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El poder legislativo es la capacidad para aprobar, modificar o derogar leyes sobre un determinado territorio. En España la Constitución atribuye esta función a las Cortes Generales.

El poder legislativo otorga la facultad de aprobar, modificar y derogar las leyes. En el caso de España esta función es realizada por las Cortes Generales, las cuales están formadas por dos cámaras: el Congreso de los Diputados y el Senado.
Los desafíos contemporáneos que enfrenta el poder legislativo son significativos. En un mundo marcado por la complejidad de los problemas sociales, económicos y ambientales, los legisladores deben ser capaces de formular políticas públicas efectivas que respondan a las demandas cambiantes de la sociedad. Esto incluye la adaptación a las nuevas tecnologías o la globalización de los mercados, entre otros. Las decisiones legislativas deben ser lo suficientemente flexibles para incorporar estos cambios, garantizando así que el marco legal se mantenga relevante y eficaz.
Las leyes que son aprobadas por el Parlamento español deben estar sujetas a los principios de jerarquía y legalidad como elementos fundamentales del Estado de derecho. Por ello es prioritario que los profesionales que se presentan para ser elegidos representantes de los españoles tengan una profunda formación en aquellos aspectos que afectan a la Administración, así como al funcionamiento de los poderes políticos. Un conocimiento que se adquiere a través de titulaciones como el Grado en Ciencias Políticas y Gestión Pública de UNIR.
¿Qué es el poder legislativo?
España es una monarquía parlamentaria que se asienta en la división de poderes:
- El ejecutivo, a través del cual “el Gobierno dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Ejerce la función ejecutiva y la potestad reglamentaria de acuerdo con la Constitución y las leyes” (artículo 97 de la Constitución).
- El legislativo, que recae en las Cortes Generales y tiene la facultad de aprobar, modificar o derogar leyes.
- El judicial, que aplica e interpreta las leyes, además de administrar justicia.
En este punto es importante señalar que este poder legislativo hace referencia al ámbito nacional ya que, en el caso de las comunidades autónomas, serán los parlamentos autonómicos los encargados de legislar sobre aquellas materias que sean de su competencia.
¿Quién ejerce el poder legislativo?
Para responder a la pregunta quién ejerce el poder legislativo es necesario acudir a la Constitución, en concreto a su artículo 66.2. En él se afirma que “las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado, aprueban sus Presupuestos, controlan la acción del Gobierno y tienen las demás competencias que les atribuya la Constitución”. Otorga así la función legislativa a las Cortes Generales, que actúan como representantes de los españoles a través del Congreso y el Senado.
Aunque ambas cámaras ostentan la potestad legislativa, y las dos realizan su actividad como representantes de todos los españoles, cumplen con esta facultad de manera diferenciada para evitar la duplicidad y garantizar la complementariedad:
- El Congreso, o Cámara Baja, según expone el artículo 68 de la Constitución, “se compone de un mínimo de 300 y un máximo de 400 diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la ley”.
A tal efecto, los partidos políticos presentan una lista jerarquizada con sus candidatos para renovar mandato o convertirse en diputados. Dependiendo del número de votos alcanzados tendrán un mayor o menor número de representantes, que serán elegidos siguiendo el orden marcado en la papeleta. La clave es que los ciudadanos votan una de las listas cerradas presentadas por los partidos políticos, con independencia del territorio español desde el que se ejerza el derecho al voto.
- El Senado, o Cámara Alta, es de representación territorial, lo cual queda patente en la manera en la que son elegidos sus miembros. En este sentido, el artículo 69.2 de la Constitución señala que “en cada provincia se elegirán cuatro Senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto por los votantes de cada una de ellas, en los términos que señale una ley orgánica”. A ello se suma que “las Comunidades Autónomas designarán además un Senador y otro más por cada millón de habitantes de su respectivo territorio. La designación corresponderá a la Asamblea legislativa o, en su defecto, al órgano colegiado superior de la Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo que establezcan los Estatutos, que asegurarán, en todo caso, la adecuada representación proporcional”.
La segunda gran diferencia del Senado con respecto al Congreso es que su elección se realiza en una única papeleta en la que aparecen tres candidatos a senadores de cada uno de los partidos que se presentan a esos comicios. Los ciudadanos pueden elegir dar un máximo de tres votos a los candidatos de su provincia de una única formación o repartirlo entre varias.

Las funciones del poder legislativo
Las funciones del poder legislativo son las de proponer, debatir, aprobar, rechazar, modificar o derogar las leyes del país. Como hemos visto en el epígrafe anterior, en España la Constitución concede su ejercicio a las Cortes Generales, las cuales están compuestas por el Congreso y el Senado.
También en su manera de ejercer la función legislativa existen diferencias notables entre el Congreso y el Senado. De esta manera, a la Cámara Baja le corresponde la iniciativa de legislar mientras que, la Cámara Alta analiza estas leyes a las que puede presentar vetos o enmiendas.
A la hora de entender su funcionamiento resulta de gran utilidad acudir al portal del Congreso. En él se expone que “la iniciativa, que se denomina proyecto de ley cuando la presenta el Gobierno y proposición de ley en los demás casos, se plantea siempre ante el Congreso de los Diputados, salvo las proposiciones del Senado que han de ser tomadas en consideración en la Cámara Alta, que la remitirá luego al Congreso”.
- La Mesa del Congreso califica el texto y se publica la proposición o proyecto de ley.
- Los partidos eligen si presentar enmiendas a la totalidad —lo que conlleva la celebración de un primer debate— o solo a algunos artículos.
- La Comisión responsable elige a los miembros de la Ponencia, que presentan un informe sobre el proyecto o proposición de ley. Con ese análisis, la Comisión vota cada artículo del texto legislativo, así como las enmiendas en caso de contenerlas, y concluye su dictamen.
- La proposición o proyecto de ley llega al pleno del Congreso, donde se celebra un debate y se procede a su votación.
- El texto que resulte aprobado se envía al Senado, que “puede aprobar vetos o enmiendas al articulado. Si es así, el texto vetado o enmendado vuelve al Congreso que, por mayoría absoluta o simple transcurridos dos meses, puede levantar el veto y por mayoría simple aprobar o rechazar las enmiendas del Senado”.
- El texto aprobado se remite al Rey para que la sancione y promulgue, tras lo cual se publica en el Boletín Oficial del Estado.
En conclusión, el poder legislativo es aquel que faculta para aprobar, modificar o derogar una ley. Aquí en España, la potestad a nivel nacional la ostentan las Cortes Generales a través del Congreso y el Senado.
Es importante considerar cómo se mide la efectividad del poder legislativo en su respuesta a los problemas sociales y económicos emergentes. Indicadores como la capacidad de promulgar leyes que resuelvan cuestiones críticas, la rapidez con que se responde a crisis, y la satisfacción pública hacia las políticas legislativas son fundamentales para evaluar el desempeño del poder legislativo. La adaptación continua y la reflexión crítica sobre estas funciones son esenciales para garantizar que el poder legislativo se mantenga relevante y eficaz en su misión de servir a la sociedad.






