Jorge Arana Varona
Perú celebra elecciones en un contexto de alta fragmentación política y cambios en su sistema legislativo. El directivo del Instituto Peruano de Derecho Electoral junto a expertos del sector jurídicos, analizaron los retos del proceso y su impacto en la región.

Perú vuelve a las urnas en un momento especialmente delicado. Tras años de inestabilidad política, con presidentes destituidos, crisis institucional recurrente y tensiones entre poderes del Estado, el país afronta unas elecciones presidenciales y legislativas que no solo definirán su rumbo interno, sino también su papel en América Latina.
El proceso electoral del 12 de abril de 2026 llega además con una novedad estructural: el retorno a la bicameralidad, un cambio que reconfigura el equilibrio entre Ejecutivo y Legislativo tras más de tres décadas de sistema unicameral. A ello se suma un escenario altamente fragmentado, con decenas de candidaturas y un electorado que deberá enfrentar una de las papeletas más complejas de la región.
En este contexto, el Foro UNIR sobre el impacto regional de las elecciones en Perú reunió a José Villalobos, director ejecutivo del Instituto Peruano de Derecho Electoral (IPDE); Jesús Delgado Valery, miembro del Observatorio Electoral de UNIR; y Víctor Pascual, director del Área de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, para analizar los principales desafíos del proceso.
Desde el inicio, Villalobos marcó una de las claves del momento electoral: “todo apunta a que el 7 de junio habrá una segunda vuelta”, reflejando la dificultad de alcanzar mayorías en un sistema con más de 35 candidaturas presidenciales.
Cinco claves del Foro UNIR
- La bicameralidad reabre el debate sobre el equilibrio de poderes: “Perú vuelve a ser bicameral”, explicó Villalobos. El retorno del Senado busca reordenar la relación entre el Ejecutivo y el Congreso tras años de inestabilidad.
- Jesús Delgado advirtió que “el mundo se está peruanizando”, al señalar que la fragmentación partidaria ya no es una excepción regional, sino una tendencia creciente en América Latina.
- La estabilidad institucional sigue siendo el gran reto: Víctor Pascual subrayó que el objetivo es “reencauzar la línea política institucional con estabilidad”, tras años de crisis y cambios presidenciales constantes.
- “La ONPE se encarga de toda la parte operativa del proceso electoral”, recordó Villalobos, destacando la importancia de la logística electoral en un sistema complejo y exigente.
- La IA ya influye en las campañas: “es un gran desafío porque está afectando el proceso electoral”, afirmó Jesús Delgado al referirse al uso de IA, desinformación y perfilamiento de votantes.
Un sistema electoral complejo y en transformación
Uno de los aspectos más llamativos de estas elecciones es la complejidad del sistema de votación. La introducción de la bicameralidad implica que los ciudadanos no solo eligen presidente, sino también senadores, diputados y representantes ante el Parlamento Andino, todo en una misma jornada.
Villalobos explicó que la cédula electoral alcanza dimensiones poco habituales: “tiene cinco columnas porque vamos a cinco elecciones en simultáneo”. Esto implica que el elector puede emitir múltiples votos en una sola papeleta, lo que incrementa el riesgo de errores y votos nulos.
Además, el sistema combina diferentes métodos de asignación de escaños, incluyendo representación proporcional y mayoritaria, lo que añade una capa adicional de complejidad tanto para el votante como para el escrutinio.
Este diseño electoral, junto con la gran cantidad de partidos, refleja una de las características más persistentes del sistema político peruano: la fragmentación. Como explicó director ejecutivo del IPDE, esta situación tiene su origen en reformas que facilitaron la inscripción de partidos, reduciendo los requisitos y multiplicando la oferta electoral.
Crisis de representación
Más allá de lo técnico, el foro puso el foco en un problema más profundo: la debilidad del sistema de partidos y la crisis de representación.
Jesús Delgado fue claro al señalar que Perú pasó de ser una excepción para convertirse en un ejemplo de una tendencia regional: “la mayoría de los gobernantes pertenecen a partidos relativamente nuevos”. Este fenómeno se observa también en países como Argentina, Colombia o Ecuador, donde emergen movimientos políticos más personalistas.
En el caso peruano, esta fragmentación se traduce en un escenario donde las identidades ideológicas no siempre están claramente definidas. “no hay una cultura política clara de izquierda o derecha”, explicó Villalobos.
El resultado es un sistema donde la segunda vuelta se convierte en el verdadero campo de disputa, y donde las alianzas y los rechazos —como el histórico “fujimorismo vs antifujimorismo”— terminan definiendo el resultado final.
Desinformación y nuevos riesgos electorales
Otro de los temas clave del foro fue el impacto de la tecnología en el proceso electoral. En particular, el uso de inteligencia artificial para generar contenido, segmentar votantes y difundir desinformación.
Jesús Delgado explicó que este fenómeno no es exclusivo de Perú, pero sí representa un reto urgente: “la IA está afectando el proceso electoral”. Desde deepfakes hasta campañas hipersegmentadas, las herramientas digitales están transformando la forma en que se construye la opinión pública.
Sin embargo, también destacó que existen avances institucionales para enfrentar este problema. La Oficina Nacional de Procesos Electorales ha desarrollado herramientas tecnológicas y participa en iniciativas regionales de monitoreo de desinformación, lo que permite responder con mayor rapidez a narrativas falsas.
Aun así, el desafío sigue siendo significativo, especialmente en un contexto donde la confianza en las instituciones es limitada y la información circula de forma cada vez más fragmentada.
El reto de gobernar después de las elecciones
Más allá del resultado, uno de los consensos del foro fue que el verdadero desafío comienza después de la votación.
Jesús Delgado planteó una pregunta clave: ¿será capaz el próximo presidente de gobernar con un Congreso fuerte y fragmentado? La historia reciente sugiere que esta relación será determinante para la estabilidad política.
La reintroducción del Senado busca precisamente equilibrar el sistema, elevando los requisitos para decisiones como la destitución presidencial. Sin embargo, como señalaron los expertos, no está garantizado que este cambio sea suficiente para evitar nuevas crisis.
Víctor Pascual cerró el debate con una reflexión que sintetiza el momento actual. “Perú necesita recuperar estabilidad institucional, confianza ciudadana y capacidad de gobernanza. El proceso electoral es solo el primer paso”, afirmó.
Una elección clave para el futuro del país
Las elecciones del 12 de abril no solo definirán quién ocupará la presidencia, sino también qué modelo político e institucional prevalecerá en los próximos años.
En un contexto de alta fragmentación, presión social y cambios en el sistema electoral, el resultado tendrá implicaciones más allá de Perú. La región observa con atención un proceso que refleja muchos de los desafíos comunes en América Latina: crisis de representación, transformación política y necesidad de estabilidad.
Como quedó claro en el Foro UNIR, el reto no es solo elegir un gobierno, sino reconstruir la confianza en las instituciones y garantizar que el sistema democrático funcione de manera efectiva.
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