Viernes, 06 julio 2018

El 'high concept', una de las herramientas más útiles en la venta de proyectos audiovisuales

El ‘high concept’ es uno de los términos más utilizados en el mundo del guion. Se refiere a ese concepto que está detrás de una película o una serie de televisión. Es la premisa o la idea capaz de resumir en pocas palabras el alma de una historia.

Esto, que es fácil de definir, a menudo cuesta entenderlo en la práctica. Veamos unos ejemplos que nos puedan ayudar a ello:

El cuento de la criada: en un futuro distópico, una joven se ve forzada a vivir como concubina para dar hijos a su señor.

Tres anuncios en las afueras: una mujer contrata vallas publicitarias para denunciar el asesinato de su hija.

La forma del agua: una limpiadora de laboratorio se enamora de un hombre anfibio allí encerrado.

Además de estos, que son ejemplos de producciones actuales, también hay otros ‘high concept’ que se refieren a películas clásicas y que son muy famosos.

Tiburón: un tiburón que se come a la gente.

Alien: tiburón en el espacio.

El  el ‘high concept’  es una excelente herramienta de marketing

Por supuesto, el ‘high concept’ no lo es todo. Como dice Neil Gaiman, el conocido autor de novela gráfica, “no es la idea, es lo que haces con ella”, pero aún así, un buen ‘high concept’ sirve para mucho:

En el proceso de venta del proyecto, permite a futuros inversores, productores o distribuidores hacerse una idea fácil de la fuerza del producto. A menudo, es la frase que abre un pitching o un dossier de venta y dirige rápidamente la atención del oyente o del lector.

En segundo lugar, una vez realizada la película o la serie, es útil para darla a conocer al espectador de forma clara y sencilla. Sirve para que la historia se pueda recordar fácilmente y despierte el interés.

Por último, ayuda al guionista en el proceso de escritura porque marca un norte y una dirección a la que volver cuando se siente perdido.

Creación de guiones

Todo esto lo saben bien los alumnos del Máster de guion online de UNIR. Crear el ‘high concept’ de sus proyectos y trabajos, es un ejercicio que practican a menudo.

Pero cuidado, al igual que se trata de una herramienta útil, puede resultar contraproducente si no se construye bien. Si estas dos líneas de las que hablamos están mal ejecutadas, se puede malograr el éxito de una buena historia.

¿Y cómo hacerlo? ¿Cómo escribir un buen ‘high concept’? 

No va más allá de una o dos líneas. No va más allá de una o dos líneas. Mientras más se pueda concentrar la idea de forma atractiva, mejor. Los mensajes cortos se quedan fácilmente en la mente de las personas. Si un ‘high concept’ pasa de las tres líneas, deja de ser tal.

Debe ser una idea reconocible. La brevedad está reñida con la complejidad, pero aún así, un buen ‘high concept’ debe dar pistas sobre el género y debe permitir que el producto audiovisual se pueda clasificar fácilmente.

Debe presentar un conflicto. No hay historia sin conflicto y esta es una máxima que también debe estar presente aquí. Todos los ‘high concept’ que hemos incluido al comienzo de este artículo, tiene este elemento, incluso en el más sencillo y directo de todos, que es el de Tiburón.

Debe crear una imagen. Uno de los cometidos más importantes a la hora de vender una historia, sea en un pitching o en cualquier otra acción de venta, es conseguir que nuestro interlocutor visualice una imagen. En el ejemplo de Tres anuncios en las afueras, podemos imaginar fácilmente a esa madre doliente que solo encuentra solución al asesinato de su hija en la contratación de unas vallas publicitarias. Es, ciertamente, una imagen muy potente que permite que la película se venda sola.

What if? Muchos ‘high concept’ se han creado a partir de esta pregunta: ¿Qué ocurriría si…? Esta frase se puede continuar de mil maneras diferentes. ¿Qué ocurriría si un niño se convierte rápidamente en adulto? Y la respuesta es la película Big. ¿Qué ocurriría si se cumple la profecía Maya sobre el fin del mundo? Y tenemos como resultado 2012. ¿Qué ocurriría si unimos a Batman y Superman y son enemigos?

Y finalmente, un último consejo: practicar y reescribir, no conformarse con la primera opción que aparezca. El ‘high concept’ es una carta de presentación y como tal, hay que cuidarla hasta el último detalle.