encuentra a salvo, Odiseo revela orgullosamente su verdadera identidad.

Ese gesto de hybris, entendido como soberbia o arrogancia, desencadena la cólera de Poseidón, padre de Polifemo, y prolonga el regreso del héroe. “Ulises escapa por la inteligencia y le pierde la soberbia: qué lección humana”, destacó Del Río.

Para Silvia Rodríguez, eliminar el juego de “Nadie” resta complejidad al protagonista, presentado repetidamente por Homero como el hombre astuto y de muchos recursos. Aunque comprendió que el metraje obligaba a seleccionar episodios, habría reservado espacio para este diálogo decisivo.

También Penélope encarna la inteligencia. Tras veinte años de ausencia, no reconoce inmediatamente al hombre que regresa ni acepta sin más que sea su esposo. Para comprobarlo, ordena mover el lecho matrimonial. Odiseo reacciona porque sabe que resulta imposible: él mismo lo construyó sobre el tronco de un olivo y el palacio se levantó alrededor de aquella cama. Solo ambos conocen el secreto. La prueba convierte el reencuentro en un duelo de astucia entre dos personajes semejantes.

Las sirenas, el inframundo y la geografía del mito

El canto de las sirenas ofrece otra de las grandes metáforas del poema. Advertido por Circe, Odiseo tapa con cera los oídos de sus hombres y ordena que lo aten al mástil. Quiere escuchar, pero sabe que no podrá dominarse. Mientras las sirenas cantan, exige que lo liberen, aunque sus compañeros no lo oyen y cumplen sus instrucciones.

Del Río relacionó el episodio con las seducciones que apartan al ser humano de sus objetivos, desde las adicciones hasta las pequeñas distracciones cotidianas. Odiseo no confía ciegamente en su fuerza de voluntad: reconoce su debilidad y establece límites antes de enfrentarse a ella. El mito plantea así preguntas muy actuales sobre el autocontrol, la atracción de lo peligroso y los límites que deben imponerse al deseo de conocerlo todo.

odisea Silvia Rodríguez García, licenciada en Filología Clásica, profesora del Grado en Humanidades de UNIR y coordinadora de la Oficina de Doctorado de la Escuela de Doctorado de la Universidad.

El Hades homérico presenta un espacio oscuro, triste y dominado por la incertidumbre. Rodríguez lamentó que se recuerde con mayor frecuencia el infierno de Dante, pese a que la bajada al mundo de los muertos ya ocupaba un lugar esencial en Homero y posteriormente en Virgilio. Allí, Aquiles declara que preferiría ser siervo de un humilde labrador entre los vivos antes que rey de los muertos, una reflexión radical sobre la gloria, la vida y la muerte que tampoco aparece en la película.

La geografía de la Odisea sigue provocando investigaciones y controversias. Algunos estudios identifican el estrecho de Escila y Caribdis con el de Mesina y la isla de los feacios con Corfú, mientras que Ítaca se corresponde con una de las actuales islas Jónicas. No todas las etapas admiten una localización segura, pero la mitología griega vincula habitualmente sus relatos con lugares reconocibles.

La Ítaca histórica convive así con otra simbólica. “Ítaca representa tanto el viaje de regreso como un itinerario interno, interior”, afirmó Rodríguez. Como expresó Kavafis en su célebre poema, el viajero debe desear que el camino sea largo, porque la isla impulsa la partida, pero son las aventuras y los conocimientos adquiridos los que dan sentido al trayecto.

El foro concluyó que no existe una oposición tajante entre la Odisea de Homero y la de Nolan, sino un diálogo entre dos obras nacidas en contextos muy distintos. La película toma licencias, altera episodios y omite elementos esenciales, pero también devuelve el poema a millones de espectadores. La historia, la arqueología y la filología permiten reconocer sus diferentes estratos; la mitología explica su capacidad de transformarse, y la literatura revela su sentido más duradero: todos emprendemos viajes que nos cambian y todos buscamos una Ítaca a la que regresar siendo otros.

Los mensajes principales de los expertos

Emilio del Río:

  • “Reescribir a Homero es profundamente homérico, porque la mitología tiene versiones”.
  • “Ulises escapa por la inteligencia y le pierde la soberbia: qué lección humana”.

Carla Álvarez Romero:

  • “En la Odisea se ven rasgos de la edad micénica, la Edad Oscura y el periodo arcaico”.
  • “Si situamos la Odisea en la caída del mundo micénico, la panoplia militar tendría que ser mayoritariamente de bronce, no de hierro”.

Silvia Rodríguez García:

  • “Con el corazón soy unitaria, porque me gusta tanto Homero que quiero creer que existió un poeta llamado Homero”.
  • “Ítaca representa tanto el viaje de regreso como un itinerario interno, interior”.
  • Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades

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